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Fin de semana

Lunaz Design, la empresa que convierte coches clásicos en eléctricos

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ANA MONTENEGRO

Ante el riesgo de que la normativa restrinja su circulación, Lunaz DEsign electrifica modelos antiguos. Solo ingleses por ahora: Rolls, Bentley, Jaguar…

David Lorenz (Londres, 1986) es un emprendedor y apasionado de los clásicos como solo puede serlo un británico. Tras terminar sus estudios, con 22 años se convirtió en uno de los protagonistas de la noche londinense más sofisticada:durante 13 años fue director del exclusivo The Cuckoo Club, fundado por su primo Jamie.

Como todos los aficionados a los automóviles antiguos sufría periódicamente sus averías. “Realmente no me molestaba mucho, se puede decir que es parte de la experiencia de tener un clásico”, reconoce. Hasta que un día de excursión con su Mercedes 190SL, mientras esperaba a la grúa al borde de una carretera muerto de frío, empezó a pensar que conducir uno de aquellos modelos iba a ser cada vez más difícil porque nadie los iba a poder arreglar y las nuevas normas de emisiones acabarían por vetar su circulación. Un clásico iba a ser algo inaccesible para la generación de su hija entonces recién nacida, Luna. “Ella nunca podrá conducir un coche como este”, reflexionó.

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El fundador David Lorenz, 34 años, con un Rolls-Royce Cloud de 1956 electrificado.

Se propuso entonces encontrar una solución que frenase esta tendencia. El empujón final lo recibió en abril de 2018, cuando vio al príncipe Harry y Meghan Markle dirigiéndose a la celebración de su boda a bordo de un Jaguar E-Type Concept Zero. “Me confirmó que tenía que seguir adelante”. En noviembre de ese año creó Lunaz Design, utilizando el nombre de su hija y la última letra de su apellido.

Una idea visionaria

Lorenz quiso desde el principio que su empresa fuese especial en todos los sentidos. De hecho, no es la única que se dedica a electrificar coches clásicos. En EEUU o Italia se están haciendo cosas similares; la diferencia de esta startup es que apuesta exclusivamente por automóviles de lujo y de marcas británicas. Bueno, esto último, por ahora. “Las leyes para reducir las emisiones supondrán prohibir los motores de gasolina, diésel e híbridos. Electrificando los automóviles clásicos más hermosos del mundo, Lunaz consigue que las generaciones futuras puedan conducirlos y disfrutarlos”, explica el impulsor del proyecto.

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Cada automóvil, como este Jaguar XK120, es desmontado y analizado antes de proceder a su restauración.

Lorenz tuvo otro golpe de suerte cuando conoció a Jon Hilton, un experimentado ingeniero y todo un personaje, que empezó trabajando en la división aeronáutica de Rolls Royce hasta que en 1991 su pasión lo llevó a Cosworth, la empresa británica fabricante de motores para F1. En 1998 se pasó al equipo TWR Arrows hasta que en 2003 recaló en Renault F1, donde fue clave en los campeonatos del mundo que consiguió Fernando Alonso en 2005 y 2006. Al mismo tiempo gestionaba con su mujer una granja de cría de alpacas y una empresa para desarrollar puzles complejos.

Los mejores vecinos

A través de su empresa Flybrid, creada en 2007, Hilton fue uno de los responsables del desarrollo del sistema de recuperación de energía cinética (almacenar la energía que se produce al frenar un vehículo) que la F1 estrenó como KERS (Kinetic Recovery Systems) que ahora utilizan todo tipo de vehículos y que es fundamental para los coches eléctricos. En 2014 vendió esta empresa, pero antes protagonizó el desembarco de los híbridos en las míticas 24 horas de Le Mans. Lorenz tuvo el acierto de arrastrar a su proyecto a Hilton, que es actualmente el director general y responsable técnico de Lunaz.

El siguiente paso fue buscar una ubicación adecuada y no hay nada mejor que tener buenos vecinos. El cuartel general está en Silverstone, a unos 80 kilómetros al noroeste de Londres. Por supuesto, cerca del circuito, pero también del equipo de Formula E de Virgin Racing, del Corse Clienti de Ferrari y de un montón de equipos de carreras. Es el corazón de la competición del motor de Gran Bretaña, donde están los mejores ingenieros, mecánicos y especialistas del país, lo que permitió que Hilton crease un equipo con profesionales procedentes de Aston Martin, Ferrari, Jaguar, Volkswagen o McLaren, además de la F1.

