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Interesante y curioso

Las protestas por las restricciones recorren España y descolocan al Gobierno

Manuel Villa

Bilbao, Burgos, Santander o Barcelona acogen manifestaciones masivas contra el toque de queda que dejan fuera de juego al Gobierno por su distinto perfil y prometen extenderse.

¿Radicales o antifascistas? ¿”Cayetanos” o antisistema? ¿Negacionistas o parados? La repentina ola de protestas conta el toque de queda se ha desatado desde la noche del viernes en al menos tres grandes ciudades de España y ha pillado con el pie cambiado al Gobierno. Nadie sabe quiénes son y dónde se alinean, hasta el punto de que unos las presentan como respuestas “fascistas” mientras que otros las aproximan al universo “antisistema”.

Lo único seguro es que la protesta se extiende, con al menos cinco puntos calientes que presagian su mudanza a otras latitudes y se asemejan a las que vienen ocurriendo en Italia desde hace días en protesta contra las restricciones, los toques de queda y la sensación de que la historia de marzo se repite con menos fuerzas, paciencia y concienciación en las calles.

De hasta qué punto las protestas son indefinibles da cuenta la antagónica interpretación que de al menos una de ellas, la de la capital catalana, han hecho distintos ámbitos políticos o mediáticos. Los centenares de personas que se echaron a la calle con el toque de queda domiciliario ya vigente protagonizaron, a juicio del diputado de VOX Ignacio Garriga, trabajadores hartos de todo:

 

Pero para La Vanguardia, el diario barcelonés por excelencia, se trató de una excusa para saboteadores antisistema capaz de aprovechar el tumulto para saquear algunos comercios y robar hasta bicicletas:

 

La diputada de VOX Macarena Olona ha querido aclarar ese dilema entre versiones antagónicas asegurando que, al calor de las protestas ciudadanas, ha surgidos grupos de “extrema derecha y de extrema izquierda” para aprovecharse de ellas y confundir a la opinión pública sobre la naturaleza original de las protestas.

En todo caso, a Barcelona se le han sumado el barrio de El Gamonal en Burgos, célebre por sus protestas de hace años iniciadas por los vecinos y copadas al final por antisistemas, o la capital de Vizcaya, Bilbao, escenario también de tensiones que dejan abierta la puerta a ecos similares en otros puntos de la geográfica española con protagonistas e intenciones bien distintas. También en Santander y Reus se han visto imágenes de tensión social, completando u mapa de protestas con pinta de crecer.

 

Las condenas también llegaron desde el lendakari, Íñigo Urkullu, coincidente en esto con el PP. Pero el silencio de Bildu lo dice todo de cómo a la política le es del todo imposible traducir esta ola de protestas en un único sentido: lo que es fascista para unos, es antifascista para otros.

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