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Gatos muertos, sectas y párrocos exorcistas: el mito de Turín, ciudad del demonio

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Turín tiene una larga y profusa historia como ciudad demoníaca, con sectas, arquitectura en honor a belcebú o incluso exorcistas de la Iglesia Católica, que forma parte del negocio turístico

Tres personas fuman un cigarro tranquilamente en la calle, junto al portal de la Vía Lascaris 1 de Turín, en lo que parece una pausa del trabajo. Dos personas llegan, se ponen junto a ellos y empiezan a fotografiar al detalle dos ranuras, con forma de ojo, que hay en el suelo. Los tres turineses con sus dedos echando humo se miran extrañados. Uno pregunta a los otros dos, haciendo un gesto con los ojos, por el raro comportamiento de los foráneos y una de las chicas explica: “De vez en cuando pasa por aquí un grupo de turistas y se ponen a hacer fotos al suelo. Le pregunté un día a un guía y me explicó que a esas ranuras las llaman los ojos del diablo y forman parte del recorrido del turismo satánico. Cuando lo dice, todos comienzan a reír.

Turín, una moderna y próspera ciudad de norte de Italia, es también la ciudad del diablo, de satanás, de la magia negra y de la magia blanca, de belcebú y del ángel caído… y de los tours turísticos por la ciudad maldita, adolescentes que pintarrajean paredes, algunos rastros de gatos muertos en cementerios y, de vez en cuando, algún perturbado que encuentra una excusa para convertirse en demonio. En los alrededores de la ciudad maldita, especialmente en la zona entre Turín y Milán, es donde el problema de las sectas ha tenido más relevancia.

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Así pasó en 1998, cuando un grupo de jóvenes que se hacían llamar “Las bestias de satanás”, de la cercana ciudad de Varese, mataron a cuatro personas con todo el ritual cruel y macabro que este tipo de grupos meten en sus homicidios. O el caso de un grupo desmantelado en la periferia de Turín, en 2017, en el que una joven de 16 años estaba siendo esclavizada por una secta que dirigía un profesor ya retirado de 69 años y su cómplice de 74. O un caso más reciente, el pasado mes de julio, cuando la policía de Turín ha ayudado a desmantelar una secta llamada “Las Bestias” que dirigía en Novara, provincia de Piamonte, un hombre de 77 años llamado el doctor. La secta esclavizaba sexualmente a sus componentes, incluidas menores, para según su líder entrar “en un mundo mágico, fantástico y secreto”. Los miembros que se negaban a participar en sus prácticas de magia negra y sexuales, en ocasiones torturas sadomasoquistas, eran castigados o expulsados.

El inicio de un mito

No hay en ningún caso un problema genérico, más allá de las docenas de libros escritos y los numerosos tour para turistas que se hacen en la ciudad, de asesinatos macabros o abundosas sectas satánicas en Turín, pero es curioso entender cómo se inició todo. “El inicio del mito es el mismo que en muchos lugares. En Turín está la casa real de los Saboya y en su Palacio Madama, en sus sótanos, se cuenta que había laboratorios donde los alquimistas intentaban lo que intentaban muchas casas reales entonces, convertir el metal en oro”, explica Enrico Bassignana, autor de los libros ‘Guía por la Turín increíble, mágica y misteriosa’ o ‘Turín, magia y misterio’, a El Confidencial.

Es cierto que tras la Edad Media y el Renacimiento muchas casas reales, incluida la española corte de Felipe II y el Monasterio de El Escorial, se relacionan con las prácticas esotéricas. De los Saboya se hereda esa simbología o misterio, pero son los nuevos tiempos, especialmente el periodismo, los que crean este mito. “Realmente la historia de la magia negra en Turín se ha sobrevalorado. Fueron los medios de comunicación, especialmente en los años 60, los que comenzaron a hablar de esto y a hacer diversos reportajes. Fue entonces cuando se generó una fascinación y relación entre lo esotérico y la ciudad“, explica Bassignana.

¿Hay sectas satánicas o se reduce todo a un completo recorrido de símbolos por el centro histórico? “Si hoy hay satanistas son muy pocos. En el pasado ha habido más casos, la mayoría relacionados con ritos sexuales, pero hoy es algo en todo caso muy escondido. Son los más jóvenes los que de vez en cuando hacen alguna pintada o aparece un animal muerto en un cementerio, pero no es algo genérico”.

