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Interesante y curioso

Sánchez da por perdida Madrid al menos otra legislatura y opta por guerra total

Ana Isabel Martín

El presidente y sus oráculos empiezan a asumir que lo del PSOE de Madrid no tiene remedio a corto ni medio plazo y que necesitan poner las luces largas. Entretanto aumentan las hostilidades.

La reacción que Fernando Grande-Marlaska tuvo el domingo cuando supo que Madrid se estaba planteando solicitar al Gobierno la declaración de zona catastrófica y él respondió directamente “no” resume bien la frustración que el PSOE siente respecto a la Comunidad de Madrid.

Pedro Sánchez, su partido y por extensión la izquierda han empezado a asumir que ni en el corto tampoco en el medio plazo entrarán en la Real Casa de Correos -sede de la Presidencia madrileña- más que de visita. Los oráculos del socialismo ya dan por perdida la Comunidad de Madrid no solo esta legislatura: también la próxima. Al menos.

De ahí la actitud cada vez más hostil y beligerante que el Gobierno mantiene hacia el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso, que habla abiertamente de “ensañamiento”. Con la pandemia, el 155 fiscal o ahora Filomena. Actitud que perjudica abiertamente los intereses del PSOE madrileño.

Renunciando a Madrid -a la fuerza ahorcan– Pedro Sánchez aspira, al menos, a replicar el modelo de José Luis Rodríguez Zapatero: un socialismo fuerte en Cataluña (de ello va también la operación Illa) y en Andalucía (de ahí su prisa por jubilar a Susana Díaz) que contrarreste su debilidad en la capital.

El PSOE de Madrid que dirige José Manuel Franco rezuma un constante aire de funeral, con Ángel Gabilondo falto de pulso político -a decir de los suyos-, pensando en mudarse al despacho del Defensor del Pueblo cuanto antes y sin un sustituto que pueda hacer de revulsivo.

Sánchez busca una tercera vía, un proyecto a más largo plazo para Madrid

Se ha hablado de José Cepeda, que ya estaba en los tiempos de Rafael Simancas (cuando el famoso tamayazo). Y hasta de la ministra Reyes Maroto, una desconocida para el madrileño medio. Pero parece que Sánchez anda buscando una tercera vía, un proyecto que cuaje a más largo plazo. En cualquier caso, el Congreso del PSOE de Madrid que se prevé para después del Congreso federal (este segundo será en octubre) será movido.

Los socialistas se lamentan de que no volverán a tenerlo tan cerca como en las elecciones de 2019, cuando Gabilondo ganó por siete escaños al PP. Pero con idénticos 37 escaños que cuatro años antes, así que más que mérito suyo fue demérito de un centro derecha partido en tres que aun así, sumando, quedó por delante.

Después Sánchez quemó sus naves intentando convencer a Inés Arrimadas para que mordiera la manzana de una moción de censura contra Isabel Díaz Ayuso que la líder de Ciudadanos supo ver que sería la tumba de su partido en Madrid. No es que la presidenta madrileña y su socio y vicepresidente, Ignacio Aguado, tengan una relación perfecta, pero se necesitan y lo saben.

En La Moncloa son conscientes, además, de que la popularidad de la presidenta madrileña ha ido en aumento en el último año, algo que vienen reflejando las encuestas. También son conscientes de una obviedad: Díaz Ayuso puede activar el botón electoral cuando quiera, y lo hará cuando mejor le venga al PP y peor al PSOE.

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