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Berruguete triunfa en Dallas

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Detalle de "El sacrificio de Isaac", escultura de madera policromada con dorado de Alonso Berruguete para el retablo de San Benito el Real. 1526-1533. JAVIER MUÑOZ Y PAZ PASTOR. © Museo Nacional de Escultura, Valladolid.

VÍCTOR RODRÍGUEZ

La exposición “Alonso Berruguete. Primer escultor del Renacimiento Español” llega al Meadows Museum de Dallas tras su aplazamiento por el Covid-19 y después de su éxito en Washington. Es la primera muestra individual que se le dedica al escultor palentino en el extranjero.

De él se ha dicho que era “el Leonardo da Vinci español”, que no era hijo de Pedro Berruguete sino del Laocoonte, que sus esculturas parecen a punto de hablar. En 1548 el portugués Francisco de Holanda lo señaló, con Rafael, Tiziano o Miguel Ángel, como una de las “águilas del arte” que sobrevolaban por encima de todos los demás.

Casi cinco siglos después, las alas del águila Alonso Berruguete (Paredes de Nava, Palencia, hacia 1488 – Toledo, 1561) se extienden sobre el Meadows Museum de Dallas en forma de exposiciónAlonso Berruguete. Primer escultor del Renacimiento español. Se podrá ver hasta el 10 de enero de 2021.

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El sacrificio de Isaac, de Alonso Berruguete. Madera policromada con dorado. 1526-1533. JAVIER MUÑOZ Y PAZ PASTOR. Museo Nacional de Escultura, Valladolid.

Son en total 46 obras, 33 de ellas del artista palentino (25 esculturas, seis de los 15 dibujos que se le atribuyen y dos cuadros). Proceden de instituciones como los Uffizi, en Florencia, o el Art Institute de Chicago, pero el grueso lo componen las tallas del retablo mayor de San Benito el Real, una de sus obras magnas, hoy en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Y configuran el desembarco en América perfecto para el “seguramente, artista europeo más infravalorado del siglo XVI“, según el hispanista Jonathan Brown.

“En general, el público norteamericano tiene un entendimiento muy limitado de la escultura española del Renacimiento y del Barroco”, explica Mark Roglan, director del Meadows Museum. “De hecho, esta exposición es la primera monográfica sobre este gran artista que se organiza fuera de España. Hemos tenido que esperar 500 años para que Berruguete llegue a EEUU y su obra aparezca estudiada en un libro en inglés”.

Un repertorio nuevo

La figura lo merece. Como apunta Manuel Arias, subdirector del Museo Nacional de Escultura y colaborador en esta muestra, Berruguete, que pasó más de una década en Italia, supo incorporar lo que allí aprendió a la escultura en madera policromada que la clientela castellana le demandaba. “Con los pies muy hundidos en la tradición planteó un repertorio artístico nuevo centrado en la vida interior de sus personajes”, detalla.

Esos años en Italia, de 1506 a 1518, fueron doblemente decisivos. “Por un lado, desde lo personal, porque estaba en sus años de formación”, prosigue el conservador del museo vallisoletano. Berruguete llegó allí con 18 años y se quedó hasta los 30. “Pero también, por todo lo que estaba ocurriendo en Italia en ese periodo: el redescubrimiento de la antigüedad clásica y el hecho de que en ese momento están allí activos los grandes maestros”.

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Detalle de San Cristóbal, de Alonso Berruguete. 1526-1533. Madera policromada con dorado. JAVIER MUÑOZ Y PAZ PASTOR. © Museo Nacional de Escultura, Valladolid.

Berruguete llega Florencia apenas dos años después de que se descubriera en Roma la que Plinio había llamado la mayor obra de arte de la Antigüedad, la escultura griega del Laocoonte y sus hijos, hoy en los Museos Vaticanos, y solo unos años después del hallazgo de la Domus Aurea de Nerón, cuyos frescos tanto influyeron a artistas como Rafael. “A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos castellanos, él no conoció estos trabajos por estampas, tuvo un contacto directo con la Antigüedad clásica”, insiste Arias.

Testigo y protagonista

Pero no solo con la Antigüedad clásica. También con lo que en aquel momento era la vanguardia. Hay evidencia, en la correspondencia de Miguel Ángel, de que Berruguete trató personalmente con él. Y en Florencia estuvo en contacto con lo que hacían Andrea del Sarto, Pontormo y demás artistas que estaban dando inicio al manierismo.

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San Cristóbal, de Alonso Berruguete. 1526-1533. JAVIER MUÑOZ Y PAZ PASTOR. MNE, Valladolid.

“No fue un testigo privilegiado de aquello, sino uno de sus protagonistas”, explica Arias. “Ante el choque con ese mundo de clasicismo y modernidad la cabeza le bulle. Al volver a España intenta materializarlo, pero se encuentra con lo que sus comitentes le reclaman es seguir con la tradición de escultura en madera policromada”.

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Profeta del Antiguo Testamento, posiblemente Isaías, de Alonso Berruguete. 1526-1533. Madera policromada con dorado. JAVIER MUÑOZ Y PAZ PASTOR. © Museo Nacional de Escultura, Valladolid.

Y es en esa tensión donde emerge la originalidad de su obra, en la que todo se supedita a la expresión de sus personajes. Hijo de pintor, formado como pintor, no hay constancia de cuándo, dónde, con quien y cómo aprendió a tallar la madera. Ni siquiera de cuáles de sus figuras llegó a esculpir él personalmente o siquiera si esculpió alguna.

