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Economia

La transición ‘verde’ en Europa no será posible sin un mercado de CO2 más estable

Laura Ojea

Desplome de precios del mercado eléctrico, cierre del carbón, más renovables y difícil horizonte para el gas, escenario en 2020 del informe de Capgemini.

2020 pasará a la historia por los precios del mercado eléctrico más bajos de su historia durante los meses de confinamiento por la Covid-19 pero también con la reducción de hasta un 5,5% de las emisiones de CO2. La pandemia ha arrasado con el sistema energético tal y como se conocía hasta ahora para dar paso a un nuevo horizonte.

La consultora Capgemini ha lanzado en exclusiva en Invertia su informe Observatorio Mundial de Mercados Energéticos (en inglés, WEMO). En él destaca que Europa es la región del mundo más preocupada por los problemas del cambio climático.

De ahí que muchas centrales eléctricas de carbón hayan cerrado entre 2019 y 2020. Según los autores, ha sido sobre todo para cumplir con los planes de transición energética nacionales de cada país miembro. Sin embargo, el confinamiento por la pandemia en todo el continente con el desplome de la demanda, la incorporación de más capacidad renovable y un clima más benigno, han precipitado esos cierres.

Además, la generación de gas aumentó un 12% debido a que subieron los precios del mercado de derechos de CO2 (ETS-EU), lo que mejoró la competitividad de las centrales de gas (ciclos combinados) en comparación con la generación de carbón. El informe refleja que este fenómeno no ocurrió en años anteriores.

“Hemos observado como en las crisis económicas baja el precio del CO2, está sometido a una gran variabilidad”, explica a Invertia Carlos García Ruiz, vicepresidente y responsable de Energía y Utilities de Capgemini España. “De cara al futuro y con el objetivo de garantizar una coherencia en la UE para la etapa 2020-2021 proponemos que se reduzca el número de derechos de emisión”.

Una medida para ser “vigilante a la hora de conseguir el nivel de progreso adecuado en la transición energética que se ha puesto como objetivo la Unión Europea”.

La cuota del carbón en el mix eléctrico europeo disminuyó en 4,4 puntos porcentuales (hasta el 14,6%) y quedó desplazada por la generación de gas y por las energías renovables, que alcanzaron un 35% de dicho mix. 

Por último, la desorganización de las operaciones de mantenimiento y de recarga de combustible de las centrales nucleares francesas en esos meses “ha provocado una caída en las previsiones de producción nuclear para 2020, 2021 y probablemente para 2022”, asegura el informe. Esto supone un riesgo para la seguridad del suministro eléctrico durante el invierno 2020-2021.

Financiación de renovables

En el primer trimestre de 2020 se alcanzó un hito histórico. Se consiguió que la generación de electricidad a partir de fuentes renovables fuera mayor que con combustibles fósiles. Pero hace una crítica al sector: “Si bien las turbinas eólicas se fabrican principalmente en Europa, los paneles solares y muchos componentes de dicho equipo se importan de China, lo que destaca la dependencia de Europa de estas importaciones”.

Por otro lado, el alto porcentaje de renovable durante el período de confinamiento anticipa los pronósticos y escenarios que se habían dibujado a varios años vista, pero “los casi apagones que esto ha generado, han mostrado que es necesario aumentar la flexibilidad de las redes eléctricas y reformar el mercado eléctrico”, dice Capgemini.

De hecho, el informe presenta un escenario preocupante. Los precios del mercado eléctrico “colapsaron durante el período de bloqueo (precio spot 1 €/MWh a principios de abril, incluso negativo en ocasiones).

Los autores han calculado que, como consecuencia, se necesitarán 5.800 millones de euros para financiar el apoyo a estas energías en 2020, (el presupuesto es de 4.700 millones de euros). ¿Dónde se puede conseguir más dinero? Capgemini asegura que será vía aumento de la tarifa energética, que deberían alcanzar los 8.851 millones de euros en 2020 y los 9.100 millones de euros en 2021.

Propone que se aumente la financiación con un impuesto al consumo de petróleo y/o del CO2.

Eficiencia e hidrógeno

Otro de los aspectos que se destacan en el informe es que “la renovación de edificios centrada en la energía será muy importante”.

En la UE, Francia y Alemania también han adoptado planes para desarrollar hidrógeno verde, que es un área donde Europa tiene campeones mundiales como Air Liquide y Linde. Esto podría permitir a Europa recuperar un lugar global en el almacenamiento de electricidad, mientras que la producción de baterías eléctricas se realiza principalmente en Asia.

Sin embargo, se ha anunciado la construcción de ocho gigafábricas de baterías en los próximos años por diferentes puntos de Europa. Aún así, Capgemini señala que se desarrollará más el hidrógeno que las baterías de litio.

Se necesitan otras regulaciones para alentar las inversiones bajas en carbono y, en particular, la implementación de un impuesto al carbono en las fronteras, como anunció el presidente de la Comisión Europea.

Inestabilidad del gas

Finalmente, el suministro de gas en Europa está evolucionando con el aumento de las importaciones de gas natural licuado (GNL), particularmente de Estados Unidos, la disminución relativa del gas canalizado y el cierre del campo de gas holandés en Groningen.

Además, a principios del año y debido a la Covid-19, a las suaves temperaturas y a la elevada generación de energía renovable, el consumo de gas en la UE protagonizó un descenso histórico del 8%. 

Las tensiones entre Rusia y EEUU respecto del proyecto del gasoducto Nord Stream 2 conllevaron que su construcción entrase en punto muerto, y existen dudas de que el proyecto llegue a estar operativo alguna vez. 

“El sector gasista debe modernizarse y transformarse”, apunta García Ruíz, “hace 10 años la guerra del gas dio lugar al Nord Stream 2 y al gasoducto Turkish Stream, pero tenemos razonables dudas de que se llegue a alcanzar el objetivo por el que se diseñaron”. 

Gazprom registró unas pérdidas netas históricas de 1.600 millones de dólares en el primer trimestre de 2020 debido a la debilidad del rublo, a la disminución de los precios y al descenso de la demanda europea

Y mientras tanto, las energéticas europeas están empezando su propia transformación. Están revisando sus procesos internos y métodos de trabajo para hacer un mejor uso de la palanca de digitalización.

El año 2020 y más allá estará lleno de incertidumbres. Los gobiernos y los actores del sector energético deben ser ágiles para adaptarse a esta nueva situación.

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