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Internacional

La ofensiva de Macron contra el “separatismo islamista”

Joana Rei

El gobierno francés presentará en diciembre una ley con la que quiere combatir el islamismo radical.

El asesinato del profesor Samuel Patydecapitado tras haber enseñado unas caricaturas de Mahoma en una clase francesa sobre la libertad de expresión, ha vuelto a reforzar la lucha francesa contra el islamismo radical.

A inicios del mes, el presidente francés, Emmanuel Macron, había propuesto un conjunto de medidas destinadas a frenar lo que entonces llamó de “separatismo islámico”. Ahora, tras el violento crimen ha vuelto a insistir en su mensaje.

“Defenderemos el laicismo. Y la libertad que enseñabas tan bien. No renunciaremos a caricaturas ni a las ilustraciones“, dijo Macron en el homenaje a Paty. “Fue asesinado porque los islamistas quieren nuestro futuro. Ellos separan a los fieles de los infieles. Paty solo veía a ciudadanos”, continuó.

Macron está dispuesto a luchar firmemente contra el islamismo radical pero empieza por hacer mea culpa, y reconocer los errores cometidos por el propio país, que falló en la integración de sus ciudadanos musulmanes.

Hace tiempo que el presidente francés señaló que el país y sus poderes públicos habían “construido su propio separatismo” cuando permitieron la creación de guetos de ciudadanos, donde se han propagado “la miseria y las dificultades”, situación aprovechada por las organizaciones integristas islámicas, que aplicaron allí, “su proyecto metódicamente”.

Para revertir la situación, Macron ha desplegado un paquete de medidas que van desde la educación a los derechos de las mujeres. La ley está en proceso de elaboración aún y tiene previsto presentarse en diciembre.

Nueva ley

Así, Francia propone la obligatoriedad de la escolarización de todos los niños a partir de los tres años y la limitación de las clases a domicilio solo para los alumnos que tengan una justificación médica. La medida pretende evitar que los padres saquen a sus hijos de escuelas que garantizan una educación basada en los principios republicanos del estado francés y que los puedan llevar a otras instituciones, de índole extremista, fuera del control del Estado.

“La escuela es el corazón del espacio de la laicidad, el lugar donde forjamos las conciencias para que los niños se conviertan en ciudadanos libres y racionales”, dijo Macron.

El paquete de medidas incluye también un mayor control sobre las mezquitas y la financiación que puedan recibir desde el exterior. Además, se prohibirán la llegada de imanes de Marruecos, Túnez y Argelia para liberar el islam de “influencias extranjeras más radicales”.

En este sentido, el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) se ocupará de la certificación de los imanes y de su formación. Los líderes religiosos tendrán que comprometerse con una carta de valores cuyo incumplimiento supondrá su revocación.

La neutralidad confesional de los lugares de trabajo, que hoy por hoy se aplica a los funcionarios públicos, que no pueden llevar signos religiosos visibles, se ampliará a todos los empleados de cualquier empresa con concesiones en cualquier servicio público, como por ejemplo los transportes.

Además, se facilitará la disolución administrativa de asociaciones que se dediquen al adoctrinamiento religioso y todas las que reciban dinero público deberán asumir explícitamente los principios republicanos. En caso de incumplirlos, se les obligará a devolver los fondos.

Los derechos de las mujeres

La ley tiene un apartado importante en lo que toca a los derechos de las mujeres. En este sentido, los certificados de virginidad serán prohibidos y los médicos que los sigan emitiendo, serán sancionados. “La dignidad de las mujeres no se negocia”, dijo en ese momento la ministra francesa para la Ciudadanía, Marlène Schiappa.

Schiappa se ha convertido en la principal impulsora de la medida. “Antes de su boda, algunas se prueban un vestido blanco, otras un anillo o hacen la lista de invitados. Pero para otras, casarse significa sufrir lo que se llama una prueba de virginidad para que un profesional la examine y certifique su virginidad. Como uno se asegura del pedigrí de un animal, de la pureza de su sangre, antes de comprarlo”, denunció la ministra.

