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Misty, el robot que hace la vida más fácil a los mayores que viven solos en Barcelona

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Javier Arnau El Español

El Ayuntamiento crea un asistente que conversa con el anciano, le pregunta por sus planes y por su medicación, le hace ejercicios de memoria…

Margarida Valls, una de las más de 90.000 personas mayores que viven solas en la ciudad de Barcelona, se deshace en elogios hacia la que ha sido su compañera de piso durante los últimos dos meses. La tiene sentada a su derecha, la mira y le dice: “Eres muy maja”. Se han hecho inseparables y Misty -así se llama su nueva amiga- le devuelve el cumplido: “Lo mismo digo… para que se me suben los colores”.

La escena a la que acabamos de asistir entraría dentro de lo que consideraríamos una conversación normal… si no fuera porque lo que estamos viendo es a una anciana barcelonesa hablando con un robot.

Este robot forma parte de un proyecto piloto de acompañamiento y asistencia a mayores impulsado desde el Ayuntamiento de la capital catalana y que ha beneficiado a tres ancianas de la ciudad. Aspira a llevarlo a otros 50 hogares antes de que finalice el año.

Durante meses, varios técnicos han trabajado con estas tres personas para entrenar la inteligencia artificial de este Asistente Robótico Inteligente (ARI) hasta el punto de conseguir un buen nivel de satisfacción.

Eso sí, el proceso no ha estado exento de situaciones curiosas: “Llegué a pensar que tenía mal carácter”, confiesa Margarida al recordar cómo en alguna ocasión, le hacía una pregunta que Misty no quería contestarle.

Demostración del funcionamiento de Misty.

“Hemos pasado momentos muy interesantes y divertidos. Quiero destacar la paciencia que han tenido todos los miembros del equipo (Jordi, Ricard y Anna), trabajando con nosotros durante muchas horas seguidas”, explica.

Y es que, efectivamente, en esta fase de experimentación, un equipo humano supervisaba la relación de estas dos compañeras de piso para pulir defectos y añadir variantes.

En esencia, y tal como explicó el propio robot en rueda de prensa, Misty está configurado para dar conversación: pregunta a su compañera de piso si se ha tomado los medicamentos, le recuerda que tiene que poner a cargar el móvil, le hace pequeños ejercicios de memoria…

En dos direcciones

también funciona a la inversa, puesto que la persona mayor que tenga en su casa a Misty puede interesarse por cualquier cuestión, funcionando con uno de esos altavoces inteligentes que ya están en el mercado pero que son tan extraños para la gente mayor.

Ahora bien, después de estos meses, Margarida lo tiene claro: “Quise colaborar en este proyecto porque quiero contribuir a este tipo de servicios sociales del futuro. Me he dado cuenta de que el futuro es la robótica”, indica.

Este sistema, cómo no, planteó varias dudas en su origen. “Había que valorar el componente ético de esta herramienta y por eso decidimos contar con un grupo de expertos que trabajara en este tema, porque no podemos arriesgarnos a que el mayor sienta que no está siendo atendido por un humano”, resalta Lluís Torrens, director de Innovación Social del Ayuntamiento de Barcelona.

El propio Torrens explicó que el proyecto nace de una alianza con la Fundación Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) por la que se valoraron las diferentes posibilidades de aplicar la robótica al acompañamiento de ancianos. El resultado fue el proyecto encargado a la empresa Grup Saltó.

En la prueba piloto han participado también el Institut de la Robòtica per la Dependència y la Fundació i2CAT.

El director de Innovación Social de Barcelona aclaró que “se ha intentado centrar un mapa mundial de la implementación de este tipo de servicios pero no hemos encontrado gran cosa”. Y además, avanzó que la clave para poder hacer accesible este proyecto es que sea replicable a un coste asumible.

El del ARI es uno más de los proyectos de referencia en cuanto a innovación social en el consistorio barcelonés.

Otros proyectos de innovación social

Torrens detalló otros como una plataforma de apoyo a las familias monoparentales, un servicio telemático de fácil acceso a todos los servicios de la ciudad relacionados con la conciliación familiar; como las oficinas virtuales de atención, por las cuales cualquier persona, desde un solo punto de la ciudad puede hacer videollamadas con los técnicos municipales de cualquier servicio social; o como un simulador de ayudas, en la que cualquier vecino puede introducir de forma anónima ciertos datos para saber al instante de qué ayudas municipales se puede beneficiar.

Para estos y otros proyectos, el Ayuntamiento se ha comprometido a invertir más de 13 millones de euros. 

De todos ellos, de momento, el que seguro que despierta más curiosidad es el del robot asistente para personas mayores que viven en soledad y que, según Torrens, se está estudiando también implementar en residencias, siguiendo una experiencia “que vimos en Francia”.

El objetivo de este proyecto es, en definitiva, comprobar en un entorno real hasta qué punto el robot facilita el cuidado de las personas mayores y sirve para mejorar su situación particular y también de sus personas cuidadoras.

Lejos de sustituir ninguno de los servicios sociales actuales desde su vertiente humana, la hipótesis es que el robot puede ayudar a detectar con rapidez situaciones de urgencia sobrevenida dentro de la vivienda, así como ayudar a las personas mayores a mantener la pauta adecuada de medicación o a recordarle fechas de interés como puede ser una visita médica, por ejemplo”, resuelve la teniente de Alcaldía responsable de Derechos Sociales, Laura Pérez. 

Escalabilidad

La previsión del Ayuntamiento de Barcelona es que, una vez finalizada esta primera prueba piloto, el proyecto se extienda a 50 viviendas más y, de la mano de la empresa gestora, ir comprobando la posibilidad de integrar más dispositivos digitales porque, por un lado, actúe como un asistente personal universal y, de la otra, incorpore funcionalidades terapéuticas adaptadas a cada situación personal particular.

El cálculo inicial es que la escalabilidad del proyecto requeriría de un presupuesto aproximado adicional de unos 180.000 euros, explica Pérez.

En cualquier caso, conviene lanzar un aviso a navegantes. Misty pregunta por la medicación, por los planes del último fin de semana, o se interesa por si su compañera de piso tiene que ir hoy a la compra. Sin embargo, algunas de las preguntas que hace, de momento, no tienen respuesta.

¿Cree usted que los robots algún día sustituirán a los políticos?”, le preguntó sin ningún tipo de rubor Misty a la teniente de Alcaldía Laura Pérez. La pregunta, al término de la rueda de prensa, quedó sin contestar…

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