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Extremadura

El agua embalsada en la región cae un 32% respecto a la media de la última década

La presa de La Serena, la más grande de España, está al 18%; con los niveles actuales habría restricciones en la futura campaña de riego

«La situación de los embalses empieza a ser preocupante». A principios de octubre, la afirmación, con infinidad de números sobre la mesa, es de Álvaro Paniagua, jefe de explotación de la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Miguel Leal la corrobora. «Esta campaña de riego la hemos salvado pero la próxima… ¡Dios dirá! Ahora no habría agua para que fuera normal», remata el presidente de la comunidad de regantes de Orellana, la que agrupa a más agricultores y a más hectáreas de la región.

Falta agua en los pantanos y no solo para el campo. El abastecimiento humano ahora está garantizado pero empieza a crecer la incertidumbre en algunas poblaciones del entorno de Monesterio –presa de Tentudía– y las restricciones en el uso de agua para regar parques y zonas verdes se han instalado también en los municipios de la comarca de Mérida que beben de la de Alange.

La estadística dice que en esta segunda semana de octubre las presas extremeñas acumulan 5.739 hectómetros cúbicos sobre un máximo de 14.219. Están al 40,3% (46,1% las del Tajo; 30,7% las del Guadiana). La media de agua almacenada en la última década es de 8.417 hm3, un 59,2%.

GRANDES EMBALSES:

La Serena.
Tiene 603 hm3 sobre un máximo de 3.219 hm3.
Alcántara.
Al 52,8%. Con 1.670,7 hm3 sobre 3.160 posibles.
Cijara.
Al 23,6%. Con 355,5 hm3. El máximo es de 1.505.
Valdecañas.
Al 49,04%. Tiene almacenados 709,1 hm3 sobre un máximo de 1.446.
Gabriel y Galán.
Al 37,9%. Acumula 345,4 hm3 sobre un máximo de 911.
Alange.
Al 23,6%. Tiene 207 hm3. Su capacidad máxima es de 852 hectómetros cúbicos.

Un 32% de caída de agua embalsada. Son 3.024 hectómetros cúbicos y 19 puntos porcentuales menos. Muchísimos porque un hectómetro cúbico equivale a mil millones de litros de agua. El embalse de La Serena, el segundo más grande de la península solo detrás de Alqueva, está a un 18% de su capacidad. Inunda una superficie de 13.949 hectáreas que ahora presenta una imagen árida en buena parte.

«No hemos llegado a los niveles de escasez que nos trajo la gran sequía de 1990-1996. Entonces en el pantano de Alange hubo que inyectar oxígeno para que mejorase su calidad. Pero como no tengamos un otoño e invierno húmedo, vamos por ese camino», agrega Paniagua, quien lamenta que llevamos cinco años secos que no logran superarse con períodos estables de lluvia.

«Los datos dicen que llueve menos, pero no mucho menos en los últimos meses. Aún no estamos ante una gran sequía como la de los noventa, la peor que hemos vivido desde que tenemos datos oficiales», indica Marcelino Núñez, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología.

Cada campaña el regadío necesita 1.000 hectómetros cúbicos en la cuenca extremeña del Guadiana. Con los niveles que ahora tenemos en los embalses no se podría desarrollar con normalidad la del 2021. «Da pena ver cómo están ahora los embalses pero soy optimista», dice Leal.

Lluvia en niveles normales

Los datos del año hidrológico (de octubre del año pasado a septiembre de este) indican que no hay sequía en Extremadura. En terminología de la Aemet, fue un año normal en cuanto a lluvias. La media regional de precipitaciones en los últimos doce meses fue de 562,4 litros por metro cuadrado cuando la media histórica se sitúa en 570 litros. Es decir, apenas se recogieron ocho menos de lo habitual. Sin embargo, si se analizan municipios concretos, se vislumbra que sí ha sido un último año seco en algunos como Zafra. Allí se han recogido 400 litros, un 25% menos de lo habitual.

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