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El drama familiar de María del Monte: le ocultan a su madre, de 95 años, que ha muerto su hijo

Jesús Carmona

La cantante andaluza ha recibido al presentador de ‘Mi casa es la tuya’, con quien se ha sincerado sobre su vida familiar y profesional.

Este viernes el programa Mi casa es la tuya se ha grabado en Sevilla. En concreto, en Cazalla de la Sierra, pueblo materno de la cantante María del Monte (58 años), la gran invitada de la noche. Bertín Osborne (65) ha charlado con Del Monte en el Palacio de San Benito, propiedad en la actualidad de unos amigos de María. La cantante se ha abierto en canal y ha hablado de toda su vida personal y profesional, pasando por sus inicios complicados en la música, por el fallecimiento de su padre y, lo más reciente, por la muerte de su hermano Antonio a causa de una pancreatitis que se complicó en plena pandemia. 

Precisamente, una de las confesiones más impactantes e inesperadas de la noche ha tenido que ver con el hecho de que su madre, Bibiana, de 95 años, desconozca el fallecimiento de su hijo: “Mi madre no sabe nada, Bertín. Él vivía con mi madre. Pues tiene 95 años, a veces se despista un poco. Le decimos que está en Madrid, que no se puede mover. ¡Cómo hago yo pasar a mi madre con 95 años por esto! Me lo estoy comiendo. No me queda otra. Mi madre con 95 años se entera de eso, y acaba”. Sin duda, uno de los momentos más emotivos de la noche. 

Pero María ha empezado el programa relatando lo que la une a Cazalla de la Sierra: “Mi madre era de Cazalla, mis abuelos eran extremeños. Mi abuela tenía titulación de practicante. Y le dieron la plaza en Cazalla, se trasladó aquí, se casaron aquí, tuvieron a mi madre y a su hermana, pero todos nosotros somos sevillanos”. Sus abuelos eran muy queridos en el pueblo: “En estos momentos, yo me encuentro con gente que me habla de mi abuelo. De lo agradecidos que están; hacía de todo, desde sacarte una muela hasta lo que sea. Me encuentro súper a gusto y súper feliz. Para mí es un sitio muy especial”.

De pequeña estuvo “muy malita”

Cuenta Del Monte que de pequeña estuvo “muy malita”: “Yo estaba endeble, no sabía qué tenía. Me llevaron a muchos sitios. Estaba tranquila y de repente decía, ‘me voy a marear’ y me caía al suelo. Yo estaba tan campante, notaba algo en el estómago y a partir de ahí al suelo. Mi padre se gastó una fortuna en llevarme a especialistas. Un médico le dijo a mis padres que era porque me estaba desarrollando. Afortunadamente, hasta hoy. Empecé a los 7, pero la crisis fuerte fue a los 12 ó 13 años”. 

Su madre, Bibiana, se dedicaba a la casa, relata María a Bertín: “Mi madre se dedicaba a nosotros, a los cinco hijos que tuvo, y a poner inyecciones. Y mi padre era representante de comercio. Viajaba mucho”. Su historia de amor es la más bonita jamás vivida para la cantante: “Mi madre va un día al cine a Sevilla, y ve a un hombre guapísimo, se miran y empezaron a hablarse. La historia de amor más bonita que yo he conocido en mi vida. Mi padre venía a Cazalla en bicicleta. ¡En carretera de tierra! Salía a las 4 de la mañana, estaba aquí y se volvía a Sevilla. Yo nunca los he visto discutir. Mandaba mi madre como en todas las casas. Y sigue mandando”.

Su madre tiene 95 años, pero asegura Del Monte que, dentro de la edad, está estupenda: “Gracias a Dios está, tiene sus cosas, pero está muy bien. Para mí es una suerte, porque he podido disfrutarla muchos años. Yo creo que fui la responsable de la familia numerosa. Mis padres tienen el primer hijo, chico, el segundo, chico, el tercero, chico, y la cuarta fui yo. Uno de mis hermanos recordaba que la noche que yo nací decía que yo solo tenía ojos en la cara. Nací en plena Feria de Abril“.

Fue la mimada de la familia, sostiene: “Mis hermanos me mimaban y los dominaba. Las mujeres tenemos otras armas. Para colmo, yo era la única niña. He tenido una infancia súper feliz. Después la adolescencia fue otra cosa. Mis hermanos me controlaban mucho. Pero trabajé pronto, también es verdad que no soy de calle, siempre he sido de casa. Yo iba a cantar a Oviedo y dormía en casa”. Cuenta que lo suyo con la música fue un romance temprano: “Yo empecé a cantar con 7 ó 8 años. La primera vez me dieron cinco duros. Ahí empecé a hacer negocio, empecé a verle la punta“.

Eso sí, con sus aspiraciones musicales su padre torció el morro: “No veía bien dedicarse a esto, de hecho cuando yo lo dije fue complicado. Por la época, y más siendo mujer. Me dijo que no era mi mundo, y me pidió un favor: ‘no te manches’. Porque decía que iba a vivir situaciones en el barro. Era un sabio, un hombre muy cabal”.

