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Historia

Pasión prohibida

Pedro García Cuartango

Su relación sentimental estuvo a punto de dar al traste con el matrimonio del ministro de Propaganda nazi. Hitler puso fin al romance con la actriz checa

Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler, estaba en la cima de su poder cuando comenzó su relación con Lida Baarova, una actriz checa que había triunfado en el cine alemán. Ambos vivieron un apasionado romance que hubiera acabado con el matrimonio del dirigente nazi si el Führer no lo hubiera impedido.

El 15 de agosto de 1938 Magda Goebbels dio el paso de acudir a la cancillería para ver a Hitler, al que puso el corriente de la infidelidad de su marido, con el que se había casado siete años antes. Joseph acababa de regresar de Austria tras unas semanas de vacaciones con Lida en los Alpes. Habían tenido una violenta discusión y habían acordado que iban a

poner término a su convivencia. Pero Magda, que ya había tenido cuatro hijos con su esposo, se arrepintió y decidió informar a Hitler de los amoríos de su cónyuge.

Hitler sentía devoción por Magda, incluso se rumoreaba que estaba enamorado platónicamente de ella, y, además, era el padrino de sus hijos. Con frecuencia, acudía a la casa de la pareja en los cumpleaños y celebraciones familiares. Cuando escuchó sus quejas, montó en cólera y en ese mismo momento llamó a Goebbels por teléfono para que acudiera a darle explicaciones. Horas después, el caudillo nazi le abroncó en su despacho y le conminó a elegir: o seguía con su legítima esposa o renunciaba a todos sus cargos y a su carrera política. El ministro no tuvo dudas. Le prometió que, al día siguiente, rompería con Lida. Y así lo hizo.

Goebbels ya se había fijado a comienzos de 1936 en Baarova, que había realizado siete películas para la UFA, la gran productora alemana. Hay notas en sus diarios de esa fecha en la que resalta el atractivo y el talento de la actriz, a la que había visto ocasionalmente en un par de actos oficiales. El matrimonio de Goebbels estaba ya en crisis y Magda se refugiaba con frecuencia en un sanatorio de Dresde con el pretexto de unos achaques de salud. «Agobiante presión de Magda», escribe en sus diarios.

En agosto de 1936, con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, Goebbels había organizado una fiesta con más de dos mil invitados en la isla de los Pavos Reales. Todo era fastuoso, una demostración del poder del régimen nacionalsocialista. Lida Baarova acudió al acto junto a su esposo, el actor Gustav Frölich. Vivían en una lujosa mansión en el lago de Wannsee, cerca de la residencia del ministro.

Goebbels y Lida estuvieron conversando esa noche y, al día siguiente, el ministro le envió un ramo de rosas rojas. A partir de ese momento, la actriz recibió llamadas e invitaciones del dirigente. Tras su insistencia, acabó por aceptar verse con él. Fueron intimando y cada vez eran más frecuentes sus apariciones en público. Como era inevitable, Magda se enteró de la relación.

Los vínculos entre Joseph y Lida se consolidaron en el Congreso del partido en Núremberg, celebrado en el otoño de 1936 tras la anexión de Renania en un clima de euforia. Lida, sentada en la tribuna de invitados, quedó extasiada por un discurso del jefe de la propaganda nazi que duró dos horas. Y comprobó cómo Hitler se le acercaba y le felicitaba.

A comienzos de 1937, Goebbels pasaba muchas noches fuera de su casa y la tensión con Magda era insoportable. Ella le reprochó su actitud y reconoció que había tenido una relación esporádica con Kurt Lüdecke, un viajero y fervoroso militante nazi. Joseph reaccionó de forma violenta y amenazó con el divorcio a su mujer.

Unas semanas después, el ministro abandonó el hogar y se fue a vivir con Lida a una casa a las afueras de Berlín. La actriz ya se había separado de Gustav Frölich, que, al parecer, les había sorprendido en la cama al volver a su hogar.

Cuando estrechó su relación con Goebbels, Lida tenía 22 años. Obtuvo papeles estelares en películas de la UFA y se convirtió en una de las grandes estrellas del cine alemán. Era aclamada por la crítica oficial y el propio Hitler ensalzó su trabajo.

Pero la carrera de Lida se acabó justo en el momento en el que Goebbels se vio obligado a romper con ella. Fue despedida de un rodaje y jamás volvió a trabajar en Alemania ni a ver a su poderoso amante. El 1 de mayo de 1945 Joseph y Magda se suicidaron con sus seis hijos en el búnker de la cancillería. Lida había abandonado el país al comenzar la guerra y fue capturada en Praga en 1945 por las fuerzas aliadas. La sentaron en el banquillo y la condenaron a muerte por colaboracionismo. Pero quedó en libertad al cabo de unos meses tras ser exonerada. Murió en Salzburgo en el año 2000.

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