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Economia

Trump se lanza a la caza del mercado británico a la espera de un ‘Brexit’ duro con Bruselas

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Donald Trump tiene un plan para atraer al Reino Unido hacia un tratado comercial con los Estados Unidos una vez que abandone la Unión Europea sin acuerdo el próximo 31 de octubre. El presidente americano, que quiere aprovechar su buena relación personal con el primer ministro británico, pretende posicionarse como la tabla de salvación de Boris Johnson al mismo tiempo que atrae un mercado que el año pasado exportó bienes y servicios por valor de 694.760 millones de euros e importó otros 728.690 millones desde el resto del mundo.

John Bolton, asesor de Trump en materias de seguridad nacional, aseguraba a principios de esta misma semana que respaldarían “alegremente” una salida no negociada y que trabajarían de inmediato con el Reino Unido para firmar un acuerdo comercial sector por sector. La prioridad de los estadounidenses sería, según transmitió, cerrarlo lo antes posible para dejar el tema atado, aprovechando el distanciamiento que existe ahora mismo entre Londres y Bruselas para cargar contra la comunidad europea.

“Vemos una salida exitosa como algo que va muy en la línea de nuestros intereses”, confirmó Bolton. “Que el Reino Unido tenga éxito a la hora de abandonar la UE es un hito para los mandatos democráticos. La tendencia en la Unión Europea es la de que, cuando la gente vota mal, es decir, de una forma en la que no quieren las élites, se coge a los campesinos y se les hace votar una y otra vez hasta que lo hagan de forma correcta”.

La contrapartida que espera obtener la administración Trump a cambio de esta firma de acuerdos prácticamente instantánea no es otra que el apoyo en la crisis en Irán o la exclusión de Huawei de la red 5G británica, aunque Bolton ha asegurado que no hay prisa en esas cuestiones y que lo primero sería cerrar un tratado para el que seguramente ni siquiera ellos reciban permiso. El Congreso de los Estados Unidos ya le ha dejado claro al presidente desde ambos lados de la cámara que no apoyará ninguna posibilidad que pueda poner en riesgo la paz en Irlanda y por tanto los Acuerdo de Viernes Santo de los que el país es valedor.

Aun así, la Unión Europea se juega en este cortejo que han iniciado los Estados Unidos hacia el Reino Unido un mercado que el año pasado importó 728.690 millones de euros en bienes y servicios, proviniendo la mitad de ellos del viejo continente. En contrapartida, los 27 adquirieron alrededor de un 46% de los 694.760 millones de euros que los británicos exportaron con su actividad, mientras que los americanos apenas se hicieron con un 19%. España, por su parte, exportó actividad hacia las islas por valor de 35.387,26 millones de euros al mismo tiempo que importó 19.329,84 millones en bienes y servicios.

El mercado único continua siendo el más fuerte del mundo, y por cercanía y fortaleza de los lazos que unen a las empresas a uno y otro lado del Canal de la Mancha éstas no se cansan de pedirle a Boris Johnson que desista en su plan de alcanzar un Brexit “de cualquier forma” y priorice la estabilidad y la certidumbre. El nuevo premier, que se enfrentará casi con toda seguridad a una moción de censura en los primeros días de septiembre, suspira mientras tanto porque cunda la división entre sus adversarios y por conseguir firmar acuerdos con el resto del mundo lo antes posible.

En caso de que se produzca una salida no negociada, el Reino Unido perdería el acceso a los cerca de 40 tratados de libre comercio que tiene firmados la comunidad europea con más de 70 países alrededor del mundo, lo que supone que dejarían de poder importar y exportar bienes y servicios por ejemplo con Canadá sin tener que pagar impuestos en la mayor parte de los casos.

No solo eso, sino que el miedo que existe en la industria británica es que la llegada de los productos americanos suponga una caída, por ejemplo, en los estándares de calidad alimentaria con la llegada del pollo clorado y las frutas y verduras modificadas genéticamente. La Unión Europea tiene prohibidas ambas prácticas, no tanto porque las considere perjudiciales para la salud sino porque provocan que los agricultores y ganaderos reduzcan las condiciones de vida e higiene en las que desarrollan su actividad.

Actualmente, y gracias a las gestiones de la ex primera ministra Theresa May a principios de año, el país, que quiere replicar los acuerdos de la UE “lo más rápido posible”, ha conseguido firmar con 12 países con los que movió sumando importaciones y exportaciones apenas 84.716 millones de euros en 2017.

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