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Biotecnología azul como punta de lanza del proyecto canario para ser referente en I+D+i

El ITC abandera varios proyectos, entre los que se encuentra un plan para promover startups que modernicen los sistemas de desalación.

El Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), desde su fundación en 1992, ha tenido muy claros sus objetivos: ser un laboratorio natural de referencia internacional en el desarrollo de tecnologías para la sostenibilidad medioambiental y la eficiencia energética y una inspiración para el avance tecnológico del tejido productivo regional.

En este año 2020, marcado lógicamente por el coronavirus y por la necesidad que ha tenido todo el tejido productivo de reinventarse pensando en el futuro, estos principios fundacionales se han visto, si cabe, más reforzados, como ya lo hicieran en crisis como la de 2008.

Aquella crisis dio lugar, por ejemplo, a encargos por parte del Gobierno de Canarias para el desarrollo de actuaciones de control en el ámbito de la metrología así como en el análisis de combustibles; al desarrollo de un proyecto para la mejora del proceso de dilución en vertidos de salmuera procedentes de desaladoras; o al inicio del programa La Graciosa 100% sostenible para hacer de esta isla un oasis de la energía verde.

En este año de la pandemia, con muchas de aquellas tecnologías evolucionadas de manera exponencial, los hitos medioambientales continúan, con especial incidencia en la llamada biotecnología azul -la dedicada a todo lo que tiene que ver con el mar-.

Aunque hay muchos más, estos son algunos ejemplos de esta recta final de año que demuestran que Canarias está trabajando y mucho por la tecnología aplicada al mar y al medio ambiente en general. De paso, el apoyo a las startups en la búsqueda de diversas soluciones, es un hecho incontestable.

El programa DESAL+ Startups

La Compra Pública de Innovación (CPI) es la fórmula utilizada por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC), empresas adscritas al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Gran Canaria respectivamente, para favorecer desde el sector público la modernización de la industria local de la desalación y activar el emprendimiento tecnológico, todo ello en el marco de la plataforma DESAL+ LIVING LAB que promueve la especialización científico-técnica en desalación en Canarias.

La puesta en marcha de la iniciativa DESAL+ Startups para la compra pública de tecnología innovadora en fase de desarrollo (pre-comercial), con el apoyo económico del Cabildo de Gran Canaria, busca dar respuesta a dos retos prioritarios para avanzar en el tratamiento del agua de mar.

El Reto 1 consiste en la valorización del vertido de salmuera, un subproducto con potencial para ser reutilizado con fines productivos y cuyo vertido supone un problema medioambiental.

El Reto 2 está dirigido a tecnologías emergentes que suponen un salto cualitativo en el tratamiento para potabilizar el agua de mar, optimizando el proceso en términos de eficiencia y productividad.

Como paso previo a la licitación, el ITC y la SPEGC han lanzado una Consulta Preliminar del Mercado para obtener información -a escala internacional- sobre el grado de desarrollo de la tecnología existente en fase pre-comercial y poder definir adecuadamente los requisitos de los servicios de I+D que serán licitados en la Compra Pública Pre-comercial.

La biotecnología azul en la industria

En Pozo Izquierdo (Gran Canaria) encontramos otro de los referentes que marcan la agenda del ITC. De hecho, hace unos días se conoció que este instituto tecnológico está acometiendo la actualización de infraestructuras y equipamiento para la puesta en marcha del Área de Desarrollo Tecnológico-Industrial de Biotecnología Azul, un espacio dirigido a la incubación e implantación de proyectos de valorización de algas y acuicultura que cuenta con el apoyo financiero de la Agencia Canaria de la Investigación, Innovación y Sociedad de la Infomación (ACIISI) y de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC).

En el marco del proyecto BIOSOST se presentaron sus avances en una jornada en la que precisamente el gerente del ITC, Gabriel Megías, recalcó que  “este proyecto estratégico persigue posicionarnos como referente en la industria biotecnológica, atrayendo a empresas que deseen validar su proyecto contando con las infraestructuras más avanzadas, un equipo técnico cualificado y las mejores condiciones medioambientales para su desarrollo”.

