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Principado de Asturias

Gijón, en alerta naranja por la extensión de los brotes por la ciudad

LAURA MAYORDOMO

Salud adopta la decisión tras detectar que el 40% de los últimos casos se localizaban en el concejo, pero no prevé nuevas medidas restrictivas

Gijón está desde hoy en alerta naranja. Se convierte así en el décimo concejo asturiano en el que se adopta esta medida preventiva ante la alta incidencia de la pandemia de la covid-19. Siguiendo los criterios del servicio de Vigilancia Epidemiológica, la Consejería de Salud optó ayer por esta vía ante el incremento de casos de los últimos días y el riesgo de que la situación pudiera descontrolarse si no se actuaba a tiempo. La incidencia acumulada de los últimos catorce días es de 154 casos por 100.000 habitantes.

Son apenas 32 casos más de los que se registraron, de media, en toda Asturias en ese mismo periodo de tiempo (123 por 100.000 habitantes). Pero la declaración de la alerta naranja, insistió ayer el director general de Salud Pública, no responde únicamente a criterios cuantitativos. También son determinantes los factores cualitativos. Los que apuntan a un riesgo de mayor propagación del virus.

Y en el caso de Gijón, explicó Rafael Cofiño, «la situación nos preocupaba por varias circunstancias». Citó cuatro. Primero, el incremento de casos. Segundo, la tendencia creciente. Tercero, la distribución de casos «de forma extendida por diferentes zonas de la ciudad y no solo relacionados con brotes». Y cuarto, que la incidencia se localiza en zonas «con más densidad de población, más movilidad y más conectividad en relación con otras zonas rurales, donde hay menos población y menos intensidad en esa movilidad y conectividad».

Reconoció Cofiño que la incidencia en Gijón no es «muy marcada» y que la diferencia respecto a la media regional tampoco es abultada. Pero hay motivos «que nos hacen preocuparnos». Como el hecho de que se trate de una zona urbana con mucha densidad de población, con mucha actividad social y una mayor probabilidad de exposiciones de riesgo.

Otro aspecto que motivó la decisión de decretar la alerta naranja fue la tendencia creciente del número de casos que se venía apreciando desde principios de septiembre. Una tendencia que se estabilizó a mediados de mes, pero que volvió a aumentar en la última quincena. Hasta el punto, precisó Cofiño, de que en la última semana en torno al 40% de los casos diarios de los que se tenía constancia en Asturias «correspondían al municipio de Gijón».

Hay un dato más. No se registraron en estas últimas semanas brotes con un número elevado de personas contagiadas, como ocurrió por ejemplo con el de la Buena Vida a finales de julio y principios de agosto, sino que el patrón que se observaba era el de «brotes pequeñitos, pero sobre todo muy extendidos por toda la ciudad» y sin aparente vínculo epidemiológico. De ahí la importancia de «actuar cuanto antes», insistió el director general de Salud Pública.

En cierta medida ya lo había anunciado el presidente del Principado a finales de la pasada semana cuando dejó claro que no esperaría a llegar al umbral de los 500 contagios para ordenar restricciones en grandes ciudades como Oviedo y Gijón, tal y como se acordó en el consejo interterritorial del Sistema nacional de Salud para las ciudades de más de 100.000 habitantes.

En Gijón no se ha llegado a esa cifra ni mucho menos. Lo que se aplica en Gijón no es un confinamiento como el que desde el lunes afecta a cinco millones de madrileños. La alerta naranja es, como han insistido en otras ocasiones las autoridades sanitarias, «un toque de atención». Una llamada a no bajar la guardia para que los contagios no vayan a más y haya que adoptar medidas más estrictas. En esa idea insistió también ayer el director general de Salud Pública. Aseguró Cofiño que, al menos en esta primera semana -de las dos que dura inicialmente la alerta naranja, salvo que se considere oportuno prorrogarla- no se aplicarán nuevas medidas restrictivas. Simplemente, se intensificarán las ya existentes. Se quiere insistir en la importancia de ser escrupulosos en el cumplimiento de las medidas de protección individual y grupal. Y en seguir la recomendación del Principado de establecer ‘burbujas sociales’, esto es, grupos de no más de seis personas con los que relacionarse de forma habitual. Porque con un número mayor «el riesgo se multiplica».

21 ingresados en Cabueñes

Cofiño también se refirió a la necesidad de hacer de los negocios de hostelería «espacios seguros», en los que se garantice una correcta ventilación y se mantenga la distancia mínima entre clientes. En el caso de Gijón, se descarta por el momento restringir a seis personas el número de clientes que pueden compartir mesa o prohibir el uso de la barra, como sí se hizo en los tres municipios del valle del Nalón. «La alerta naranja no nos cambia nada en sanidad, pero contribuirá a frenar los contagios y eso nos mejorará», valoró por su parte Manuel Bayona, gerente del Área Sanitaria V. El Hospital Universitario de Cabueñes, que desde el pasado fin de semana ha vuelto a acoger pacientes covid, tenía ayer ingresadas en la octava planta ocho casos confirmados y otros trece, sospechosos, en la séptima planta. Mantener a raya los contagios también permitirá controlar la presión asistencial y no saturar los servicios sanitarios. En este sentido, Bayona insistió en la necesidad de una mayor «conciencia social» para frenar el avance de la covid.

La cuestión es que la situación provocada por el nuevo coronavirus «está empeorando en Asturias», reconocía el presidente autonómico, Adrián Barbón, ayer a primera hora antes de avanzar que «seguramente habrá que tomar más medidas».

El anuncio del decreto de alerta naranja se conocía poco después, en torno a las seis de la tarde. Además de en Gijón, la medida se aplicará también en Ponga, con una tasa de 853 casos por 100.000 habitantes, lo que lo convierte en el municipio asturiano con mayor incidencia acumulada en los últimos catorce días. Después de que, a finales de septiembre, figurara entre los treinta municipios asturianos que en aquel momento estaban libres de covid-19, el concejo del oriente -con 586 habitantes según el INE- ha pasado a encabezar la estadística regional al declararse un brote con ocho contagiados en la pequeña localidad de Sobrefoz.

Los que continuarán aún una semana más en la alerta naranja son los concejos de Laviana, Langreo y San Martín del Rey Aurelio, en los que también ayer la comisión de seguimiento en la que están representados los ayuntamientos, el Principado y Delegación del Gobierno, decidió prorrogar esta medida.

Antes que ellos -entre el 26 agosto y el 8 de septiembre- Parres, Ribadesella, Llanes, Cangas de Onís y Cabrales también estuvieron en alerta naranja. En su caso, la medida «funcionó, fue eficaz», recordó ayer el consejero de Salud, Pablo Fernández.

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