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Economia

Botín declara ante el juez que Santander no tuvo una situación de privilegio en la subasta de Popular

La presidenta de Santander, Ana Botín, ha aportado esta mañana algunos detalles nuevos sobre la compra de Popular durante su declaración como testigo ante el juez instructor del llamado caso Popular. La Audiencia Nacional investiga si Ángel Ron y los miembros del consejo de Popular cometieron algún tipo de delito societario previo a la resolución de la entidad.

La banquera ha explicado que a finales de 2016 el propio Ángel Ron le llamó para preguntarle si Santander podría estar interesado en adquirir el banco, según fuentes jurídicas presentes en su declaración. La entidad lo descartó, según ha relatado, porque en aquel momento no estaban pensando en realizar ninguna compra y porque veían signos de salida de depósitos que les preocupaban.

A pesar de eso, Santander participó meses después en el proceso de venta privado organizado por el siguiente presidente, Emilio Saracho, que acabó sin ofertas por parte de ninguna entidad. Según ha explicado, las provisiones necesarias para cubrir el riesgo inmobiliario ascendían a 7.000 millones y eso hacía inviable para ellos la operación, si bien la entidad era “solvente”.

Llegada de la presidenta del Santander a la Audiencia Nacional

Por aquellas fechas, tanto el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, como el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, le mostraron en alguna conversación su preocupación por el estado del Popular, según ha relatado. La banquera ha asegurado que “nadie presionó” a Santander para comprar Popular.

Botín ha admitido que la entidad pudo decidir y preparar en apenas una noche una oferta por Popular en la subasta exprés convocada por la JUR el 6 de junio de 2017 porque el consejo de Santander había delegado poderes para comprar Popular en caso de una resolución unos días antes. En concreto, el 23 de mayo. Es decir, quince días antes de la intervención.

La entidad se adjudicó la entidad por el precio simbólico de un euro. Horas después le inyectó 13.000 millones de liquidez para que la entidad pudiera abrir sus sucursales al día siguiente. El banco, además, amplió capital en 7.000 millones para cubrir el déficit de provisiones derivado de su alto riesgo inmobiliario y ajustar sus recursos propios.

La banquera ha asegurado que Santander participó en esa subasta con la misma información que tenía el resto y ha negado cualquier trato preferente. Según ha dicho, decidieron pujar por Popular “por el alto valor de su franquicia de pymes” y “para evitar una liquidación”, algo que hubiera dañado a todo el sector financiero español por su enorme tamaño. La oferta fue presentada por Jaime Pérez Renovales, secretario general de Santander, y por José Luis de Mora, responsable de adquisiciones del grupo.

En dicha subasta únicamente acabo pujando Santander por el banco pese a que era un proceso competitivo.

Botín ha afirmado que, cuando Santander hizo los números para realizar su oferta, en ningún momento contaron con el informe de valoración de Deloitte.

La banquera no ha sido preguntada por su valoración de la gestión de Ron ni sobre la veracidad de las cuentas de Popular. Simplemente ha aclarado que las fuertes pérdidas declaradas por Popular tras la compra son consecuencia de la normativa contable especial que se aplica en casos de resolución.

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