Con el objetivo de transformar un clásico en un vehículo fiable y sostenible para todos los días de la semana, Lunaz inició simultáneamente tres proyectos que tenían que servir de arranque para generar experiencia: un Rolls-Royce Phantom V de ocho plazas de 1961, un Jaguar XK120 de 1953 y un Rolls-Royce Cloud de 1956.

Una segunda vida

Para Hilton, su actual trabajo “representa la esencia de la ingeniería en el sentido más puro. Tomamos un coche que está amenazado y le damos una nueva vida. Es fiel a la estética original, pero se puede usar todos los días y es altamente eficiente”. Utilizando un sistema de propulsión exclusivo, una nueva patente fabricada en la sede de Silverstone bajo el liderazgo de Hilton, abrieron pedidos en noviembre de los primeros modelos: el Bentley Continental S2 Flying Spur y los Jaguar XK120, XK140 y XK150 en carrocerías convertible y cupé. Ahora se suman dos más, esta vez de Rolls Royce, el Phantom y el Silver Clouds, de los que solo se van a hacer 30 unidades en versiones berlina de cuatro puertas, el coupé de dos puertas y descapotable. “Es el momento adecuado para un Rolls-Royce 100% eléctrico y estamos muy orgullosos de que estos modelos vayan a ser relevantes para una nueva generación”, asegura Lorenz. El RR Phantom de Lunaz tiene un precio que arranca en las 500.000 libras (unos 558.000 euros). El RR Silver Cloud o el Jaguar electrificados y personalizados están disponibles desde 350.000 libras (unos 390.000 euros), excluidos los impuestos locales.

La pandemia no ha supuesto un gran freno para la empresa. “Hemos seguido trabajando online para mantenernos conectados con nuestros clientes. Por eso, aunque no damos cifras, podemos decir que hemos crecido significativamente en 2020”, asegura un portavoz de la empresa. De hecho, en febrero de este año, justo antes de que estallara la crisis de la Covid-19 en Europa, Lunaz anunció su intención de duplicar su plantilla, formada entonces por 35 ingenieros, artesanos, diseñadores y especialistas en sistemas de propulsión eléctrica. El plan sigue adelante.

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Lunaz respeta el encanto del diseño original, como se aprecia en este Phantom.

Restaurar desde cero

Desde su origen Lunaz se planteó ser una empresa “líder en ingeniería y lujo”. Para lograrlo realiza una reingeniería del vehículo desde cero y una restauración totalmente personalizada. El trabajo empieza analizando el modelo y pesándolo para ver el reparto de carga original. Esta información va a resultar fundamental para construir el nuevo chasis, las suspensiones y determinar la colocación del nuevo sistema propulsor. Se retiran el motor de combustión y los sistemas asociados y el vehículo se escanea en 3D antes de desmontarlo para dejarlo en una carcasa de metal con la que trabajar.

La labor en el interior es similar y exige realizar pequeñas adaptaciones para integrar las nuevas tecnologías como Internet, wifi, ayudas a la navegación, las baterías, los cargadores y todos los nuevos elementos que se integran en el diseño. Por ejemplo, el tapón del combustible es ahora la toma de corriente. Es un clásico, pero con los últimos avances de un automóvil moderno. Todo este proceso exige unos 11 meses de trabajo, aunque depende de las especificaciones de cada cliente.

Otra labor importante es localizar los automóviles clásicos para actuar sobre ellos. De esta tarea se ocupan también los dos fundadores de la empresa, gracias a su experiencia y contactos con distribuidores internacionales, casas de subastas y coleccionistas privados. Lunaz no hace trabajos por encargo de particulares, se centra en los proyectos propios, en los modelos sobre los que trabaja.

La tecnología de propulsión eléctrica de Lunaz es secreta, pero cada modelo tiene especificaciones propias. Por ejemplo, el RR Phantom lleva unas potentes baterías de 120 kW/h que le dan una autonomía de 300 millas (482,8 km), mientras la del Silver Cloud o del Jaguar XK120 es de 80 kW/h para lograr la misma autonomía.

La directora de diseño, Jen Holloway, que ha trabajado para los sectores náutico, de sonido y para la División Q de Aston Martin, es el enlace con el cliente de los equipos de ingeniería y los artesanos para lograr la máxima personalización manteniendo el espíritu del original. Y para que siga circulando.

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