Y añade: “Pasé a cantar de forma profesional por algo casual. Las cosas han venido a mí. Estaba en el colegio, e hicieron un casting en TVE para Gente joven. Canté El Clavel. Canté y me fui. Pero recibí una carta en casa, me habían dado una puntuación de nueve sobre diez. Me seleccionaron. Mi madre sí me animaba más que mi padre. Me coloqué la primera y tuve la suerte de ganar ese concurso con un pasodoble”.

La pulla a ‘Marinero de luces’

Y llegó su primer disco: “Grabé un disco, Te amaré como tú, pero no pasó nada. Cuando empiezas tienes que aceptar cosas, no fue bien. Lo presentaron sin pena ni gloria. No lo promocionaron, no pudieron. Me explicaron que el presupuesto iba para otro disco, Marinero de luces. Yo tengo mi ejemplar y lo escucho de vez en cuando. Pensé en dejarlo y me volví para Sevilla”.

Pero las casualidades vuelven a su vida al tiempo: “Estábamos en Madrid unos amigos. Cogí y me puse a cantar y estaba José Luis Uribarri de Relaciones Públicas y me propuso cantar. Aquello fue impresionante. Un sueño tremendo. Empecé a ver que se llenaba todos los días. El dueño iba todas las noches, que cuando terminaba de cantar tenía mi bandeja de ostras… ¡La cola le daba la vuelta a la calle Orense! Y una noche me propusieron grabar un disco. Fue un 18 de diciembre cuando dije sí. El disco se tituló Cántame“.

En el mejor momento de su carrera, fallece su padre, al que estaba muy unida: “Estuve una temporada larga sin cantar cuando fallece mi padre, porque no podía. Estuve una temporada sin grabar discos. Mi padre murió con 82 años, decían los médicos que se había acabado su ciclo vital. No hubo causa aparente. Fue horroroso. Mi padre y yo éramos cómplices con la mirada. Era un señor en mayúsculas. Hace 16 años que murió. Al día siguiente, me desahogué cantando. Esa noche me caían las lágrimas como huevos duros por la cara. Me sentí satisfecha, sentí que me había desgarrado el alma”. Se enfadó mucho, confiesa, con la Virgen del Rocío, “porque le pedí hasta la saciedad” por la salud de su padre.

Su ahijada e Isabel Pantoja

María del Monte no ha tenido hijos, pero está tranquila y llena con sus sobrinos. Asegura que si la vida no le ha dado esa oportunidad, por algo será: “Si no los he tenido es porque Dios no ha querido, porque si el destino hubiera querido estarían aquí. Me he sentido muy plena con mis sobrinos. Me han llenado y me siguen llenando”. En este punto, Bertín aborda la cuestión Pantoja. En primer lugar, le interpela por una de sus ahijadas: Isa Pantoja (24).

Del Monte, ligeramente incómoda, responde: “Hace tiempo que no la veo”. “¿Por qué?”, escarba Osborne. “Pues porque no la veo. Tú pregunta, pero yo hay cosas de las que no he hablado y no voy a hablar. Las circunstancias, que los mayores a veces metemos la pata… Ese compendio de cosas es el resultado de cosas que pasan y no tendrían que haber pasado”. ¿Es recuperable tu relación con Isabel Pantoja (64)? “Mira, Bertín, después de la conversación que estamos manteniendo, de la profundidad de algunas cosas… Yo en la vida no me planteo lo que puede ser o pasar. En la vida surgirá lo que tenga que surgir. Intentar hacer lo mejor, dormir cada día con la mayor tranquilidad posible“.

La muerte de su hermano Antonio

Sin duda, uno de los grandes mazazos emocionales para María del Monte y su familia: la muerte de Antonio, uno de sus hermanos, a causa de una pancreatitis. “Ha sido lo peor. Lo de mi hermano, no era lo lógico. No era lo esperado. Y lo peor: no soy la única que, por desgracia, haya vivido esto sin poderlo acariciar. Se fue el 20 de abril, día de su cumpleaños además. Él ingresa por una pancreatitis, pero vienen una serie de cosas que hacen que esté en el hospital y que no se pudiera ir a verlo. He perdido a mi alma gemela“.

Y apostilla acto seguido: “Era el segundo, el más cómplice conmigo, viajó y trabajó conmigo mucho tiempo. Siempre es doloroso, pero cuando no te puedes despedir de alguien… Solo me pueden entender las personas que lo han pasado. Solo pudo despedirlo un sobrino mío, pero antes de que lo aislaran. Hay cosas que solo se pueden medir cuando te ocurren a ti. Era adoración”.

Y no, su madre Bibiana, de 95 años, no sabe que su hijo ha fallecido: “Mi madre no sabe nada, Bertín. Él vivía con mi madre. Pues tiene 95 años, a veces se despista un poco. Le decimos que está en Madrid, que no se puede mover por la Covid. Cómo hago yo pasar a mi madre con 95 años por esto. Me lo estoy comiendo. No me queda otra. Estoy cansada de que me diga la gente ‘tú eres fuerte’. Yo he vivido situaciones duras en mi vida, pero como esta ninguna. Lo de mi hermano ocurre a la una y media del mediodía y a las dos y media estaba sentada con mi madre comiendo. Prefiero comérmelo. No nos dieron ninguna explicación. Nos contaron que se había producido una perforación. Mi madre con 95 años se entera de eso, y acaba”.

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