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Heiko Maas: «Las personas y empresas afectadas por la pandemia deben recibir las ayudas urgentemente»

El ministro de Exteriores alemán reflexiona sobre los grandes retos a los que se ha tenido que enfrentar Alemania durante la Presidencia de la UE

Todo en 2020 quedó completamente marcado por pandemia. Pocas veces, como ha ocurrido este año, ha vivido todo el planeta un mismo problema y compartido una misma preocupación. Y como no podía ser de otro modo, el coronavirus se impuso también en la agenda de la Presidencia alemana de la UE. El ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, reflexiona sobre cómo han sido estos seis meses en esta entrevista con ABC.

¿Qué equilibrio queda después de estos seis meses de lucha contra el virus? ¿Cuáles han sido las decisiones y pasos más importantes de la UE y cómo ha evolucionado la integración europea a través de este gran desafío? ¿Contemplan los países europeos realizar en el futuro más compras conjuntas

 de material médico u otras operaciones estratégicas?

La Presidencia del Consejo de la UE ha supuesto para todos nosotros una tarea sin precedentes. Debido al coronavirus, apenas ha sido posible mantener reuniones periódicas en Bruselas. A ello hubo que sumar además los cambios producidos en la Comisión, el Parlamento y la Presidencia del Consejo, por lo que nos encontrábamos al inicio de un «ciclo institucional». Tuvimos que establecer claras prioridades. Pero es asombroso todo lo que se puede hacer cuando todos tiramos de la misma cuerda. Un semestre se hace corto en la UE, pero hemos podido avanzar y culminar muchísimas cosas: hemos resuelto las cuestiones pendientes sobre el paquete financiero del coronavirus en un proceso muy, muy complicado. En el último minuto, hemos llevado el acuerdo del Brexit a la línea de meta. Tras estos seis meses no me cabe duda de que la UE no es una Unión, solo «para cuando brilla el sol», sino que también puede hacer frente a crisis. Precisamente por ello es necesario que en el futuro mantengamos la capacidad de actuación de Europa en un mundo que se está volviendo menos apacible.

Uno de los principales instrumentos de los que se sirve Europa en esta crisis es el Fondo de Recuperación, el cual es sumamente importante para la economía española. Es la primera vez que la Comisión Europa emite bonos para todos los Estados miembros. Tal y como se negoció en Bruselas, fue propuesto como una medida temporal, pero después han surgido voces, como la de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, que propone convertirlo en un instrumento permanente. ¿Cuál es la posición de Alemania al respecto?

No deberíamos dar el segundo paso antes de dar el primero. El paquete de 1,8 billones que incluye los presupuestos de la UE para 2021-27 y el Fondo de Recuperación por el coronavirus es un hecho histórico. Las negociaciones fueron duras, pero al final lo conseguimos. Ahora lo más importante es que esos fondos lleguen cuanto antes. Las personas y empresas de Europa que se han visto duramente afectadas por la pandemia deben recibirlos urgentemente. Es el objetivo prioritario.

Uno de los objetivos principales de la Presidencia alemana era alcanzar un acuerdo respecto a la migración, una decisión fundamental de los 27 Estados miembros acerca de cómo se deben contemplar en bloque y repartir políticamente a los migrantes, acerca de normas efectivas para abordar este problema a largo plazo. Palabras que no se han convertido en hechos. ¿Por qué cree usted que no podemos alcanzar un acuerdo y qué lecciones aprendemos de este fracaso de cara a futuras negociaciones?

Lamentablemente, tiene usted razón. En la reforma del Pacto sobre Migración aún no hemos realizado avances decisivos. Sigue abierta la disputa entre los Estados miembros de Europa Central y Oriental, que son escépticos sobre el pacto migratorio, y los Estados del sur con una frontera exterior. Pero la nueva propuesta de la Comisión constituye una buena base para superar estas divisiones.

Es importante reforzar la lucha contra las causas de la migración. Pero también queremos poner fin a las indignas negociaciones sobre personas rescatadas. En la UE no podemos estar siempre trabajando con medidas de contingencia. En última instancia, para la acogida solo puede haber una solución europea basada en la solidaridad y la responsabilidad compartida. Todo lo demás no funciona. Por lo que los Estados poco favorables a la acogida deberán contribuir de forma solidaria en otros ámbitos.

Otro asunto prioritario de la Presidencia alemana del Consejo han sido las negociaciones del Brexit. ¿Cuál es su valoración del resultado?

Estoy muy satisfecho de que finalmente, en cierto modo ya dentro del tiempo de descuento, hayamos logrado un acuerdo con Gran Bretaña. Además, un aspecto que yo considero particularmente importante es que a lo largo de todo el período de negociaciones hayamos conseguido preservar la unidad dentro de la UE. Esto ha sido muy valioso durante las negociaciones,

Por supuesto que habrá consecuencias económicas del Brexit, incluso con el acuerdo que ahora tenemos. El Brexit tiene un precio, lamentablemente también para la economía de la UE. Pero tanto mejor que hayamos llegado a un acuerdo dentro de la UE sobre el presupuesto plurianual de la UE para los próximos años, ya que también prevé un fondo para las consecuencias del Brexit.

Otras cuestiones importantes para la Presidencia alemana han sido la protección del clima, la digitalización y el papel de Europa en el mundo. ¿Qué conclusiones saca de estos seis meses trabajando en esas cuestiones? Y, más concretamente, ¿qué nuevo papel desempeña Europa en el mundo en relación con la seguridad y defensa, tras las discrepancias mantenidas con el todavía presidente de EE.UU. Donald Trump?

En cuanto a la agenda climática, en diciembre nos fijamos un nuevo y ambicioso objetivo de reducir las emisiones al menos un 55 % para 2030, lo que supone un gran avance. También hemos realizado progresos en materia de digitalización, por ejemplo, en relación con la infraestructura de datos europea y el mercado único digital.

En política exterior y de seguridad se centró nuestra atención sobre todo en la gestión de crisis, basta con pensar en Bielorrusia, la disputa con Turquía en el Mediterráneo oriental o el conflicto del Alto Karabaj. No obstante, hemos realizado progresos a largo plazo en el apartado de «Soberanía europea»: acabamos de adoptar un nuevo régimen global de sanciones contra violaciones graves de los derechos humanos, hemos abierto proyectos de defensa a Estados no miembros de la UE, hemos establecido un Centro Europeo de Competencia para la Gestión Civil de Crisis en Berlín y hemos alcanzado un acuerdo sobre el «Fondo Europeo de Apoyo a la Paz» –un instrumento que agrupa gastos en materia de seguridad y defensa y que pretende ayudar a los socios de la UE a asumir una mayor responsabilidad en su propia seguridad y la de la región. Estos nuevos instrumentos refuerzan el «poder duro» de la UE y su papel como fuerza de paz.

La elección de Joe Biden nos brinda la oportunidad de abrir un nuevo capítulo en las relaciones con EE.UU. Como UE hemos realizado unas ofertas muy concretas al Gobierno de Biden. Tengo el convencimiento de que EE.UU. regresará a la escena internacional como uno de los grandes socios fiables.

(Posteriormente a esta entrevista, Maas ha declarado: «No debemos dar espacio a los enemigos de la democracia liberal. Eso se aplica no solo en EE.UU., sino también aquí en Alemania y Europa»… «Estamos dispuestos a trabajar con EE.UU. en un Plan Marshall conjunto para la Democracia»).

 

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