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Real Madrid Todo encaja en la cabeza de Zidane

Rubén Jiménez

Hace un par de periódicos Zidane estaba en la cuerda floja. El Madrid acumulaba derrotas, sustos y mal juego, con un horizonte que amenazaba tormenta, y el técnico miraba su futuro como quien saca la caja de los adornos navideños y se encuentra las luces hechas un gurruño, teniendo que desenmarañar un complicado nudo para salir vivo. Dos suspiros después el árbol está puesto, apoyado en su base, con las bolas puestas y donde antes Zidane tenía un rompecabezas ahora luce un juguete de encajar piezas sencillas. Para el hueco en el que cabe un Hazard tiene un Hazard, para el que necesita un Valverde tiene un Valverde y para colar una pieza por donde debe encajar un Asensio tiene un Asensio.

Todo encaja, todo se le ha ido poniendo de cara a Zidane antes del partido que marcará si la Navidad es feliz o amarga. La visita del Inter a Valdebebas es vital para el devenir blanco en el grupo. Una victoria le pondrá en el camino hacia octavos tras un inicio dubitativo. Una derrota deja al Madrid en el arcén, sosteniendo un cartel en el que pone Europa League, un destino al que los blancos no saben llegar porque nunca han ido allí.

La goleada al Huesca sirvió, además del subidón anímico antes del Inter, para que Zidane le diera las últimas vueltas de tuerca a su equipo. Hazard, después del ‘debut’ en Alemania, fue titular por primera vez y lo festejó con un buen gol y una actuación esperanzadora. Vimos de inicio por primera vez el tridente que, si esto fuese un videojuego y pudiéramos eliminar las lesiones de la ecuación, llevaríamos recitando de memoria más de un año, con Asensio y Benzema acompañando a Eden. La pareja Casemiro-Valverde volvió a afinar, Mendy y Kroos descansaron un rato cada uno…

El once ante el Inter no parece ningún misterio. Lo único que le falta a Zidane es su lateral derecho titular, Carvajal, pero ha encontrado un ‘2’ compatible con esa ausencia en Lucas Vázquez, que será duda hasta el último momento. Lo demás huele a once de gala. Y le llega a Zidane justo a tiempo. Una vez reconducida la situación en Liga, tras el tropiezo ante el Cádiz, la tarea de enderezar el rumbo en Europa es aún más importante. Porque un futuro sin el Madrid en Champions, un adiós prematuro en fase de grupos es capaz de deprimir al club aún en otoño y dejaría unos meses complicadísimos por delante.

Las lesiones, los resultados y el calendario son un embudo que confluyen en un día, el martes, y en un plan, el de Zidane. La dinámica es positiva, el once parece claro y las dudas, inexistentes. Todo encaja en la cabeza de Zidane. Ahora el asunto es trasladar esa idea al césped.

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