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Economia

El principio del fin de la descoordinación de políticas de innovación en Europa

Julio Miravalls

Las dos principales agencias de innovación de la Comisión Europea, el EIC y el EIT, han firmado un memorándum para empezar a coordinarse.

La Comisión Europea apadrina y celebra la firma, el pasado viernes, de un memorándum de entendimiento entre el Consejo Europeo de Innovación (EIC) y el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT), “para reforzar su colaboración en el apoyo a los mejores emprendedores europeos”. Hasta este momento esa colaboración, a simple vista, tendía a cero.

Para juzgar la dimensión de este acuerdo y comprender por qué Bruselas albergaba dos organismos con evidentes duplicidades, es necesario explicar los orígenes de ambos.

El EIT fue fundado por la Comisión Europea presidida por José Manuel Durão Barroso en 2008, como un cuerpo independiente de la UE. Su misión era agilizar (incluso poner en marcha) la transferencia de conocimiento del fragmentario sistema educativo europeo hacia el no menos fragmentado tejido empresarial, para generar innovación.

El modelo subyacente para el EIT es el poderoso MIT estadounidense, hasta las siglas oficiales lo expresan, con su componente académico y de asociación con empresas. Acaba de celebrar sus primeros 10 años de funcionamiento real.

Por su parte, el EIC fue creado hace un par de años por la Comisión Europea de Jean-Claude Junker, con el objetivo de generar innovación europea a base de movilizar dinero hacia empresas y emprendedores, vía financiación con préstamos, o incluso incorporándose al capital de las compañías como equity inversor. Esto lo hace a través de un fondo que acaba de debutar, el 7 de enero, entrando con 15 millones en el capital de la francesa CorWave, dedicada a healthcare, que desarrolla una bomba cardíaca.

Dos misiones diferenciadas, pero no lo suficiente

Según el creador del EIC, el excomisario Carlos Moedas (portugués, igual que Durão Barroso; ambos del Partido Social Demócrata), el día en que dictó su ‘testamento político’ en un evento de la publicación ‘Science / Business’, lo que hizo fue introducir en la agenda de la UE algo de lo que “nadie estaba hablando políticamente: la innovación. Desde la inteligencia artificial hasta las publicaciones científicas”. Decía que es un modelo “inspirado en Israel y en Darpa”, la agencia de innovación militar estadounidense.

En el retrato de la situación falta una referencia de concreción: el EIT ha estado adscrito a la comisaría de Educación (comisario Tibor Navracsics, en la Comisión Junker), con actividades propias en másteres y titulaciones post-doc, además de sus proyectos con empresas y emprendedores.

Moedas, que era comisario de Investigación, Ciencia e Innovación, puso directamente bajo su control el EIC. Y lo dotó de un gran presupuesto (3.000 millones para la etapa 2018-2020), en comparación con el del EIT (2.400 millones para el periodo 2014-2020).

Simplificando: uno estaba para inyectar dinero; el otro, para compartir conocimiento.

En cuanto a los propósitos, es obvio que EIT y EIC albergan objetivos similares e incurren en evidentes redundancias en su actividad y filosofía. Ambas agencias incluyen la colaboración público-privada, trabajan con empresas e inversores y patrocinadores, pero han funcionado por separado.

También es fácil adivinar que hubo un cierto pulso de poder entre dos áreas de gestión de la CE: como el comisario de innovación Moedas no controlaba la agencia que movilizaba la innovación, creó la suya propia…

Punto de inflexión: Mariya Gabriel

Se supone que ahora todo cambiará y ambas entidades llegarán a trabajar coordinadamente, a partir del memorándum que firmado en público (vía Zoom y YouTube), pero sin foto.

Mientras los firmantes lo hacían por separado, cada uno en su residencia u oficina, en pantalla sólo se veía al presentador-moderador del acto, Johaness Bahrke, portavoz de la CE para investigación, innovación y economía digital, observando atentamente su pantalla. Cosas de la tecnología Zoom, que sólo activa la cámara del que habla, a menos que la pantalla esté en formato mosaico.

Un dato necesario para completar el cuadro de este punto de encuentro: en la actual Comisión Europea de Ursula von der Leyen, educación, investigación e innovación se unifican bajo el control de la misma comisaria, Mariya Gabriel. El paso contrario a lo que hizo con su reparto de carteras el actual Gobierno español, que diversifica en tres ministerios Educación, Universidades y Ciencia e Innovación.

Precisamente fue Gabriel quien se encargó de hacer la declaración oficial antes de la firma, subrayando que es “un importante momento para Europa, que necesita trabajar junta para competir globalmente, trabajando en la innovación”.

