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Economia

2022, el año en el que deberá renovarse o morir en el trabajo

El reciclaje profesional será prioritario para el 61% de las empresas tras la crisis sanitaria.

“El mercado laboral está experimentando en poco tiempo unos cambios sin precedentes. Nos enfrentamos a un nuevo paradigma en el que los trabajos serán totalmente diferentes y en el que solo las organizaciones con una fuerza laboral cualificada y adaptada a las nuevas tendencias tecnológicas y sociales podrán hacer frente a los importantes desafíos derivados de la pandemia y seguir siendo competitivas”, afirma Jaime Sol, socio responsable de People Advisory Services de EY. ¿Miedo a lo que se nos viene encima? Es inevitable que tras leer esta afirmación haya sentido cierto vértigo por su futuro laboral, pero también por el de su equipo. Tranquilo, será su organización la que diseñe las herramientas necesarias para iniciar ese reciclaje profesional, al menos así lo asegura el 61% de las compañías que han participado en el estudio Las empresas españolas frente a la revolución del reskilling, realizado por EY y Future for Work Institute.

Este reciclaje profesional sólo preocupaba al 20% de las empresas hasta la crisis sanitaria. ¿Qué ha cambiado para que hoy la sitúen como la principal de sus inquietudes? “La crisis del coronavirus está acelerando la necesidad de las empresas de contar con profesionales con nuevas habilidades y conocimientos más adaptados a afrontar los complejos retos del entorno laboral futuro. Las empresas y los trabajadores deberían apostar firmemente por el reciclaje profesional (reskilling) para aumentar su capacitación y empleabilidad, y contribuir a la creación de valor a largo plazo de la organización y de la economía, en general”, explica Jorge Aguirre, socio del área de People Advisory Services de EY. Lo cierto es que según la Organización Internacional del Trabajo se estima que aproximadamente 1.250 millones de personas trabajan en sectores que corren riesgo de sufrir un impacto particularmente “drástico y devastador” a consecuencia de esta crisis, por eso el año 2022 deberá ser necesariamente el de renovarse o morir… en el trabajo.

Según este informe, que se hará público hoy, “lo más probable es que veamos movimientos en la composición sectorial del empleo, y que muchas personas tengan que aprender a hacer otros trabajos, simplemente porque la demanda de los que hacían hasta ahora se va a reducir significativamente”. Se puede decir más alto, pero no más claro, por eso ha llegado la hora de decidir qué va a hacer usted para reciclarse y cómo va a ayudar a que las personas que integran su equipo también lo hagan. Según los directivos que han participado en el estudio, la demanda de trabajadores que tengan habilidades tecnológicas crecerá en los próximos años, por eso recomiendan que se empiecen a diseñar herramientas que formen a los trabajadores de hoy en estas capacidades futuras, prestando especial atención a aquellos que pueden quedarse descolgados del mercado laboral para ayudarles a volver a él cuando termine la crisis sanitaria y económica. “El mercado de trabajo lleva décadas sufriendo importantes desequilibrios entre oferta y demanda. Antes de que llegase la pandemia, empresas y trabajadores ya nos estábamos enfrentando al desafío de adaptarnos a lo que entonces anticipábamos que sería la nueva normalidad laboral. Lo que ha hecho la pandemia es acentuar esos desequilibrios. Un gran número de trabajadores necesitará adquirir nuevos conocimientos y habilidades para seguir siendo empleable, y será preciso prestar atención a las necesidades específicas de los grupos más vulnerables”, asegura Santiago García, cofundador de Future for Work Institute.

Para las empresas, el aprendizaje entre compañeros (74%), los cursos internos (63%), la concienciación de su empleabilidad (59%), la formación de líderes para que sirvan de ejemplo (57%) y las rotaciones entre los puestos de trabajo (54%) serán las vías que facilitarán ese reciclaje. “Entre los factores que más dificultan que los trabajadores adquieran las nuevas capacidades que necesitan, los empleadores destacan la escasa concienciación y sentido de la urgencia que tienen los trabajadores y su falta de curiosidad y orientación al aprendizaje. Les siguen a distancia el desconocimiento de los trabajadores de los recursos de aprendizaje a su alcance, la falta de involucración y apoyo de los supervisores directos, y el miedo de los trabajadores a reconocer sus propias limitaciones”, destaca con cierta frustración el informe, que añade que las empresas apostarán por capacidades más duraderas y menos asociadas a la formación como son la creatividad (91%), la recopilación y evaluación de la información (87%), el análisis de la información numérica (85%) y el trabajo en equipo (81%).

PRIORIDADES

  • Antes de la crisis, sólo el 20% de las empresas decía estar preocupada por el reciclaje de sus empleados. Hoy el 61% muestra su preocupación. Otras cuestiones como riesgos laborales o el trabajo en remoto son ahora una prioridad, pero dejarán de serlo en 2022.
  • A las empresas les preocupa la poca curiosidad que sienten sus empleados para renovar sus conocimientos, pero ceden a otros empleados la responsabilidad de formar a los que tienen menos capacidades. El 63% dice que darán cursos internos, pero muy pocas hablan de formación externa.
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