Portada » Duna alza el vuelo en el valle de Matachel
Extremadura

Duna alza el vuelo en el valle de Matachel

Amus. Recuperan un águila imperial electrocutada con terapias similares a las humanas

Parece que le hubieran cubierto de arena al nacer. Por eso, el águila imperial que ayer retomó el vuelo se llama Duna.

Lo hizo después de que Amus la haya devuelto a la vida sin perder ningún miembro. Y eso que sufrió una descarga eléctrica en julio que la dejó con un mal pronóstico.

Álvaro Guerrero, director de Amus, lo explica desde el hospital de Villafranca de los Barros donde la han devuelto la libertad. A Duna la han aplicado terapias celulares similares a las que los médicos usan con personas que han sufrido una electrocución. El objetivo fue frenar la pérdida de tejido que la amenazaba.

Álvaro Guerrero está orgulloso del trabajo. Lo habitual es que los pocos animales que sobreviven a estos accidentes afronten amputaciones. En los 25 años de Amus, esta es la cuarta águila imperial que devuelven a la naturaleza tras una electrocución.

Este pollo nacido en primavera ingresó en sus instalaciones el 20 de julio. Lo hizo con las señas inconfundibles de haber recibido una descarga, que entró por la garra izquierda y le salió por el ala derecha. A su paso, la electricidad dañó sus órganos y tejidos.

Un particular la encontró muy cerca del nido, en el suelo, la cogió y la llevó a Amus. Desde allí, Álvaro Guerrero dice que lo más probable es que el accidente la sorprendiera en su primer vuelo. A pesar de ello, le espera por delante una vida larga.

Las águilas imperiales pueden vivir hasta 25 años en libertad. Esta hembra tardará unos cuatro años en poner sus primeras crías, y estará monitorizada por la Junta de Extremadura hasta 2025. Le han colocado un GPS para conocer sus movimientos. Algo que harán al alimón la Junta y Amus, que agradece el apoyo de la Administración regional para seguir curando animales.

Gracias a esta cura, Duna se ha unido a las 50 parejas de esta especie amenazada, endémica de la península ibérica, que existen en Extremadura. La soltaron en el mismo lugar donde la encontraron, en el Valle de Matachel, en Valencia de las Torres.

Su presencia está reservada a zonas muy vírgenes y con muchos conejos. Las águilas imperiales se alimentan casi exclusivamente de estos mamíferos. Ese es uno de los motivos de que en España apenas queden 330 parejas controladas. Otra razón es que apenas realizan cuatro o cinco puestas de huevos en toda su vida. Además, encuentran enemigos en la naturaleza. También fuera de ella, como las torres de electricidad y los cableados que les suponen una seria amenaza. Duna aprendió con tres o cuatro meses qué es una descarga. Y ayer, también, que se puede volver a disfrutar de la libertad.

----