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Interesante y curioso

Illa se va incumpliendo sus promesas y se despide: “No me arrepiento de nada”

El ministro da la espantada sin aclarar la cifra real de fallecidos, sin impulsar la auditoria externa que prometió, con la polémica de su Comité de Expertos y escondiendo las actas.

“Me llevo conmigo a todas las familias que han padecido y siguen padeciendo la enfermedad y a todos los que han perdido a un ser querido. En la nueva etapa seguiré enfocado en dar lo mejor de mí”.

Con esta frase se ha despedido este martes Salvador Illa del Gobierno ante los españoles en prime time televisivo. Ha evitado dar la cara ante la oposición en el Congreso para ser examinado, pero Pedro Sánchez le ha brindado la oportunidad de hacer su primer acto de precampaña desde la misma mesa del Consejo de Ministros.

Pero lo cierto es que el adiós del ministro de Sanidad ha levantado ampollas entre las miles de familias de las víctimas del Covid y entre los colectivos de sanitarios que tienen presentadas contra él varias querellas en el Tribunal Supremo. Un mensaje a las “familias que han padecido” en un día en que ha dejado para su sucesora el gran escándalo de las cifras de mortalidad de la pandemia. Un auténtico agujero negro.

Por que según el última balance que deja Illa en Sanidad, su mensaje de condolencia va dirigido a 56.799 familias de otros tantos fallecidos. Que el INE, el Instituto Carlos III y varios organismos internacionales elevan a casi 80.000. El ya candidato del PSC nunca ha querido reconocerlos.

 

Pero no solamente en el balance de los fallecidos deja un oscuro legado Salvador Illa. Ha incumplido varias de sus promesas. No ha realizado la auditoría independiente a la que se comprometió, ha ocultado su Comité de Expertos hasta al Consejo de Transparencia, ha escondido –como reveló ESdiario– las actas de los Consejos Interterritoriales de Salud, y se despide sin comparecer en el Congreso de los Diputados desde hace dos meses.

Pese a todo, el exministro ha enfatizado que no se arrepiente “de nada”. “No me arrepiento de nada de lo que he hecho, dejo mis responsabilidades en el momento en que lo tengo que hacer, conforme a lo que anuncié en su momento”, se ha justificado.

Ajeno a ese agujero en las cifras de la pandemia que deja -junto a la opacidad en las primeras compras de material y al caos de la vacunación-, Illa ha defendido que si ha decidido dar este paso es porque es un “servidor público” que va donde puede ser “más útil” y donde sus compañeros le “piden” qué esté.

“Siempre he dicho que creo en el trabajo colectivo, en el Ministerio hay un equipo magnífico de profesionales y servidores públicos, y también lo hay en las comunidades, en todas ellas. Van a seguir haciendo un trabajo magnífica. La tercera ola va a ser derrotada igual que se derrotamos la primera y la segunda porque tenemos los instrumentos para ello”, ha vuelto a ser su mensaje triunfalista y exento de autocrítica.

“Para mí ha sido un honor. Me voy con mucha pena de dejar a muchos amigos dentro y fuera del Gobierno. Me considero un servidor público y siempre estaré donde creo que pueda ser más útil”, ha concluido su último alegato a unos españoles que han convivido con sus comparecencias permanentes desde marzo del pasado año.

Pero no ha pronunciado ni una vez la palabra “perdón” tras una gestión que aún puede acabar siendo juzgada por los tribunales. El Tribunal Supremo tiene que decidir si acepta investigar las varias querellas que se amontonan contra él.

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