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Un submarino lanzado… y un mar de dudas

S. Siguero

Vuelve la Liga y, a pesar de lo mucho que se ha hecho esperar, lo cierto es que el momento no puede ser mas delicado para el Real Madrid. No tanto porque su último recuerdo sea el del revolcón en Mestalla, cerca del estadio que visita esta tarde – que ya sería bastante-, sino porque el campeón del torneo retoma su camino sin el armazón básico de la segunda ‘era Zidane’. Ni Sergio Ramos ni Casemiro ni Benzema viajan a Villarreal, cada uno por causas distintas. El capitán se lesionó con España ante Alemania (virus FIFA), el mediocentro anda enredado con las pruebas del covid-19 y el delantero arrastra molestias musculares.

Por sí solas, serían tres bajas suficientes como para hacer temblar al Madrid, pero no acaban ahí los problemas. Jovic, también con coronavirus, no podrá dar el relevo a Karim después de sus tres goles en tres partidos con Serbia; Militao, igualmente afectado por el virus, no podrá ser alternativa a Ramos; y Valverde, lesionado hasta final de año, tampoco estará para tapar el agujero del centro del campo. Sí llegan, pero recién salidos de la enfermería, Hazard (covid-19), Carvajal Nacho, lo que dibuja un panorama muy sombrío para Zidane, en el primero de los once partidos que los blancos han de afrontar antes del cambio de año.

Todo ello para medirse, además, a un Villarreal que ha empezado muy sólido la temporada, un punto por encima de los blancos en la tabla, y con los ecos del naufragio de Mestalla aun resonando en los tímpanos del madridismo, un tropiezo al que el parón de selecciones puso sordina, pero que puede volver a llenar Valdebebas de ruido en caso de un nuevo tropiezo hoy. Y, como las desgracias nunca vienen solas, a apenas 72 horas de la trascendental visita en Champions al Inter, que guarda bajo siete llaves el pase de los blancos a octavos de final de la Champions. Antaño apenas un tampón en el pasaporte, pero a día de hoy un logro que puede definir el futuro inmediato de la temporada madridista. Sin olvidar el de un Zidane que ha hecho de sobrevivir en el alambre de la crítica externa (e interna) todo un arte, y que afronta de nuevo un decisivo match-ball.

CON ALCÁCER TOCADO

El Villarreal llegó al parón liguero en el mejor momento de la temporada. Lanzado en casa, donde cuenta sus partidos por victorias salvo la excepción de un empate en la primera jornada, los amarillos llegan como el mejor local del campeonato y con la intención de dar un golpe de autoridad a La Liga. Ahora bien Emery tuvo un susto en la tarde de ayer ya que Paco Alcácer no pudo ejercitarse con el resto del grupo por unas dolencias musculares que le pueden dejar fuera del choque. Una baja sensible. Un problema en casa porque el ariete es un filón en La Cerámica donde ese instinto ha resultado ser letal para los intereses amarillos.

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Zidane: “Estoy preocupado, el calendario es demasiado”

El encuentro será poco menos que un reválida para los azulejeros, una suerte de prueba del algodón ante los grandes para medir las aspiraciones del conjunto de Unai Emery . Hasta la fecha los castellonenses cayeron en su primer encuentro ante un grande al ser goleados por cuatro tantos a cero en su visita al Nou Camp. Precisamente aquella derrota fue un punto de inflexión para un grupo que varió su sistema táctico y que no ha vuelto a perder desde entonces. Posteriormente empataría ante el Atlético en el Wanda en un partido donde los castellonenses hicieron méritos para lograr la victoria.

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