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Economia

Así es cómo Heineken resucitó y encumbró las históricas cervezas El Águila y El Alcázar

Sandra Tobar 

A principios de 2020, El Águila ya había alcanzado más de 460.000 hogares con sus dos variedades (Sin Filtrar y 1900).

Hace un año Heineken decidió volver a dar vida a dos icónicas cervezas españolas, El Águila y El Alcázar. Curiosamente, la empresa con la que ambas desaparecieron es la misma que decidió que era la hora de volver a los orígenes, al arraigo territorial y a la autenticidad. Y con ello, no sólo resucitó dos cervezas, sino dos curiosas historias unidas a dos ciudades, Madrid y Jaén.

“En los últimos años venimos observando un auge de lo local: la vuelta a los orígenes, a la autenticidad, a los productos de cercanía, una tendencia que este año con la Covid-19 se ha hecho aún más evidente. Tanto El Águila como El Alcázar eran cervezas muy queridas que los consumidores nos pedían recuperar, y lo hemos hecho con recetas inspiradas en sus orígenes, pero adaptadas a los gustos actuales”, explica Sagrario Sáez, responsable de marketing de ambas enseñas.

Y lo dice un año después de dar vida de nuevo a estas dos cervezas icónicas. De momento, los resultados están siendo un éxito. Hoy, El Águila está en más de 500.000 hogares a nivel nacional; mientras que El Alcázar se puede encontrar en más de 10.000 puntos de venta de hostelería, sobre todo en las zonas de Granada y Jaén.

El Águila

Pero para entender por qué han regresado del olvido hay que darse una vuelta a través de su historiaEl Águila emprendió su vuelo en el año 1900 y fue la materialización del sueño de su fundador Augusto Comas y Blanco, un emprendedor aventurero e idealista, que quiso crear una cerveza diferente a las demás y levantó una gran empresa en un momento en el que el vino era lo que se bebía en las tabernas.

Nació en el corazón del barrio de las Delicias de Madrid y su crecimiento siempre estuvo muy unido a la ciudad. De hecho, son muy famosos los carteles que la cervecera lanzó para llamar al consumo de cerveza.

En 1984, Heineken se hace con el 32% de El Águila. Más tarde compraría Cruzcampo y con el fin de unificar marcas, convirtió El Águila en Amstel, en un largo proceso que acabó con la desaparición de cerveza El Águila hasta el pasado año, cuando volvió a rescatar la marca.

Con ello, Heineken ha puesto en el mercado la primera cerveza sin filtrar, tal y como El Águila nació en 1900. Así, recupera los métodos tradicionales de elaboración de cerveza de principios del siglo XX en los que no se filtraban las cervezas y se mantenía toda la levadura dentro de ellas. Para poder disfrutar de toda la intensidad de esta cerveza, es necesario darle la vuelta a la botella antes de servirla y en el caso del barril, moverlo ligeramente cada día

Un año después de su lanzamiento, a principios de 2020, El Águila ya había alcanzado más de 460.000 hogares con sus dos variedades (Sin Filtrar y 1900), superando ampliamente el benchmark de innovación en el sector cervezas, en el que la media en el primer año es de 277.000 hogares, según datos de Kantar Worldpanel.

“Hoy (más de un año después) estamos en de 500.000 hogares a nivel nacional, de los cuales un 62% ha probado la variedad más disruptiva y diferencial de la marca, la versión Sin Filtrar”, señalan desde la empresa a Invertia.

Actualmente, también está presente en prácticamente todas las grandes cadenas de alimentación: Carrefour, Mercadona (en su variedad Sin Filtrar), Eroski, Consum, Dia, Hipercor, Alcampo, Supersol y Aldi y Lidl, así como en Amazon. En hostelería, El Águila está presente en más de 20.000 puntos de venta de hostelería, teniendo en cuenta que principalmente puede encontrarse en Madrid y Valencia.

Tanto 1900 como Sin Filtrar pertenecen al segmento de cervezas Premium, un segmento que representa un 25% del total de mercado de cervezas en volumen y un 40% en valor económico. Actualmente el mercado Premium crece a un 34% y “nuestro crecimiento como Heineken España en este segmento es mayor que la media”, apuntan.

El Alcázar

El Alcázar nació en 1928 en Jaén, fruto de la experiencia cervecera y del carácter único de su región. Comenzó a elaborarse en una pequeña fábrica en el centro de la ciudad y, en poco tiempo, la cerveza se convirtió en un auténtico icono, dejando una huella indiscutible en la sociedad de Jaén y en gran parte de Andalucía.

Cuando Heineken compra Cruzcampo se hace con la marca, pero durante varios años deja de comercializarse y desaparece del mercado.

La marca estaba tan arraigada en el territorio que en 2016 surgió el ‘Movimiento Artcázar’ a través del cual, los pintores Elena Yáñez y el desaparecido David Padilla, y el diseñador Juan Montoro idearon un museo en su honor. En este se puede encontrarse botellines, litronas, sombrillas de playa, camisetas y rótulos de bares de la marca.

La vuelta de El Alcázar recuperó el color verde original de 1928, el año de su fundación y, por supuesto, el icónico Castillo de Santa Catalina, emblema de la marca desde su origen. La recuperación de esta cerveza generó tal expectación que la primera producción se agotó mucho antes de lo previsto. Hoy se puede encontrar en más de 10.000 puntos de venta de hostelería, sobre todo en las zonas de Granada y Jaén.

En definitiva, dos historias, una a nivel más local (El Alcázar) y otra más nacional con más de un siglo a sus espaldas (El Águila) que sobreviven a la crisis de la Covid solo un año después de su ansiado retorno del olvido.

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