Cabe recordar que BIOSOST se integra en los objetivos de la plataforma BIOASIS que coordina el Cabildo de Gran Canaria, a través de la SPEGC, con el fin de crear un polo de biotecnología azul para la incubación e implantación de un nuevo sector industrial de alta especialización tecnológica.

I+D+i para reaprovechar aceites comestibles

La recta final de este 2020 también ha supuesto el inicio de la colaboración entre el ITC y las empresas canarias de valorización de residuos Ecatar y Ayagaures Medioambiente, mediante la cual se busca optimizar el rendimiento y viabilidad económica de una planta piloto de producción de biocombustible a partir del aceite vegetal reciclado que utilizamos en cocinas.

La consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, ha explicado que “tenemos capacidades, a través del ITC, para apoyar y acompañar al tejido productivo en iniciativas que se pueden convertir, una vez se demuestre su viabilidad, en generadoras de actividad económica y de empleo”. Y esa es precisamente una de las claves de este proyecto.

Los aceites vegetales usados son una excelente materia prima orgánica para la producción de biodiésel, producto no tóxico y biodegradable. Se da la circunstancia de que en Canarias, el tratamiento de los aceites vegetales usados requiere de su transporte a Península para su valorización o eliminación.

Aprovechar el 100% de este residuo como biomasa energética, sustituyendo a combustibles fósiles importados, tiene como principal ventaja un menor impacto ambiental, ya que se reducen las emisiones de CO2 en más del 75% en comparación con el diésel de petróleo.  Este biocombustible es apto como sustituto -parcial o total- del gasoil en motores diésel, y como fuente de energía para grandes consumidores como hoteles (calderas), restaurantes, residencias, hospitales o colegios.

La planta piloto de biodiésel, ubicada en Pozo Izquierdo y que forma parte del espacio BioenergyLAB -complejo de infraestructuras y laboratorios de los que dispone el ITC para el desarrollo de I+D en el uso energético de la biomasa- será utilizada como plataforma de ensayo.

Sistemas de concentración solar

Canarias es una región energéticamente aislada y dependiente de la importación de combustibles fósiles, tal y como reconoce el propio ITC. Por eso, este organismo colabora con la Compañía Solatom Indertec (CSIN) -fabricante de captadores concentradores lineales de tipo Fresnel- en la puesta en marcha, a modo de ensayo, de la primera instalación de concentradores solares para la generación de calor de procesos industriales.

El ITC explica que Las instalaciones de generación de calor solar para procesos industriales o instalaciones SHIP (Solar Heat for Industrial Processes), son sistemas que transforman la radiación solar y la convierten en energía térmica para procesos productivos de diversos sectores industriales, mientras que los captadores lineales tipo Fresnel son concentradores de foco lineal cuya geometría se basa en el principio de Fresnel, en los que se utilizan espejos o reflectores primarios.

Los espejos tienen un mecanismo de seguimiento solar en un eje (longitudinal), que orienta los espejos hacia el absorbedor mientras que éste se mantiene fijo. La energía concentrada es transferida a un fluido caloportador, agua, aceite térmico o vapor, que aumenta su temperatura y puede ser utilizado de forma directa, mediante procesos de inyección directa de vapor, agua sobrecalentada, etc; o de forma indirecta intercambiando la energía térmica que transportan a otros procesos.

A día de hoy, indica el ITC, los combustibles fósiles utilizados en la generación de calor industrial son prioritariamente el Fuel Oil (49,5%) y el Diésel Oil (29,1%), ambos de gran impacto medioambiental, por lo que la tecnología de solarización de procesos industriales se presenta como una alternativa sostenible capaz de reducir el uso de combustible convencional.

Es evidente, según recalca el instituto, que la puesta en marcha de esta instalación SHIP permitirá evaluar los puntos críticos de este tipo de instalación y, a su vez, posibilitará la capacidad de mejorar la eficiencia energética e incrementar la penetración de energías renovables en los procesos industriales.

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