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Internacional

Draghi, el mejor remedio italiano contra la crisis

Ángel Gómez Fuentes

Gana fuerza la opción de un Gobierno de reconstrucción nacional encabezado por el expresidente del BCE

Mario Draghi (Roma, 1947), expresidente del Banco Central Europeo (BCE), es visto cada día más en Italia como el salvador de la patria. El país inició el año con crisis de gobierno, en medio de una muy grave situación económica y en emergencia sanitaria por el Covid-19. Se prevé que la crisis de gobierno se abra formalmente uno de los próximos días, pero la cuenta atrás ya ha comenzado.

El ex primer ministro Matteo Renzi, líder de Italia Viva, amenazó con retirar del Gobierno a las dos ministras de su partido: Teresa Bellanova (Agricultura) y Elena Bonetti (Familia e Igualdad de Oportunidades). Renzi, con su minúsculo partido (3% en los sondeos) mantiene una confrontación, política y

personal, con el primer ministro, Giuseppe Conte. Le ha dado un ultimátum porque, entre otras cosas, considera que carece de un buen plan para gestionar el Fondo de Reconstrucción (Europa destinó a Italia 209.000 millones de euros). Los líderes de la coalición de gobierno (Movimiento 5 Estrellas (M5E), Partido Democrático, Italia Viva y Libres e Iguales) negocian para encontrar una salida.

Draghi es visto cada días más por los italianos como el salvador, al igual que en julio de 2012, en otra dramática crisis, fue quien salvó al euro con su célebre frase «whatever it takes» (lo que sea necesario). Entonces aseguró que haría todo lo necesario para salvar la Eurozona. Hoy los medios italianos lo citan para encabezar un posible gobierno de reconstrucción nacional. Sería una noticia bomba. Pero nada hay confirmado.

Son varios los escenarios en esta crisis de gobierno. Fundamentalmente, hay tres opciones: un nuevo gobierno, encabezado nuevamente por Conte, quien maniobra para continuar pero tendría que aceptar las condiciones de Renzi; otro primer ministro del M5E o del Partido Democrático, o un gobierno de concentración, que apoyaría también de alguna forma el centro derecha. Una posibilidad extrema es la convocatoria de elecciones anticipadas, algo que por ahora nadie desea con el país en medio de una pandemia.

Al menos como desiderátum, varios líderes políticos han manifestado su preferencia por Mario Draghi para encabezar un Gobierno de reconstrucción nacional. Para Italia sería el no va más.Quienes sueñan con la «operación Draghi» piensan también en un horizonte más amplio: la Presidencia de la República. El actual jefe del Estado, Sergio Mattarella, de 79 años, anunció en su mensaje de fin de año, que 2021 será su último año en el palacio del Quirinal. No aceptaría un nuevo mandato de siete años. Para sucederle, un firme candidato es Draghi. Como primer ministro, el expresidente del BCE podría gestionar el Fondo de Reconstrucción -Draghi es el único que ha mostrado ideas muy claras sobre cómo gastar ese dinero del que depende el futuro de Italia- y la salida de la crisis de la pandemia. Después de un año como jefe de Gobierno, podría ser promovido a presidente de la República.

Ante la apertura de una crisis de gobierno, muchos ven al prestigioso economista como salvador de la patria.

Cuando a Renzi, gran muñidor de la actual crisis de gobierno, le han preguntado sobre la posibilidad de un gobierno de Draghi, respondió: «¡Ojalá!». La misma disponibilidad han dado otros líderes. Él solo aceptaría si el consenso es general.Mario Draghi observa con suma prudencia y discreción la confusa y caótica política italiana. Cuando alguien le pregunta sobre un posible futuro con responsabilidad política, se escapa con una sonrisa y una respuesta evasiva. En su último encuentro con periodistas en Fráncfort, sede del BCE, Draghi confió su futuro a su mujer: «Preguntadle a ella».

Mario Draghi divide su tiempo entre Roma y su «casale» (casa de campo) en Città della Pieve, municipio de 7.700 habitantes en la región de Umbría, a 155 kilómetros de Roma. Un par de días a la semana está en la capital, en su despacho de expresidente de la Banca de Italia, manteniendo contactos políticos e institucionales. Conserva excelentes relaciones con líderes mundiales, llama y aconseja a su sucesora, Christine Lagarde. Habla, entre otros líderes europeos, con Emmanuel Macron y Angela Merkel, que lo propuso para presidente de la Comisión Europea, cargo que rechazó. Hay fila para entrevistarse con él.

Tras visitarlo, Luigi Di Maio (M5E), ministro de Exteriores, confesó: «He sacado una óptima impresión de él». Esta declaración de Di Maio, sin oficio ni beneficio antes de entrar en política, ocasionó hilaridad en las redes sociales. Draghi participa en seminarios online con economistas y banqueros. Educado con los jesuitas, solo tiene un cargo: es consejero de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, elegido por el Papa Francisco en julio 2020. Toda Italia se pregunta: ¿cuál será el próximo cargo institucional de Draghi? El futuro no está escrito. Él, siempre prudente, calla y observa.

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