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Economia

Gobierno y banca estudian flexibilizar los créditos avalados por el ICO

Las empresas siguen teniendo problemas de liquidez y los banqueros temen una ola de impagos si no se adopta algún tipo de medida.

El enfriamiento de la recuperación económica que se había empezado a producir en el segundo trimestre del año y que se ha manifestado especialmente en la última parte del verano ha hecho que el Gobierno y los bancos estudien la posibilidad de flexibilizar los créditos concedidos con aval del ICO. Piensan en la creciente posibilidad de que, en el momento en que empiecen a vencer las carencias de las amortizaciones, las empresas no puedan hacer frente a los pagos.

Las más de 850.000 operaciones crediticias firmadas entre las empresas y los bancos para proporcionarles liquidez y que pudieran enfrentarse al confinamiento de la economía contienen periodos de carencia de la amortización del principal que, mayoritariamente, finalizan a partir del próximo mes de marzo y otros llegan hasta junio de 2021.

Estos créditos se concibieron para paliar los posibles problemas de tesorería a los que se enfrentaban las empresas como consecuencia, sobre todo, de la ausencia de ingresos por el cierre de la actividad.

Inicialmente se pensó que el parón económico sería solo de algunas semanas y que luego la actividad se recuperaría con la suficiente rapidez e intensidad como para que los problemas de tesorería se eliminaran prácticamente.

Turismo y hostelería

La realidad no ha sido así porque el confinamiento duró más de lo previsto inicialmente y porque, además, a partir del mes de agosto, y en sectores determinados, tuvo lugar un retroceso en la recuperación muy evidente. Todo lo relacionado con el ocio (turismo, agencias de viajes, hostelería, sector hotelero, actividades culturales…) ha sufrido una paralización muy fuerte y ello complica que buena parte de estas empresas vayan a poder hacer frente a sus obligaciones financieras.

Pero no es solo este amplio sector de actividad el que está sufriendo las consecuencias. El del automóvil, en su acepción más amplia posible, es otro que también preocupa a la banca. La necesaria transformación de las plantas como consecuencia de la introducción de los nuevos modelos eléctricos e híbridos, la adecuación de las empresas de componentes a esta nueva realidad, la baja demanda de los clientes debido a la pandemia, a los problemas de las compañías de alquiler, al menor número de automóviles de flota de empresas y la indecisión de los clientes finales a la hora de elegir qué tipo de coche quieren adquirir, están provocando problemas en los concesionarios. También los talleres tienen que irse adaptando a la nueva situación.

“La mayor parte de las operaciones firmadas a autónomos y pequeñas y medianas empresas tenían como objetivo cubrir las necesidades de tesorería hasta finales de 2020”, se señala en una de las entidades más activas en este tipo de financiación. “Pero es muy probable que, llegado ese momento, la situación no se haya arreglado, sino que puede haber empeorado”, añade. Por eso las entidades se preparan para hacer frente a una ola grande de incumplimiento.

“Solo con que el 5% de las operaciones firmadas tengan dificultades estaremos hablando de entre 40.000 y 50.000 créditos con problemas”, remarcan, para establecer la importancia de lo que puede pasar.

Los bancos se están preparando por dos vías. La primera es la negociación con el Gobierno para que modifique las condiciones de los créditos avalados que pueden resultar, a la vista de la situación que se ha producido, muy encorsetados para poder enfrentarse a la realidad. Lo que se busca es que se permita renovarlos con una carencia superior a la actual, de manera que autónomos y empresas puedan tener algo más de tiempo para regularizar sus flujos de ingresos y, por lo tanto, hacer frente a sus obligaciones.

Existe una buena sintonía entre la Administración y los bancos (a ninguno le interesa que proyectos potencialmente viables se queden en el camino en estos momentos) y de lo que se trata ahora es de convencer a la Comisión Europea de que no serían ayudas de Estado, sino de buscar soluciones posibles a problemas que se han alargado más de lo esperado.

El último paso a dar, en condiciones muy especiales, podría ser el aplazamiento del pago de intereses del crédito. Es decir, aceptar refinanciaciones clásicas en las que las obligaciones de pago se alargarían.

La otra vía por la que los bancos tratan de sortear la ola de posibles impagos que se avecina es utilizando los recursos internos que tienen para tratar de identificar de manera temprana dichos problemas. Los equipos de riesgos, reestructuraciones y recuperaciones son relativamente pequeños dentro de la organización de las entidades, que en los últimos años han estado mucho más centradas en una labor comercial activa que en estos momentos es muy limitada, cuando no casi inexistente.

Seguimiento

Lo que se está haciendo es utilizar los equipos comerciales como elemento de prevención, siendo coordinados por los especialistas regionales de cada entidad. Los equipos especializados dan soporte y apoyo a los equipos comerciales para que lleven a cabo esa tarea, poniendo hincapié en proporcionar pautas, criterios y prioridades a la hora de identificar los problemas futuros.

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