“Pero es algo irrelevante”, señala Arias. “Hay que olvidarse del artista como figura independiente a la manera de un pintor impresionista. Un arquitecto no pone sillares. Gaudí no pone ladrillos y piedras, pero no se cuestiona su autoría. Y en este caso ocurre lo mismo. Claro que Berruguete trabajaba con equipos de oficiales bastante numerosos especializados en cada una de las tareas. No podía ser de otra forma. Una obra de la complejidad del retablo de San Benito el Realen la que Berruguete es arquitecto, escultor y pintor, y que le llevó seis años, habría ocupado la vida entera de un solo artista”.

Excelente acogida

A su juicio, Berruguete es una figura de plena vigencia en el siglo XXI, y esa es la percepción que de su obra, y en general de la escultura española de su tiempo, se va abriendo paso tras años de ser obviada. En su primera estación, en la National Gallery de Washington, el pasado otoño, Alonso Berruguete. Primer escultor del Renacimiento español fue vista por 100.000 personas.

“La crítica también fue muy positiva”, subraya Roglan. “Aparecieron artículos en periódicos como el Washington Post o el Wall Street Journal, al igual que en televisión y radio. También aparecieron artículos sobre la exposición en revistas prestigiosas de historia del arte, como The Burlington Magazine en el Reino Unido”. El catálogo de la muestra, además, ha recibido premio Eleanor Tufts Award en 2020 como la mejor publicación sobre arte español realizada en EEUU”.

Hasta recientemente estas tallas se consideraban más un objeto devocionario que artístico, un vehículo perfecto para la Contrarreforma. La Europa protestante no demandaba imágenes e Italia, desde el Renacimiento, privilegiaba la escultura en piedra y en bronce. “La escultura en madera policromada era algo muy español”, constata Miguel Arias, “teniendo en cuenta que entonces decir España era también decir Hispaonamérica o el Reino de Nápoles”.

“La buena noticia es que otras exposiciones se han celebrado recientemente como Lo sagrado hecho real, que se vio en Londres, Washington, y Valladolid en 2009 y 2010″, recuerda Mark Roglan. “Esperemos que estas iniciativas continúen y ayuden a mejorar el entendimiento y la apreciación de estos grandes creadores”.

Hasta donde sabe el máximo responsable del Meadows, en EEUU solo el Metropolitan de Nueva York y el LACMA, el Museo del Condado de Los Ángeles, tienen escultura de Berruguete. El Art Institute de Chicago y la Hispanic Society de Nueva York, tienen, además, sendos dibujos. “El Meadows todavía no. Tenemos una buena colección de escultura que ha continuado creciendo durante los años, pero nos encantaría tener obra de Berruguete al igual que de otros grandes escultores españoles que todavía no están representados en nuestra colección”.

Recién inaugurada en Dallas, Alonso Berruguete. Primer escultor del Renacimiento español presenta algunas variaciones con respecto a lo que se pudo ver en Washington. “Una escultura de Berruguete y otra de Gil de Siloé en colecciones privadas que estuvieron allí no han venido”, confirma el director del Meadows. “Y también los dibujos en parte son diferentes. Por motivos de conservación, algunas instituciones prefieren que solo se expongan unos pocos meses, y por ello se dividieron para que estuvieran bien representados en ambas sedes”.

“Además”, añade, “en Dallas se verá una pintura de Berruguete que no estuvo en Washington, un tondo procedente del Museo di Palazzo Vecchio en Florencia [pintado durante su estancia italiana]. Y también se verán más obras de la colección Meadows que se han integrado en la muestra, así como pinturas de contemporáneos de Berruguete como Yánez de la Almedina o Francisco Gallego”.

Berruguete a través de la cámara

Paralelamente el museo texano ha organizado una exposición que complementa la muestra de Berruguete. “Se trata de una selección de fotografías del Archivo Mas en Barcelona realizadas antes y durante la Guerra Civil“, explica Roglan. “Son imágenes en blanco y negro que muestran obras de Berruguete durante esta época, en algunos casos antes de haber sufrido daños durante la contienda, y en otros de obras que aparecen en la exposición”.

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Eva, de Alonso Berruguete, en la catedral de Toledo. 1539-1542. Madera de nogal. Institut Amatller d’Art Hispànic. Archivo Mas.

La exposición debería haber viajado en marzo de Washington a Dallas pero, días antes de la inauguración, llegó el Covid. “La apertura para el público estaba prevista el 29 de marzo y el 18 de marzo tuvimos que anunciar que se posponía debido al cierre del museo por culpa de la pandemia”, cuenta Mark Roglan. “Todas las obras estaban ya en nuestra sede y las únicas que no se habían instalado eran las esculturas provenientes del Museo Nacional de Escultura de Valladolid”.

Con el tráfico aéreo entre España y EEUU cerrado, los especialistas del museo vallisoletano y los del Meadows tuvieron que hacer el montaje telemáticamente, la primera vez que lo hacían así ambas instituciones. Un contratiempo, en cualquier caso, menor. Después de todo, ¿qué son unos meses de aplazamiento para Berruguete cuando ha tenido que esperar 500 años para desplegar sus alas de águila por el mundo?

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