Mariya Gabriel también señaló que es el momento de “completar el triángulo del conocimiento”, concepto de EIT referido a la interacción entre educación, investigación e innovación. Y que la acción del EIC, “como tractor de empresas”, ha ayudado a producir “el mes pasado su primer unicornio”, en referencia a la sueca Cellink, dedicada a biotecnología.

Buenas palabras e intenciones

“Con EIT y EIC trabajando juntos, los innovadores podrán acceder al apoyo que necesitan, en el momento correcto y en el lugar adecuado”, señaló apasionadamente la comisaria Gabriel, agradeciendo a los negociadores del memorándum su “aproximación holística” y la “identificación de las áreas de cooperación” para ayudar a “startups innovadoras y pymes”, con una “atención específica para las mujeres innovadoras”.

“Somos testigos de un gran paso adelante para los innovadores europeos”, añadió. “Juntos estamos lanzando hoy un poderoso mensaje, habiendo pasado en tres meses de la declaración de intenciones al memorándum de entendimiento y necesitamos seguir con los siguientes pasos”.

La directora adjunta de DG Investigación e Innovación de la CE, Signe Ratso, también saludó, “orgullosa”, el mensaje de unidad para llevar a la innovación europea “a la vanguardia global”. Añadió un dato: EIC, “en fase de piloto”, dijo, recibió el año pasado 14.000 solicitudes de startups, empresas y pymes.

El presidente del consejo asesor del EIC, Mark Ferguson, percibe una sinergia específica que se deduce del memorándum: la tarea de EIT, educativa y de creación de mentalidad con los emprendedores, los preparará mejor para acudir a buscar la ayuda financiera de EIC.

Ferguson, con un mensaje de “esperanza”, añade un toque poético diciendo que “la diferencia entre los sueños y la realidad es la ejecución”, y tomando una frase de Mandela: “Algo parece siempre imposible hasta que se hace”.

A la presidenta del consejo de gobierno de EIT, Gioia Ghezzi, le tocaba poner en valor que su organización ha creado para la UE “la mayor red de innovación en Europa, que integra cientos de socios empresariales, académicos y estudiantes y cientos de startups”, concediendo que ahora se ponen “juntos dos corazones complementarios para el mayor esfuerzo de traer innovación”.

“EIT crea los ecosistemas que sostienen la innovación y EIC tiene la capacidad y el poder de acudir a esos ecosistemas, elegir y financiar a las compañías más prometedoras”, detalló Ghezzi, aprovechando para recordar algunos de los logros recientes de proyectos apoyados por EIT en la lucha contra la pandemia. Además de subrayar que “ahora está empezando el programa [de financiación UE] Horizon Europe y lo vamos a probar juntos”.

Sobre el tipo de colaboración que “ya empezó el pasado año”, Ghezzi aclara que “ambas entidades tendrán a sus respectivas redes de asesores y expertos, compartirán ciertos procesos de aceleración de empresas y trabajarán juntas para ayudarlas a obtener financiación externa”.

Ferguson concreta que existe “un grupo de trabajo conjunto con tres miembros del consejo de EIT y otros de EIC, que continuará al nivel operativo”, coordinándose con las direcciones generales implicadas.

¿Por qué han tardado dos años?

A la vista de tantos parabienes, coincidencia de opinión y declaraciones de ‘amor’ entre ambas organizaciones, sólo cabía una pregunta, que es la que formuló D+I en el turno para la prensa: ¿Puede alguien explicar por qué ha costado dos años llegar hasta aquí, desde que el EIC fue creado por la CE dejando a ambas organizaciones, digamos, espalda con espalda?

Con cierta incomodidad, el portavoz Bharke replicó que esa pregunta “debería hacérsela a los políticos”. Pero la comisaria Gabriel ya no estaba en línea.

Respondió el director de EIT, Martin Kern, que prefirió resaltar los pasos de colaboración que ya se han dado. Y el director del equipo de trabajo de EIC, Jean-David Malo, añadió que el nuevo entendimiento supone “una cooperación más estructurada, para generar más impacto”, sugiriendo que en el futuro habrá “un paso único para los emprendedores, tanto si llegan a través de EIC como de EIT”.

Dicho en otras palabras, confían en que al final haya una ventanilla única burocrática para que los emprendedores e innovadores busquen el apoyo de la Unión Europea. Hasta entonces, seguirá siendo válido preguntarse con perplejidad por el sentido de que haya dos agencias dependiendo de la Comisión Europea, con el mismo objetivo final, medios separados y actuando en paralelo.

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