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Economia

El “trader” seguirá haciendo su Agosto

Víctor Alvargonzález

Cuando Donald Trump ganó las elecciones dije que la bolsa iba a ser el paraíso del “trader”. Pero que no se preocupen los “traders”, tampoco va a dejar de serlo ahora. Han perdido un “aliado”, pero les queda otro muy importante.

Tras el artículo sobre Trump y los “traders”, cuando llegó el coronavirus escribí otro, explicando el “chollo” que supondría para los operadores de corto plazo la llegada de esta plaga. ¿Que suben los contagios? Pues caen las bolsas y el “trader” compra barato. ¿Qué bajan los contagios? Pues aprovecha para vender al alza. ¿Que suben tanto los contagios como para que se decreten nuevos confinamientos? Pues caen todavía más las bolsas y se compra más barato.  En el peor de los casos volverán a subir cuando se anuncie la llegada de la vacuna.

Además también están ahí apoyando los bancos centrales, inyectando un dinero que debería de ir a la economía real pero que parte del mismo pasa una buena temporada en la economía financiera. Además, los confinamientos son soluciones de brocha gorda y las soluciones más bestias siempre funcionan.

Los confinamientos destruyen puestos de trabajo, alejan la recuperación económica e incrementan de forma masiva la deuda pública, pero siempre mejoran los datos sanitarios (que menos). Y entonces vuelven a subir las bolsas y el “trader” vende aquello que compró cuando empezó a hablarse confinamiento, toque de queda o cualquier otra medida no especialmente “sutil” que tomen los políticos para combatir el virus.

En los últimos meses también ha entrado en juego la vacuna. Cuando se anuncian avances en la investigación, suben las bolsas. Cuando no acaban de confirmarse o surgen dudas, bajan. Luego el mercado se acuerda de que ahí siguen los bancos centrales, así que vuelven las compras, el mercado vuelve a subir y el “trader” hace caja.

Lo que les digo es especialmente evidente en el caso del Eurostoxx. Como la economía europea está mucho menos adaptada a la economía digital, los confinamientos o rumores de confinamientos, las malas noticias hacen mucho más daño en las bolsas europeas que en las norteamericanas. De hecho, en EE.UU. hay valores e índices que directamente suben porque representan – y se benefician de – lo que se ha dado en llamar “economía del confinamiento”.

Además, la economía norteamericana o las asiáticas son más dinámicas que la europea y no tienen que moverse con el traje de cemento armado que supone cargar con la burocracia de la eurozona.

Esto hace que en el caso europeo los “traders” no sólo vivan en un “paraíso” de dientes de sierra, sino en lo que se llama técnicamente una banda de fluctuación – o de distribución – casi perfecta, lo que facilita mucho el “timing” de entrada y de salida. En Europa las malas noticias son peores, lo que impide que de momento la banda de fluctuación rompa finalmente al alza, como ha ocurrido en EE.UU. o en Asia.

Por si esto fuera poco, los operadores de corto plazo cuentan ahora con unos productos maravillosos para operar a corto, los ETF. Y digo maravillosos porque permiten comprar cestas de valores o índices con la misma rapidez que valores concretos y a veces con mucha más liquidez.

No todas las acciones de empresas son tan líquidas como un índice o una cesta de valores representada en un ETF. Además se diversifican riesgos y se reducen costes, porque, aunque en España el oligopolio de distribución impide que disfrutemos de la revolución de los precios como hacen los inversores en las economías financieramente avanzadas, algo sí que nos beneficiamos.

Así que hasta que entremos- que entraremos – en el periodo de vacunación, primero de los grupos de riesgo y luego en el de toda la población que quiera y pueda vacunarse – lo que reducirá la necesidad de realizar confinamientos -, hasta entonces los “traders” seguirán de enhorabuena. No será el “chollo” que era Donald Trump, que bastaba seguirlo en Twitter para comprar o vender, pero aún así entrar en una tendencia definida llevará cierto tiempo, al menos en Europa.

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