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Economia

“No se puede vivir con el 50% del sueldo”: la patronal contra el recorte de los ERTE

Eduardo Ortega Socorro 

Si nada lo impide, las prestaciones de los trabajadores se recortarán hasta la mitad de la base imponible, cuando suponen un 70%.

El nuevo curso económico y laboral que empieza este mes de septiembre tiene un asunto marcado en rojo: la extensión de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Este viernes se producirá la primera reunión entre el Gobierno, sindicatos y patronal para ampliarlos hasta, al menos, finales de año.

Fuentes de los agentes sociales consideran que la ampliación de los ERTE será posible, dada la voluntad que el Gobierno ha mostrado al respecto, aunque dudan de las condiciones en las que se producirá. De hecho, esperan unas negociaciones tan duras como las que se produjeron en junio.

Sindicatos y patronal esperan un diálogo ‘rocoso y difícil’. Y es que si hace unos meses el Gobierno quería recortar el ‘coste’ de los ERTE excepcionales por la Covid-19, la intención no va a ser diferente en septiembre, para cuando el Ejecutivo quiere acotarlo por sectores.

Pero empresas y trabajadores ven muy complejo que la medida se pueda concretar sectorialmente, dado el riesgo de que se puedan quedar fuera entidades que de verdad requieran este instrumento para sobrevivir.

Además, la patronal pujará por mantener, en una medida u otra, las exoneraciones a las cuotas sociales de las que disfrutan las empresas en ERTE desde finales de junio. A esto se suma que los líderes sindicales llevarán nuevas reclamaciones a la mesa del Diálogo Social. Se trata de una ‘línea roja’.

Caída de las prestaciones

Si nada lo impide, los trabajadores que lleven en ERTE desde mediados de marzo sufrirán un drástico recorte en sus prestaciones a partir de octubre. Hasta septiembre, han cobrado (o cobrarán, si todavía no han recibido la última mensualidad) el 70% de la base reguladora. Sin embargo, la normativa ordena que los que llevan seis meses en esta situación reciban solo el 50%.

“No se puede vivir con el 50% del sueldo”, denuncian fuentes sindicales, que alertan de que estas prestaciones, hoy, suman en la mayoría de los casos menos de 900 euros. Además, alertan del impacto que un recorte de las prestaciones puede tener en las familias y en su consumo, lo cual acabaría perjudicando a la economía.

También se reclamarán nuevas soluciones para fijos discontinuos que hayan agotado el paro y se puedan quedar sin prestaciones, según ha explicado recientemente Pepe Álvarez, secretario general de UGT.

Con estos asuntos sobre la mesa, los agentes sociales admiten que la negociación, que comenzará la próxima semana (con un pistoletazo de salida testimonial el próximo viernes), ‘pinta’ dura. Sobre todo teniendo en cuenta los apuros económicos en los que se encuentra el Ejecutivo, debido al incremento de gasto y el descenso de ingresos a los que ha obligado la pandemia.

Una subida del gasto público en la que los ERTE excepcionales hacen una importante aportación. El impacto económico de esta medida es elevado. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que los ERTE habrán costado hasta septiembre unos 25.871 millones de euros. La amplia mayoría (unos 19.777 millones) son para el pago de prestaciones de los trabajadores afectados y el resto (6.094 millones) corresponden a exoneraciones de cuotas sociales a las empresas.

Es decir, que los 21.000 millones del fondo de ayudas al desempleo (SURE) que la Comisión Europea ha propuesto para España no cubrirían el total de lo que está previsto que se gaste en ERTE hasta septiembre. Además, cabe recordar que esta cantidad corresponde a préstamos de la Unión Europea que hay que devolver.

En cualquier caso, lo cierto es que el retorno a la actividad de empresas y de sus trabajadores está permitiendo que la factura mensual de los ERTE haya caído considerablemente este verano, gracias al retorno a la actividad. Sin embargo, el fin del verano aboca a miles de empresas a una nueva dependencia de los ERTE en los próximos meses, debido a que no han facturado lo suficiente para su supervivencia en invierno.

Así, si bien se da por hecho que los ERTE se mantendrán hasta finales de 2020 todavía queda conocer las condiciones que tendrán. Eso será fruto de una negociación que empezará en solo unos días y que se antoja cruda y dura.

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