Pese a que los colegios profesionales se oponen a esta práctica, muchos médicos se siguen prestando a ello. La propuesta del Gobierno pretende no solo penalizar a los que pasen esos certificados sino también los que los piden, “como los padres”, aseguró la ministra en declaraciones a la cadena BFMTV.

La Organización Mundial de la Salud, el Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la ONU Mujeres llevan pidiendo la extinción de estos tipos de certificados desde 2018 por considerarlo un aviolación de los derechos fundamentales de las mujeres.

Además, el Gobierno está estudiando también la expulsión de los residentes de origen extranjero que practiquen la poligamia en el país. “La poligamia no está permitida en la República francesa, no es posible que un hombre se case con una mujer y luego con una segunda y una tercera. Debemos poner fin a esta práctica”, dijo la ministra, destacando la posibilidad de dejar de otorgar “permiso de residencia a una persona que llega del exterior y que se encuentra en situación de poligamia”.

Sin estigmatizar

La iniciativa incluye también una intervención en los barrios más desfavorecidos, los “guetos” de los que hablaba Macron y a los que había contribuido la República francesa. “Hemos creado barrios en los que la promesa de la República no se ha cumplido. Las insuficiencias en la política de integración y en la lucha contra la discriminación han favorecido esta evolución”, dijo Macron.

El plan del Gobierno incluye clases con menos alumnos, más servicios públicos, cambios en la política de vivienda social, que se ha concentrado en las ciudades pobres, o inversión en seguridad y en justicia.

En 2018, el Estado localizó 15 barrios con serios problemas de radicalización. En ellos, algunas asociaciones facilitaban servicios que el Estado no llegaba a atender, desde plazas de guardería hasta empleos. Los casos de jóvenes que emigraban a Siria para combatir eran una constante en estos barrios. Desde entonces, se han cerrado en estas zonas de las ciudades 212 locales de restauración que encubrían actividades radicales, 15 lugares de culto clandestino, 13 organizaciones culturales, 11 centros de acogida de menores y cuatro escuelas.

El reto de Macron es cómo aplicar las medidas sin estigmatizar a todo el islam. “Hemos señalado al enemigo y explicado la estrategia. Aquellos cuya religión es el islam deben estar protegidos contra el islamismo radical“, recalcó, enfatizando que estigmatizar a los musulmanes franceses estaría cayendo en una “trampa” tendida por los radicales. “no hay ninguna incompatibilidad entres er francés y ser musulmán”, reforzó el ministro de Interior, Gerald Darmanin, nieto de un inmigrante musulmán.

De hecho, tras el asesinato de Samuel Paty, numerosas mezquitas homenajearon al profesor y la comunidad musulmana condenó el crimen. “Podemos estar en desacuerdo con las caricaturas, pero nunca la violencia, nunca el odio; respeto a los otros y a la vida humana”, dijo a la prensa desde la mezquita de Drancy el imán Hassen Chalghoumi, presidente de la Conferencia de Imanes de Francia.

Francia tiene la población musulmana más grande de Europa Occidental con más de 5 millones de personas y el Islam es la segunda religión del país. En una columna de opinión en Le Monde, el rector de la Gran Mezquita de París advirtió contra el peligro de mezclar a todos los musumanes dentro de la “cuestión del separatismo”.

“Aquellos que permiten que la gente crea que el islam es islamismo, y viceversa, deben saber que existe una distinción entre la religión musulmana y la ideología islamista“, escribió Chems-Eddine Hafiz en el periódico. Sin embargo, el rector apoyó la iniciativa, con la condición de que no se utilice como único dispositivo de comunicación. “Durante casi 40 años, una guetización se ha instalado progresivamente, primero urbana, luego sociológica, hasta volverse ideológica e identitaria”, escribió en su columna.

Algunos líderes de la comunidad musulmana temen que se pueda señalarles injustamente y ven en las medidas una estrategia política. “Estamos cerca del final del primer mandato de Macron”, dijo a Afp Jawad Bachare, director del Colectivo Contra la Islamofobia en Francia, que a veces ha sido acusado de tener vínculos con la organización islamista Hermanos Musulmanes. “Y con cada elección vemos resurgir las mismas preguntas sobre los musulmanes y la financiación de los lugares de culto musulmanes”.

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