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Roland Garros, aplazado hasta septiembre

La organización de Roland Garros anunció este martes que el grande francés no se disputará en las fechas inicialmente previstas para este año, del 24 de mayo al 7 de junio, y que finalmente se celebrará del 20 de septiembre al 4 de octubre. En su comunicado, los responsables del Grand Slam parisino transmitieron que las circunstantes actuales que afectan a todo el mundo por la expansión del Covid-19 imposibilitan que el torneo pueda tener lugar en primavera, como tradicionalmente ocurre. El anuncio de la suspensión coincide, además, con la paralización de las obras de remodelación de la pista central.

“Las medidas de confinamiento actuales nos han impedido continuar con nuestros preparativos y, como resultado, no podemos celebrar el torneo en las fechas planificadas originalmente”, transmitió en el comunicado la Federación Francesa de Tenis (FFT); “para actuar de manera responsable y proteger la salud de sus empleados, proveedores de servicios y proveedores durante el período de la organización, la Federación ha elegido la única opción que le permitirá mantener la edición de 2020, mientras se une a la lucha contra el Covid-19”.

Este año, la flamante Philippe Chatrier, con capacidad para 15.000 espectadores, iba a estrenar su nuevo techo retráctil, rematando las obras de un proyecto que fue presentado en 2011, pero que comenzaron a coger verdadera forma hace dos años; sin embargo, los trabajos de los operarios y las grúas se detuvieron este martes, siguiendo las directrices sanitarias y de las autoridades. Hace solo unos días, el director del torneo, el francés Guy Forget, ya efectuó unas declaraciones en las que afirmaba que jugarlo a puerta cerrada “supondría un problema” y que se atenían a lo que estableciese la FFT.

Esta decisión se toma tanto por el interés de los tenistas profesionales, cuya temporada ya ha sido comprometida, como por el de los muchos aficionados al tenis y Roland-Garros”, prosigue la nota de la Federación, que reembolsará el dinero de las entradas o bien las canjeará para septiembre. “Hemos tomado una decisión difícil pero valiente en esta situación sin precedentes, que ha evolucionado mucho desde el pasado fin de semana. Estamos actuando de manera responsable y debemos trabajar juntos en la lucha para garantizar la salud y la seguridad de todos”, apunta el presidente, Bernard Giudicelli.

De esta forma, el traslado de Roland Garros al otoño supone un enredo muy significativo en el calendario del tenis, de por sí un tema complicado. De disputarse definitivamente en las fechas que desea, el major francés —desde 1891 cancelado solo dos veces, por las dos Guerras Mundiales— llegaría solo una semana después de que finalizase el US Open, que este año figura en el programa del 31 de agosto al 13 de septiembre. Asimismo, las nuevas fechas coincidirían con eventos de la WTA como Tokio, Guangzhou, Seúl y Wuhan, y de la ATP como San Petersburgo, Chengdu, Zhuai y Sofía; también la Laver Cup, impulsada por Roger Federer; no obstante, el suizo ya adelantó antes de lesionarse que no participaría en la gira de tierra batida.

Y esta es, la superficie, otro punto de fricción. Los jugadores no dispondrían de transición alguna en el paso del cemento a la arcilla. “Esto es una locura, no hay comunicación con los jugadores. Tenemos cero que decir en este deporte”, reaccionó el canadiense Vask Pospisil, el 93 del mundo. “Una vez más, nos enteramos por Twitter…”, protestó el argentino Diego Schwartzman, el 13º en el listado. Mientras tanto, Wimbledon emitía un comunicado en el que asegura que tiene intención de mantener su cartel (del 29 de junio al 12 de julio) para la gira de hierba, que arranca tras Roland Garros.

En el caso de que el grande francés se desarrolle en la nueva fecha anunciada este martes, Rafael Nadal se vería obligado a defender los dos títulos obtenidos el curso pasado –y, en consecuencia, 4.000 puntos de cara al ranking– en tan solo cinco semanas. Un reto mayúsculo para el campeón de 19 grandes, en una temporada trascendental para él, Federer (20) y el serbio Novak Djokovic (17), puesto que los tres treintañeros litigan desde comienzos de este siglo por convertirse en el jugador más laureado de todos los tiempos.

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