fbpx
Portada » Los separatistas del sur de Yemen anuncian un Gobierno autónomo y profundizan el conflicto
Internacional

Los separatistas del sur de Yemen anuncian un Gobierno autónomo y profundizan el conflicto

yemen - Los separatistas del sur de Yemen anuncian un Gobierno autónomo y profundizan el conflicto - internacional

La guerra en el país árabe se complica en medio de una incierta tregua, una cadena de inundaciones y la amenaza del coronavirus

El laberinto yemení vuelve a hacerse más intrincado. Los separatistas del sur han quebrado este domingo la frágil paz sellada en noviembre con su otrora socio, el Gobierno de Adén reconocido internacionalmente, y han anunciado el establecimiento de una administración autónoma en las regiones bajo su control, complicando aún más la situación del país más pobre de la península arábiga en medio de una incierta tregua unilateral, una cadena de dramáticas inundaciones y la amenaza del coronavirus.

El Consejo de Transición del Sur -un organismo entrenado y financiado por Emiratos Árabes Unidos que aspira a resucitar Yemen del Sur, que fue estado independiente entre 1967 y 1990- ha declarado el estado de emergencia en Adén y el resto de provincias sureñas y ha avanzado que sus tropas tomarán el control del puerto y aeropuerto de la capital del sur del país así como de otras instituciones como el banco central.

Según los separatistas, impondrán el autogobierno en la urbe que ha sido hasta ahora cuartel general del Ejecutivo del presidente Abu Rabu Mansur Hadi -exiliado, como la mayoría de sus ministros, en Arabia Saudí- frente a un Gobierno al que acusan de corrupción y mala gestión, días después de que las lluvias torrenciales provocaran unas inundaciones que han segado al menos 14 vidas y obligado al Gabinete a declarar Adén como zona catastrófica, entre llamadas de ayuda internacional.

Las fuerzas de Hadi y los separatistas, aliados frente al avance del grupo rebelde chií de los hutíes que controla el centro y norte del país, firmaron el pasado noviembre un acuerdo que debía enterrar sus hostilidades y alejar las escaramuzas que en agosto se cobraron decenas de muertos y cientos de heridos. Un pacto, rubricado en Riad bajo los auspicios del príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman, que la declaración del Consejo de Transición da por amortizado, con el peligro de la reanudación del enfrentamiento armado.

“El anuncio del llamado Consejo de Transición de su intención de establecer una administración en el sur es la reanudación de su insurgencia armada y un anuncio de su rechazo y completa retirada del acuerdo de Riad”, ha denunciado el ministro de Asuntos Exteriores yemení, Mohamed al Hadrami. “El llamado Consejo de Transición será el único responsable de las peligrosas y catastróficas consecuencias de esta declaración”, ha agregado.

CHOQUE ENTRE EMIRATOS ÁRABES Y ARABIA SAUDÍ

Para Abdulghani al Iryani, investigador del centro Saná para estudios estratégicos, la declaración de los separatistas “demuestra que el acuerdo de Riad fue imprudente”. “Es demasiado pronto para pronosticar las consecuencias del anuncio. Un posible resultado es el choque entre las fuerzas del consejo apoyadas por Emiratos y las fuerzas de Hadi respaldadas por Arabia Saudí. La confrontación entre saudíes y emiratíes resulta ahora probable. Una cosa está clara: el beneficiario final del conflicto en Adén es Ansar Alá [los hutíes]”, señala el analista en conversación con EL MUNDO.es.

Unidos por su rechazo a los hutíes y su asalto a las instituciones en 2014, los separatistas y los afines de Hadi sostienen agendas opuestas sobre el futuro de Yemen. Hadi, de 74 años, y su Ejecutivo -que goza de escasas simpatías entre la maltratada población local- ansían recuperar el control del norte y mantener el país unificado.En cambio, el movimiento separatista reivindica la recuperación de la independencia de las provincias del sur del país (Adén, Lahech, Shebua, Al Dalea y Hadramut).

Desde 1967 hasta 1990 el sur de Yemen fue un Estado independiente bajo la denominación de República Democrática Popular del Yemen, afín a la Unión Soviética. La unificación, presidida por el fallecido Ali Abdalá Saleh, no canceló sus reclamaciones. Las denuncias de corrupción, fraude electoral y hegemonía del norte alentaron la guerra civil de 1994, que concluyó con la derrota sureña y una amplia purga. Desde entonces, la discriminación del norte hacia al sur ha mantenido viva la llama, alimentada también por el caos en el que permanece sumido el país.

LA GUERRA CONTRA LOS HUTÍES

La otra guerra que libra Yemen, la que desde hace un lustro enfrenta a hutíes y las ahora divididas fuerzas del sur respaldadas por Riad y Abu Dabi, parecía hace dos semanas encaminarse hacia una tregua en mitad de la preocupación por los devastadores efectos de la propagación de la Covid-19, con el primer contagio detectado en la provincia sureña de Hadramut. Entonces la coalición árabe que lidera Arabia Saudí declaró un cese unilateral de las hostilidades que el pasado viernes, al inicio del mes sagrado musulmán de ramadán, prorrogó durante otras cuatro semanas.

El alto el fuego, sin embargo, no ha sido respetado. El Yemen Data Project, una plataforma independiente que desde hace cuatro años vigila las cifras del conflicto, ha documentado hasta 60 bombardeos de la coalición con 270 ataques individuales en las dos primeras semanas de la tregua, con un aumento del 31% en la segunda y con cifras cercanas a la media semanal de bombardeos desde que concluyera la desescalada del conflicto a mediados de enero. Los hutíes, que han cosechado progresos en el campo de batalla, han rechazado la tregua y las escaramuzas terrestres han proseguido en las áreas de Al Jawf y Marib, en el norte del país.

“El alto el fuego fue un gesto vacío. No fue implementado. El éxito del diálogo político se basa en el progreso de las negociaciones bilaterales y semisecretas que protagonizan los hutíes y Arabia Saudí”, subraya Al Iryani. El resucitado frente entre separatistas y tropas de Hadi complican aún más las conversaciones que trata de impulsar el enviado especial de la ONU, Martin Griffiths, para un permanente alto el fuego en un país que es escenario de la mayor crisis humanitaria del planeta.

Desde el inicio de los bombardeos en marzo de 2015, 100.000 personas han fallecido. La alianza ha firmado más de 20.000 bombardeos. Un tercio del plomo ha caído sobre escuelas, hospitales e instalaciones civiles, agravando la crisis. En los últimos años se han propagado el cólera, el dengue, la malaria, la difteria y el hambre. 24 millones de yemeníes -el 80% de la población- necesitan ayuda para sobrevivir; 19,7 millones precisan de asistencia sanitaria y 17 millones no tienen acceso a agua, saneamiento y la mínima higiene.

Una combinación de riesgo para la propagación del coronavirus. “Los hospitales yemeníes ya afrontan una fuerte presión. Tratan a los heridos de guerra y este año el comienzo del ramadán coincide con el inicio de la temporada de lluvias y con el aumento estacional de enfermedades infecciosas, como el cólera, la difteria y el dengue”, advierte Avril Patterson, coordinadora de Salud del Comité Internacional de la Cruz Roja en Yemen.

Etiquetas
mercedes banner - Los separatistas del sur de Yemen anuncian un Gobierno autónomo y profundizan el conflicto - internacional