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Messi y Pedri acaban con el ‘efecto Marcelino’

Juan Carlos Díaz

Williams puso el 1-0 a los tres minutos, pero el Barcelona remontó luego a lo grande

La sociedad que forman Messi y Pedri se bastó para ganar en San Mamés y lograr la tercera victoria consecutiva del Barça fuera de casa. Además, son tres puntos de esos que gustan más, puesto que al ser un partido aplazado, sólo sumas tú y recortas diferencias a todos tus rivales.

En apenas cinco minutos parecía que Marcelino había convertido al Athletic en un equipo temible. Primero fue Williams, que hizo el 1-0 en un abrir y cerrar de ojos. Una pérdida azulgrana en campo rojiblanco, balón en profundidad de Raúl García y el ‘9’ recorre medio campo a toda velocidad para encarar el área de Ter Stegen, recortar a Lenglet y marcar por bajo. Dos minutos después, otra vez a todo trapo por la banda izquierda y Yuri tira fuera por poco. Lo dicho, parecía que el nuevo Athletic era un vendaval, un equipo imparable.

Sin embargo, el Barcelona no se descompuso. Podía pensar que era obvio que el cambio de entrenador iba a provocar emociones fuertes de salida en las huestes de San Mamés y que con el paso de los minutos, podía recuperar el balón, el juego, las ocasiones y el marcador cuando la espuma del cava fuera bajando. Y así fue. Poco a poco, los de Koeman fueron ganando terreno, haciéndose los dueños del balón y de las oportunidades. Unai Simón echó el cerrojo ante Dest y Dembélé con dos grandes paradas. Parecía que el titular de la selección española iba a convertirse en protagonista… y lo hizo, pero en sentido negativo. Cuando un jugador de campo alterna una de cal con otra de arena muchas veces no pasa nada, pero cuando es el portero el que mezcla aciertos con fallos, lo normal es que lo pague con encajar goles. Primero, al filo del cuarto de hora un pase de Messi pilló al meta sin saber si ir a por el balón o no. Dudó y en esas se vio Pedri solo para cabecear el empate. En el minuto 38, Pedri inventa un pase de tacón a Messi en el que el portero está mal colocado. Mal asunto con el argentino delante. Gol. Entre medias, Unai Simón volvió a hacer buenas paradas, por supuesto, pero…

Marcelino pidió a su equipo en el descanso subir líneas de presión. Estaba claro que tras lo visto en la primera parte no valía para intentar la remontada. Sin embargo, Messi olió la sangre y se dispuso a sentenciar el partido. Primero marcó en un gol anulado por fuera de juego por poco, luego se marcó un gran lanzamiento al palo y en el 62 culminó de zurda un pase de Griezmann para poner el 1-3. Asunto resuelto.

Por supuesto que el Athletic no iba a tirar la toalla. Da igual qué entrenador esté en el banquillo de los leones, que este equipo, y sobre todo en San Mamés, no va a entregar la cuchara por mucho que parezca que el pescado está todo vendido. El nuevo técnico movió ficha, metió oxígeno en el centro del campo con Berenguer y Dani García, pero el Barcelona andaba ya cómodo sobre el césped, sobre todo si miraba el marcador y veía cómo pasaban los minutos sin nada reseñable que echarse a la boca.

El caso es que tiempo quedaba todavía para soñar con revertir la situación, pero el Barça amenazaba con la goleada. Otra vez el palo evitó el tercero de Messi en el minuto 71. Era otro claro aviso de que los de Koeman tenían fútbol de sobra como para amargar a lo grande el debut de Marcelino. El Athletic empezó a vivir en el alambre, tampoco le iban quedando minutos para otra cosa, y el Barça se echó atrás esperando acontecimientos y dejando pasar el tiempo. Tiempo que pasó hasta que Messi erró un pase que dejó a Muniain en la frontal para hacer el 2-3 en el minuto 90 y seguir soñando. Pero no pasó nada más. Ahora empieza de verdad la era Marcelino, con más entrenamientos y los partidos ante Atlético y Real Madrid en el horizonte. En el Barça, Koeman pidió ganar los partidos de enero fuera de casa para soñar con la Liga. Y en eso está.

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