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El empleo oculto amenaza la recuperación en Europa y EEUU

El consumo privado pierde 14.000 millones cada mes que los empleados ocultos están fuera del mercado laboral.

La pandemia del coronavirus ha dejado sin empleo a más millones de trabajadores en todo el mundo desarrollado de lo que sugieren las cifras oficiales de desempleo, según cálculos de los economistas. Esto supone una amenaza para las perspectivas de recuperación económica en los próximos meses.

Más de 25 millones de personas en la zona del euro y Estados Unidos engrosan oficialmente las listas del paro, según cifras publicadas la semana pasada.

Pero los economistas aseguran que el verdadero número de personas que han perdido su empleo a causa de la pandemia es mucho mayor, después de tener en cuenta a los trabajadores cuyos empleos están temporalmente protegidos por los ERTE y a los empleados que no pueden trabajar tantas horas a la semana como quisieran.

Los cálculos del número exacto de personas que están viendo amenazado su medio de subsistencia varían enormemente. Pero los gobiernos de todo el mundo desarrollado se enfrentan al mismo dilema: aunque el impacto económico inmediato de las medidas iniciales de confinamiento se ha relajado, es probable que el desempleo persistente provoque dificultades, afecte a los salarios y ralentice el ritmo de una recuperación impulsada por el repunte del consumo.

“La reacción del mercado laboral es la clave para comprender las últimas ramificaciones de la crisis del coronavirus, al igual que el papel que desempeñaron los bancos durante la gran crisis financiera o los países durante la crisis del euro”, sostiene Marc de Muizon, economista de Deutsche Bank.

Katharina Utermöhl, economista de Allianz, cree que las cifras oficiales de desempleo son “la punta del iceberg”, y que hay pruebas de que unos 30 millones de trabajadores desalentados no aparecen en las estadísticas oficiales de 25 países de laOCDE y de las economías emergentes.

Es probable que parte de este empleo oculto, muy superior al registrado en recesiones anteriores, se haga visible en las estadísticas oficiales cuando los datos de septiembre se publiquen a finales de este mes, coincidiendo con la reincorporación de los padres al mercado laboral tras la reapertura de las escuelas, opina Utermöhl.

En la zona del euro, el índice oficial de desempleo, que se situó en el 6,5% en febrero, alcanzó el 8,1% en agosto, según datos publicados la semana pasada, es decir, 13,2 millones de personas.

Aline Schuiling, economista de ABN Amro, cree que el verdadero nivel de desempleo en la eurozona es al menos de 4 a 4,5 puntos porcentuales más alto que la cifra oficial de desempleo, suponiendo que hasta un 20% de los empleados que se estima que están en jornada reducida acabarán perdiendo su trabajo. “Muchas de estas personas trabajan en sectores que ya deberían estar en plena actividad. Es razonable decir que algunos perderán su empleo”, añade.

Su cifra también incluye a las personas que han abandonado el mercado laboral pero que no cumplen los criterios para ser consideradas oficialmente desempleadas, ya sea porque no están disponibles para trabajar o porque no están buscando activamente. Muizon dijo que el desempleo en la zona del euro habría aumentado por encima del 10% a mediados del verano, si no se hubiera contado a las personas como inactivas por los cierres de escuelas, las medidas de confinamiento o porque los problemas de salud les impedían buscar trabajo. Esto incrementaría la cifra de 11,6 millones de personas a más de 16 millones.

El paro en España

Utermöhl calcula que, por sí sola, la inclusión de personas económicamente inactivas elevaría la cifra oficial de desempleo a más del 20% en España, más del 10% en Estados Unidos e Italia, y casi el 9% en toda la eurozona en su conjunto.

En EEUU, la dinámica es diferente. Los trabajadores en ERTE se cuentan como desempleados en las estadísticas oficiales, por lo que la primera ola de desempleo fue demasiado evidente. El desempleo alcanzó un máximo del 14,7% en abril, es decir, unos 23 millones de personas.

Desde entonces, la economía ha recuperado aproximadamente la mitad de los puestos de trabajo que se habían perdido. En agosto, el desempleo se redujo a 12,6 millones, el 7,9% de la población activa.

No obstante, parece que gran parte de la mejora aparente se debió a que los trabajadores desalentados dejaron de formar parte del mercado laboral. La cifra oficial subestima la verdadera magnitud del desempleo y el ritmo de mejora se ha ralentizado. Algunos trabajadores despedidos han regresado, pero hay pocas contrataciones; además, un número de compañías cada vez mayor- desde aerolíneas hasta parques temáticos- están haciendo recortes de empleo permanentes.

Jason Furman, profesor de Harvard y exasesor del presidente Barack Obama, calcula que el “índice de desempleo realista” se sitúa en un 9,6%. En su opinión, hay cerca de 2,3 millones de personas que han desaparecido del recuento oficial.

Heidi Shierholz, economista del Instituto de Política Económica, cree que al menos 33 millones de empleados se han visto directamente afectados, si se tienen en cuenta los que han abandonado el mercado laboral y los que han visto reducida su jornada y su salario tras los confinamientos.

Por cada mes que los empleados ocultos permanecen fuera del mercado laboral, el consumo privado global incurre en una pérdida de 14.000 millones de libras esterlinas, calcula Utermöhl. “Las empresas no se molestan en ofrecer un buen salario a los empleados cuando saben que estos no tienen opciones externas”, lamenta Shierholz.

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