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Finca La Torre, el aceite premium que ha revolucionado la agricultura biodinámica

F. J. Cristòfol Málaga

Esta pequeña almazara de Antequera se ha posicionado como el mejor AOVE de España en menos de una década.

“Te he traído el mejor aceite español”, así entraba en abril de 2017 el expresidente Aznar a la casa de Bertín Osborne. Durante unos segundos comentaron el diseño original del envase: “¡Qué bonita la botella!”. La productora retiró las etiquetas, pero en el mundo de los aceites se conocía muy bien: era una botella de Finca La Torre, un producto que en seis años ha logrado cinco veces el galardón como mejor Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) de Alimentos de España.

No es sólo cuestión de botellas, que también. La clave del éxito de esta almazara de Antequera (Málaga), que produce en torno a 100.000 litros de aceite al año, es el cuidado y la calidad del producto. El responsable principal es Víctor Pérez, un ingeniero agrónomo jiennense que en 2011 tomó la dirección de la finca que hoy está removiendo los cimientos de un mercado tradicional.

Otro de los responsables del éxito de la marca es Borja Adrián, director comercial, que se incorporó en 2014. Los dos juntos crearon la marca Finca La Torre y hacen una pareja perfecta que ha puesto en los lineales gourmet el mejor aceite de España.

España es el primer comercializador de aceite en el mundo con una cuota de en torno al 60%. De todo ese producto nacional, el 85% proviene del gran olivar de Jaén. Sin embargo, en una pequeña finca de 230 hectáreas de la provincia de Málaga se hace un aceite diferente bajo los criterios de la agricultura biodinámica.

De la producción total, sólo 45.000 litros se envasan con la marca Finca La Torre. Los olivos más longevos, de la variedad Hojiblanca, son más que centenarios. “En esta finca se lleva haciendo aceite más de 2.000 años”, apunta Adrián en declaraciones a Invertia. En la entrada de las oficinas hay restos de un molino de la época romana que exhiben con orgullo. Hoy, la explotación cuenta con más de 33.000 árboles entre los que también se encuentran olivos nuevos de las variedades Arbequina, Picudo y Cornicabra.

One, la revolución

Dentro del portfolio reducido que Finca La Torre pone a la venta, llama la atención una apuesta por el aceite procedente de las olivas procedentes del primer día de cosecha: One Limited Edition, un producto que se encuentra “en el mejor momento de su consumo”. Las aceitunas son escogidas y a la almazara llegan sólo aquellas que son completamente verdes y no han llegado al envero, proceso en el que los frutos pierden propiedades y van tornando a un color negruzco.

Cuando la oliva se encuentra en el punto de verdor óptimo, otorgan al jugo todas las propiedades saludables como los antioxidantes.

Por eso, para One no se almacena la aceituna, sino que pasa directamente a la almazara para la molturación. En una hora está listo el aceite que está revolucionando el mercado.

Sólo de esta forma, con un matiz revolucionario, se puede conseguir vender medio litro de aceite de oliva a 35 euros en España: el mercado ha encontrado en esta marca un referente en su calidad y sabor. Pero las marcas se construyen más allá del producto porque el bien es mudo, quien habla es la marca. Algo que Borja Adrián, sin experiencia en el mundo del aceite antes de llegar a la empresa, tiene claro.

Packaging original

Uno de los secretos de Finca La Torre ha sido su originalidad. “La gente reconoce las botellas de nuestro aceite, son inconfundibles”, asegura Adrián. La botella cuadrada se convirtió en un símbolo, sobre todo cuando en los primeros años la almazara recibió el premio Sabor a Málaga y los premios de Alimentos de España. Por eso, cuando salió en el programa de Bertín Osborne de la mano de Aznar fue tan fácil identificarlo.

Ahora, con One, han vuelto a apostar e innovar. Envasar el aceite en botellas de vidrio transparente es una osadía. El sol es uno de los peores aliados para la conservación de este oro líquido, sin embargo, la botella utilizada tiene una protección ultravioleta. “El color es una de las características más llamativas del aceite y con estas botellas se ve de primeras”, según el director comercial de Finca La Torre.

Las botellas tienen forma de ampolla y la primera impresión es la de un tarro de perfume.

El remate es un tapón de madera de grandes dimensiones. Más allá del sabor, el color o las propiedades del aceite, la generación de elementos distintivos es el verdadero valor de la empresa.

La finca

El lugar, casi en el centro geográfico de Andalucía, también tiene una historia propia. Hasta llegar Víctor López a la dirección, los terrenos pasaron por diferentes manos. Desde la época romana se ha estado cultivando olivar en la finca, pero de formas muy diversas.

Actualmente pertenece a Daniel Simon Aerteger, el propietario de Armada Investment Group. Aerteger es una de las grandes fortunas de Suiza y, según relatan en la empresa, está muy orgulloso de que el mejor aceite de España lo realice una empresa de su país. “Esto es como si fuéramos los españoles a Suiza a hacer el mejor chocolate”, afirma Borja Adrián.

Actualmente pertenece a Daniel Simon Aerteger, el propietario de Armada Investment Group. Aerteger es una de las grandes fortunas de Suiza y, según relatan en la empresa, está muy orgulloso de que el mejor aceite de España lo realice una empresa de su país. “Esto es como si fuéramos los españoles a Suiza a hacer el mejor chocolate”, afirma Borja Adrián.

La finca también pasó por las manos de un torero de la zona o, en la época previa a la creación de Finca La Torre, era explotada por una cooperativa alemana. En cualquier caso, hay un punto de inflexión en los terrenos: la llegada de Víctor López y su transformación absoluta en lo que hoy es.

Agricultura biodinámica

Otro de los elementos diferenciales de Finca La Torre es su certificación Demeter como explotación de agricultura biodinámica.

Esto significa que en la finca en la que se cultivan estas aceitunas no hay ningún elemento externo. “La agricultura biodinámica tiene también algo místico”, apunta Borja Adrián. Se trata de un conjunto de técnicas ecológicas muy concretas en cuanto al tratamiento de las tierras y de los tiempos.

En este caso, la planta de compostaje es un pequeño descampado donde van a parar los restos de la producción del aceite. Esta basura orgánica genera un ecosistema a su alrededor, es habitual escuchar pájaros y ver insectos que se ven atraídos por el alimento fácil. Esta forma de tratar los residuos ayuda a que la tierra esté más viva y el olivar se mantenga y regenere de forma natural.

Por otro lado, relacionado con esa mística que apuntaba Adrián, la finca cuenta con un espacio en el que están enterrados cuernos de vaca con boñigas, lo que permite, igualmente, que el terreno se mantenga vivo por la creación de una fauna propia en el subsuelo. Algo que sólo con las ideas muy claras y una marca muy valorada puede conseguirse.

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