Un ocupado grupo de exorcistas

Lo que sí tiene Turín es un buen número de párrocos exorcistas. “En la diócesis de Turín hay muchos padres exorcistas de la Iglesia católica. He podido hablar con alguno de esos sacerdotes que han practicado exorcismos y la mayoría dice que eran personas con problemas psíquicos atraídos por estas leyendas”, explica Bassignana. ¿Alguno le dijo que vio algo relacionado con el demonio? “Alguno me dijo que en algún caso concreto se quedó con dudas”, responde el investigador.

El periódico La Stampa publicaba en 2019 un reportaje sobre los exorcismos en Turín que se titulaba “El temor del exorcista sobre los satanistas: los casos están en aumento”. En él, un párroco piamontés que exige el anonimato, explica: “Casi todas las diócesis del Piamonte tienen un exorcista, algunas tienen dos y Turín tiene cuatro. Luego hay algunas personas mayores autorizadas para seguir algunos casos. En total somos unos veinte. Nos reunimos de vez en cuando para escuchar lecciones de teólogos y psiquiatras. Cada uno de nosotros tiene un referente psiquiatra: es prudente y sabio. En los casos que tratamos puede haber un trastorno de origen demoníaco y, al mismo tiempo, fragilidad psicológica”, señala el religioso. Luego, sobre la veracidad de los supuestos encuentros terrenales con el demonio, señala: “Hay casos reales y graves que llevan tiempo. Tres o cuatro son suficientes para tener la mayor parte de la semana ocupada. Tratamos gente semanalmente, hablamos y luego oramos. El exorcismo es oración. Se necesita tiempo, oración y fe para salir del sufrimiento”, explica el sacerdote.

La proliferación de las sectas satánicas en Italia ha llevado a la creación del llamado número verde o número anti sectas. Su creador, el padre exorcista Aldo Buonaiuto (el apellido, “buena ayuda”, es perfecto para su oficio) explicaba la importancia de esta asistencia gratuita pensado especialmente en los más jóvenes. “Las sectas satánicas en Italia están mucho más extendidas de lo que la policía y el poder judicial creen. Por su naturaleza, el satanismo actúa de forma oculta. Es imposible cuantificar el número real de sectas satánicas más o menos organizadas. Algunas son improvisadas por jóvenes que se encuentran y se unen a través de iniciaciones extraídas de la red o, como sucedió con las ‘Bestias de Satanás’, mediante ritos de afiliación inspirados en satanistas del pasado o tomados del espiritismo”.

Una ruta demoníaca

La huella de ese esoterismo turinés está en las rutas para turistas que llevan hasta por ejemplo la Puerta del Diablo, donde los guías se detienen y narran macabros sucesos tras ella. La famosa puerta, que aparece en todas las guías, es un fabuloso trabajado de madera labrada del siglo XVII en cuyo centro hay un picaporte de metal con dos serpientes enlazadas y la cabeza de un cabrito (belcebú) en el medio. La leyenda dice que ha habido dentro de ese edificio muertes inexplicables, descubrimiento de cadáveres emparedados o fantasmas. La no leyenda, es decir, la realidad, dice que hoy se encuentran ahí las oficinas de la Banca Nazionale del Lavoro, BNL, que seguro que a algunos les parece más demoniaca que el picaporte.

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No muy lejos de allí están los ojos del diablo. Se trata de una serie de ranuras en la acera que efectivamente parecen ojos y que la leyenda señala que servían para dar luz a las sectas masónicas que se reunían en aquellos oscuros bajos. También hoy allí, curiosamente, hay ahora unas oficinas bancarias.

Sin embargo, el centro del esoterismo y la magia negra en la ciudad es la Piazza Statuto. “Este es el centro del esoterismo de la ciudad. En el medio de esta larga plaza está el monumento de Frejus, una estatua que algunos dicen que simboliza al demonio”, explica Bassignana.

En realidad es una obra del 1879 para conmemorar un túnel ferroviario que comunicaba Francia e Italia hecha con las piedras que se sacaron de la agujereada montaña. Es una alegoría del triunfo de la razón sobre la fuerza bruta. Sin embargo, en torno a esa figura que parece un “ángel caído sobre demonios”, como el que existe en el Parque del Retiro de Madrid (el español sí está dedicado al demonio), se ha creado toda una simbología que se alarga hasta los tiempos de los romanos cuando en este lugar se dividía el antiguo castro y parece que había un cementerio. Era una especie de división entre el bien y el mal en la urbe. Eso se mantiene, porque donde hay mal hay bien, o viceversa, y los expertos esotéricos explican que la ciudad está alineada en ambos bandos. Junto a Londres y San Francisco forma parte del triángulo de ciudades de la magia negra, y con Lyon y Praga forma el triángulo de ciudades de la magia blanca. Público de ambos bandos para este singular negocio.

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