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David Leo, ganador del mayor bote de ‘Pasapalabra’: “Le pasé mi base de datos a Pablo Díaz”

Noé Guzmán

JALEOS ha conversado con el joven malagueño que hace cuatro años obtuvo el mayor premio del concurso durante su etapa en Telecinco.

David Leo (32 años) forma parte de la historia de Pasapalabra por ser el concursante que se llevó el mayor bote del concurso en la era Telecinco: 1.866.000 euros que logró tras 109 programas intentando acertar las 25 palabras de El Rosco.

Lejos de disfrutar de una vida de lujosos caprichos, el joven malagueño decidió invertir el premio en seguir nutriendo sus conocimientos a través de la formación académica. Además, un año después de aquel hito sumó otros 100.000 euros a su cuenta corriente al proclamarse ganador de la Supercopa del programa, un especial en el que cada comunidad autónoma española estaba representada por un concursante.

Muchas cosas han cambiado desde entonces, tanto en la vida de David Leo como en el propio concurso, que ha pasado a emitirse de nuevo en la casa que lo vio nacer, Antena 3. JALEOSha contactado con el malagueño para conocer su vida actual, sus planes de futuro y su visión sobre el reñido duelo que están viviendo Pablo Díaz Luis de Lama en Pasapalabra.

¿Cómo recuerda el momento en que ganó el bote?

Parece muy lejano, pero lo sigo recordando con entusiasmo.

¿Cómo ha cambiado su vida desde entonces?

A mejor, lógicamente, porque me dejé de preocupar por mi manutención y mi supervivencia y me pude dedicar a otras cosas.

¿En qué ha invertido el dinero?

Solo he invertido en estudiar, prácticamente. Hice el viaje a Japón que repetí varias veces durante el concurso que haría y, para no quedar mal, tuve que hacerlo. He estudiado Crítica de Cine, Dirección y Guión y ahora estoy haciendo un máster de Teoría de la Literatura.

También ha publicado su tercer libro de poesía. ¿Ayuda el hecho tener casi 2 millones de euros en la cuenta?

Sí, por el tiempo que te libera. La poesía, aunque parezca que es poco texto, tiene mucha dedicación y requiere mucha atención. Estar 8 horas diarias en otro trabajo lo imposibilita.

¿No se ha planteado nada más en lo que invertir el dinero?

Quiero invertirlo en formación, en tranquilidad y poco más. Ahora, con los tiempos inestables en los que vivimos, tampoco creo que sea el momento de marcarse grandes metas. Lo utilizaré para vivir, que ya es bastante.

¿Le siguen reconociendo por la calle?

Sí, con matices, porque la memoria del espectador suele ser pequeña. Como he ido apareciendo en otros concursos sí que he notado un repunte, sobre todo a principios de año cuando participé en El Tirón. Luego ya a partir de marzo ya sabemos lo que pasó, y ahora con la mascarilla no se me reconoce mucho.

Ha participado en siete concursos. ¿Cuál ha sido el más especial?

La repercusión de Pasapalabra fue mucho mayor, pero el punto de inflexión yo lo pondría en Saber y Ganar, que también fue una muy buena experiencia. Lógicamente el bote no es tan grande, pero el programa me permitió seguir estudiando y no preocuparme tanto por buscar trabajo, que en aquel momento me resultaba bastante difícil.

¿Cuánto tiempo dedicaba a preparar su participación en Pasapalabra?

Prácticamente desde el desayuno a la comida me dedicaba a buscar palabras nuevas o nombres propios o a repasar. Así día tras día. No hay otra forma, porque el principio cuando empezó en Antena 3 era asequible para una persona con una cultura general media-alta, pero ahora hay palabras que están en desuso o son propias de alguna zona de América o una provincia concreta que un usuario normal del español no puede conocer de ninguna forma.

¿Qué trucos utilizaba para estudiar durante el concurso?

Fue muy útil ver todos los programas que había en la web, que en aquel momento eran unos 1.200, y buscar patrones. Se notaba que había algunos temas favoritos de los guionistas y yo intentaba indagar por ahí. Uno de ellos en ese momento era “artistas italianos del Renacimiento”, así que me puse a investigar todos los que estaban en pinacotecas europeas más allá de Leonardo, Miguel Ángel o Rafael. Y me salieron varios, o sea, que en eso acerté.

Al final, se trata de ‘meterse’ en la mente de los guionistas…

Hay que intentar adelantarse. Es como una partida de ajedrez entre los guionistas y el concursante.

Usted es uno de los concursantes históricos con mayor permanencia, grabó 109 programas. ¿Tuvo momentos de desgaste?

Es inevitable. Yo creo que todos los concursantes que han estado un tiempo considerable han tenido momentos de bajón. También por el mero cansancio físico, porque se graban varios programas seguidos y eso desgasta.

Ha contado que cuando ganó el bote no era su mejor día.

Anímicamente no, pero ya se sabe cómo son estas cosas. Es algo completamente imprevisible. Había otros días que tenía mejores vibraciones y al final no lo conseguía. De hecho, pasó algo muy curioso la semana anterior a ganar el bote. Me desperté con muy buen ánimo antes de la grabación, tenía un buen pálpito. Llegué a los estudios y dos o tres trabajadores me dijeron que también habían tenido ese pálpito. Fallé en los dos primeros programas y en el tercero me quedé a una letra del bote con una palabra muy tonta que me sabía. Ahí me dio un bajón tremendo y pensé “se ha pasado mi oportunidad”.

¿Sigue el programa actualmente?

Lo veo puntualmente, además conozco a Luis y a Pablo. Por obligaciones de estudios no tengo tanto tiempo para seguirlo ni estar pendiente de las palabras que salen, pero sí lo veo.

¿Volvería a participar?

Sí, ¿por qué no? No tengo prisa, no es algo que me urja, pero si el programa sigue dentro de tres años o algo así, quién sabe…

¿Cómo ve a Pablo Díaz?

Es muy fuerte, es de los concursantes que he visto más preparados a lo largo de la historia. Esto es como el ajedrez, porque cuantos más programas salen más datos tienes a tu disposición para prepararte, además de los archivos de otros compañeros. Yo mismo le pasé mi base de datos, pero el trabajo y la de horas que le habrá echado tiene que ser bastante considerable.

Luis de Lama está demostrando ser un digno rival. ¿Eso puede desestabilizar a Pablo?

Desestabilizar es una palabra muy fuerte, pero sí que te puede generar bastante tensión. Eso en cierto sentido es bueno, si gestionas bien los nervios y no te paralizan. Para el espectador también, porque ver un duelo de categoría siempre es más atractivo.

¿Quién cree que se llevará el bote?

Soy mal profeta (ríe). Sin menospreciar a Luis, solo diré que a Pablo lo veo especialmente fuerte, pero eso no significa nada, porque puede tener un mal día como cualquier ser humano. Luis también es lo suficientemente bueno como para llevarse el bote.

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