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Interesante y curioso

Pedro Sánchez da otro paso más en la demolición de la España constitucional

El presidente del Gobierno avanza en los indultos y en el aislamiento de la Corona a la vez, en un proyecto kamikaze para España que solo atiende a su interés personal.

El Gobierno anunció ayer a través del Ministro de Justicia que la próxima semana comenzará a tratar los expedientes de indulto a los políticos catalanes condenados por sedición en el Tribunal Supremo. Y lo hizo el mismo día en que trascendió el veto de Moncloa a la presencia del Rey en un acto judicial en Cataluña

El ministro Campo intentó presentar tan trascendente asunto como si fuera algo inevitable. Técnicamente, los indultos puede pedirlos cualquiera, y en este caso lo ha hecho un abogado barcelonés en nombre de los reos, que prefieren una amnistía que, además de liberarlos, anule las condenas y legitime todavía más los delitos cometidos.

Pero no nos engañemos: si el Consejo de Ministros no quiere conceder los indultos, nada le obliga. Y si los quiere conceder, nadie puede evitarlo. Es, pues, una decisión fundamentalmente política que responde a la intención que Pedro Sánchez tiene con respecto a sus actuales socios.

Y todos los pasos dados por el Gobierno para conceder esa medida de gracia se han dado por la misma razón: eligió a los partidos independentistas como socios de legislatura y logró gracias a ellos, y a Podemos, sus dos investiduras.

A un precio altísimo que empezó a pagar desde el primer momento: cambió la Abogacía del Estado; anunció cambios en el Código Penal para rebajar el delito de sedición; impulsó una mesa de negociación bilateral con la Generalidad; acaba de vetar la presencia del Rey en un acto jurídico en Barcelona y ahora, si puede, indultará a los dirigentes que más han hecho por romper la convivencia en España.

Con un país ocupado en sobrevivir a la pandemia y a la crisis; no parece haber mucha resistencia. Solo así se entiende que, en lugar de atender ese frente tan dramático, se aproveche el momento para tensar las costuras constitucionales y territoriales a la vez con una contumacia orquestada en el que todo encaja: desde el ninguneo a la Corona hasta la indulgencia con los delincuentes catalanes. Y solo parece el comienzo.

Porque cabe temer que todo esto, lejos de ser la meta, es simplemente la salida de un proceso autodestructivo  que hasta un socialista como Felipe González ha tenido que denunciar. Veremos si dentro del PSOE alguien le secunda o, por contra, los Page, Díaz, Vara o Puig siguen guardando un silencio cómplice.

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