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Principado de Asturias

Vuelta a las aulas 2020 | La escuela rural gana matrículas con el traslado de familias de Gijón y Oviedo

LUCÍA RAMOS / B. G. HIDALGO

«Los padres se sienten más tranquilos en centros pequeños como los nuestros», dicen en Benia de Onís y Belmonte de Miranda

Con muchos nervios, muchos cambios y nuevo alumnado. Así viven el inicio del curso las escuelas de las alas. Es el caso del Colegio Rural Agrupado (CRA) Picos de Europa, de Benia de Onís, donde hoy recibirán a una veintena de niños más que el año pasado. «Muchos vienen de Oviedo y de Gijón porque tienen una segunda residencia y sus padres se sienten más tranquilos trayéndolos a una escuela pequeña como las nuestras», explica su secretario, Pablo Palacios. «Pasamos de 64 a 76, pero es que se habían ido varios al instituto y a otros centros, así que la cifra de alumnos nuevos es mayor», confirma la directora, Meli Sánchez.

Al tener cada una de sus escuelas -Benia de Onís, Mestas de Con (Cangas de Onís) y San Juan de Beleño (Ponga)- características diferentes, los preparativos también lo han sido. Por ejemplo, en la capital oniense sus tres aulas cuentan con salidas al exterior independientes, mientras que en Mestas ya están trabajando en una pequeña ampliación para evitar problemas de espacio. En Ribadesella, en el Manuel Fernández Juncos, también han notado este año un ligero incremento de matrícula, con seis niños más. «No es demasiado, pues tenemos 205, pero llama la atención tras años en los que las matrículas bajaban», indica su director, Javier Jorganes.

En el otro extremo de la comunidad, en Belmonte de Miranda, las aulas ya están preparadas para recibir a los 36 alumnos de este curso 2020-2021, en el que dos familias han apostado por la escuela rural y suman tres alumnos al total de matrículas. «Son de Primaria. Sus familias se han quedado en el pueblo tras el confinamiento. Además, este año hay seis matrículas de tres años en Educación Infantil, que hacía años que no era tan numerosa», apunta la directora del colegio público belmontino, Nuria Peláez.

«Esta todo atado, aunque este año será de ensayo-error. Hay nervios», dicen en el Alejandro Casona de Cangas del Narcea

«Hay que sacarlo adelante»

En sendas alas, están deseando comenzar para poner a prueba todos los protocolos que minuciosamente han estudiado para llevarlo a la práctica. «Tenemos claro que surgirán errores y fallos que tendremos que ir corrigiendo. Será todo ensayo-error, pero está todo atado y controlado. Eso sí, hay nervios», afirma la directora del colegio Alejandro Casona, de Cangas del Narcea, con 176 alumnos. La incertidumbre también reina en el CRA Santana. «Estamos desbordados, pero esto hay que sacarlo adelante», señala con resignación su director Martín Arias, quien subraya «la falta de respuestas de la administración regional a los problemas, que son muchos».

En el colegio Peña Tú de Llanes verlo todo listo parecía complicado. «Las órdenes y contraórdenes llegaban un día tras otro», recuerda la directora, Juana Tamés. También Covadonga Vega, del Reconquista de Cangas de Onís, habla de «vorágine de cambios» en las últimas semanas. Su mayor quebradero de cabeza es el funcionamiento del comedor escolar. «Tenemos 27 grupos estables, pero solo nos mandan trece cuidadoras. Eso complica mucho las cosas». Y en el colegio Las Arenas, en Cabrales, la mayor dificultad reside en organizar las entradas y salidas. Cuenta con ocho rutas de transporte. «Estamos más relajados porque hasta la semana pasada no sabíamos ni los horarios ni qué iba a pasar con el transporte», sostiene la directora del Río Sella, Ana González. Tendrán comedor los niños de Infantil y Primaria que lo soliciten y los de Secundaria con transporte.

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