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Jordi Pujol ya tiene una solución para frenar el independentismo

Jordi Pujol

Mucho se ha discutido sobre el papel de Jordi Pujol en el proceso independentista que iniciaron los partidos nacionalistas (con CiU a la cabeza) en 2012. Hay quien insiste en ver al ex presidente de la Generalitat como “cerebro en la sombra” del ‘procés’ en Cataluña.

De hecho, un informe de los Mossos apuntaba que el salto al secesionismo se decidió en una reunión de líderes de Convergència en 2011 a la que acudieron tres hijos de Pujol. Además, el ex presidente se dejó ver el 1 de octubre de 2017 votando en el referéndum ilegal de independencia.

Jordi Pujol ocupa actualmente un discreto segundo plano en la política catalana. Sólo expresa sus opiniones en algunos artículos, en entrevistas puntuales y en actos públicos esporádicos a los que acude.

En los últimos años, Pujol sobre todo se ha quejado de la falta de respuesta por parte del Estado, del Gobierno de España y de los grandes partidos nacionales ante el desafío secesionista. En sus reflexiones, apenas contemplaba la posibilidad de un arreglo a la “desafección” hacia España de más de dos millones de catalanes.

Sin embargo, El Chivato ha podido comprobar que quien fue presidente de la Generalitat de Cataluña durante 23 años ha virado sensiblemente su posición en una de sus últimas reflexiones, que publica en el blog de la Associació Serviol, creada precisamente para difundir la trayectoria, la obra y el pensamiento de Pujol.

El histórico fundador de Convergència escribió recientemente un artículo para salir al paso de unas declaraciones de Ramón Tamames, que apostaba por descentralizar instituciones del Estado y trasladar a Barcelona el Senado o la sede de algunos ministerios.

Para Pujol, creer que eso solucionará el problema del encaje de Cataluña en España es “desconocer la naturaleza del problema”. Pero –y aquí está la novedad- no cierra la puerta a un arreglo: de hecho, apunta una solución, o más bien tres soluciones.

“En el caso de Cataluña, el debate no es un poco más de poder económico y administrativo, sino el reconocimiento de una realidad con consciencia colectiva, y con memoria histórica, con una lengua y una cultura y sobre todo con un proyecto colectivo propio”, asegura Jordi Pujol.

A su juicio, “la cuestión de Cataluña” reclama medidas en tres direcciones: “poder político y competencial real” (para la Generalitat y las instituciones de Cataluña), “una financiación justa y suficiente” y el “reconocimiento de la identidad propia”.

En el artículo no cita como solución en ningún momento, de forma expresa, ni el “derecho a decidir”, ni la celebración de un referéndum de autodeterminación, ni nada similar. Pero al mismo tiempo insiste en tratar de abrir los ojos a quienes crean que el problema “se resolverá construyendo una carretera prometida desde hace 20 ó 50 años, o avanzando como cosa excepcional más dinero que según el Estatut ya hace muchos meses que nos deberían haber pagado”.

Su solución pasa más bien por “reequilibrar” y redistribuir el poder, para que Barcelona y Cataluña en general puedan jugar un mayor papel político en España y en Europa. Eso sí: la propuesta de Jordi Pujol no concreta de qué forma se podría redistribuir el poder en favor de Cataluña sin saltarse la Constitución.

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