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Conejo a la mostaza, un guiso rápido y saludable para todos los días

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Clara Villalón 

Cocinar conejo es más fácil de lo que se cree, este conejo a la mostaza es sencillo, queda muy jugoso y en 30 minutos arregla cualquier comida.

Aunque hasta no hace mucho en España el conejo era una carne de día de fiesta, su precio asequible y sus características nutricionales hacen que sea una carne idónea para el día a día.

Existen infinitas maneras de cocinar conejo, a pesar de que mucha gente se muestra bastante aprehensiva para degustarlo porque puede que haya tenido una mascota como tal en algún momento de su vida. Pero lo cierto es que la carne del conejo es magra y sabrosa y permite cocinarla de forma sencilla y rápida en casa, abriéndose a casi infinitas posibilidades de combinación de ingredientes.

El único riesgo con el conejo es que quede seco ya que al ser una carne con poquísima grasa es el hándicap que tiene y por eso mismo el secreto será marcarlo a fuego fuerte para que se contengan los jugos dentro lo mejor posible y luego cocinarlo con el fuego muy muy bajo, para que quede tierno sin secarse. Por supuesto también podríamos hacerlo en una olla de cocción lenta o al vacío, obteniendo muy buenos resultados.

Características nutricionales del conejo

Según la Fundación Española de la Nutrición “La carne de conejo tiene un considerable valor nutricional. Su componente mayoritario es el agua y le sigue la proteína de gran importancia, tanto desde el punto de vista de su cantidad —superior al de la media del grupo de carnes— como de su calidad, reflejada en un elevado valor biológico.

El conejo se puede considerar una carne magra ya que el porcentaje de lípidos de su composición es inferior al 5%. En la grasa del animal están presentes ácidos grasos insaturados, especialmente monoinsaturados, y un porcentaje algo menor de ácidos grasos saturados.

Aunque el músculo del animal vivo contiene una pequeña cantidad de hidratos de carbono en forma de glucógeno, éste se destruye en los procesos postmórtem, de forma que la carne de liebre no contiene hidratos de carbono.

El conejo es fuente de vitaminas hidrosolubles del grupo B (niacina y B12) y minerales como fósforo y selenio.

Una ración de conejo aporta el 94% de las ingestas diarias recomendadas de niacina para un hombre de 20 a 39  años que practica actividad física de forma moderada.

Las actuales recomendaciones nutricionales, aconsejan el consumo de 3 raciones a la semana de carnes magras, alternando el consumo entre distintos tipos, entre los que está, sin duda, el conejo.”

Cómo hacer conejo a la mostaza

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Ingredientes

  • Conejo troceado, 1 ud
  • Cebolla, 2 ud
  • Diente de ajo, 1 ud
  • Mostaza de Dijon, 60 g
  • Vino fino, 120 ml
  • Caldo de pollo, 100 ml
  • Tomillo, 1/2 cucharadita
  • Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
  • Nata líquida, 100 ml
  • Pimienta negra molida, 1/4 cucharadita
  • PImienta rosa, para terminar

 

La salsa a la mostaza es un recurso fácil porque siempre solemos tener un bote en la nevera, solamente tendremos que preparar para el conejo un sofrito y luego regarlo con un poco de vino (fino, pero también podría ser una manzanilla, cualquier blanco o incluso un licor como el brandy o el cognac) y terminar ligando el conjunto con nata. Triturar o no, ya queda en manos de cada uno, y también cómo de fino triturar, personalmente para este plato me gusta un triturado un poco basto, no tan liso.

Paso 1

Si el conejo no está troceado, trocear bien toda la pieza, en trozos pequeños, reservando sus interiores que nos pueden valer para potenciar la salsa/sofrito o también para hacer un paté por separado.

Paso 2

En una sartén u olla grande marcar el conejo con un poco de aceite de oliva a fuego muy fuerte, para que se dore por todas partes. Añadir un poco de sal. Cuando esté bien dorado retirar y en ese mismo utensilio proseguir el resto de la receta.

Paso 3

Picar muy fina la cebolla y también el diente de ajo y poner a sofreir con aceite en la sartén, a fuego medio-bajo para que se dore y se quede tierno, le echaremos también un poco de sal. Sólo tendremos que removerlo de vez en cuando para cerciorarnos de que no se pega.

Paso 4

Cuando esté bien pochado añadir la mostaza y remover bien dejando cocinar medio minuto. Luego incorporar el vino y dejar evaporar subiendo el fuego ligeramente.

Paso 5

Agregar el caldo de pollo y la nata y dejar cocinar un par de minutos. Si se desea triturar toda la salsa bien y volver a añadirla a la sartén.

Paso 6

Introducir el conejo a la salsa, a fuego mínimo, y dejar cocinar 15 minutos ahí dentro, para que el conejo se termine de hacer bien por dentro. En el último momento añadir las especias y poner a punto de sal. Emplatar terminando con un poco de pimienta rosa por encima.

Trucos y sugerencias

Si quisiéramos añadir los higaditos/riñones a la salsa podríamos hacerlo una vez pochada la cebolla. Será entonces cuando incorporaremos las vísceras para que se cocinaran un par de minutos, picadas previamente o desmigándolas en la propia sartén con la ayuda de una cuchara. Esta alternativa es muy buena para dar mayor profundidad de sabor a la salsa y se puede hacer para cualquier guiso de conejo o también de pollo, es perfecta como idea para incorporar al sofrito de una paella por ejemplo.

Si quisiéramos, con los higaditos podríamos hacer un paté a partir de un sofrito también y los higaditos, únicamente añadiendo al final un poco de pan, vino y nata y triturando todo bien, para evitar así cualquier desperdicio innecesario pudiendo conseguir aperitivos absolutamente maravillosos que pueden estar en nuestra nevera para cualquier momento.

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