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Literatura

Así fue la reseña literaria que «The New York Times» hizo de «Mi lucha» de Hitler en 1943

Copia del manifiesto firnado por el propio Hitler - ABC

«The Book Review» resucita su crítica del manifiesto político del Führer por el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial

El domingo 17 de octubre de 1943 las páginas de «The Book Review», el suplemento literario de «The New York Times», contenían una reseña del manifiesto político de Hitler llamado «Mi lucha», con motivo de su primera traducción al inglés aunque su primera edición fuera en 1925.

En su entradilla para hablar de esta reseña, la revista explica «solo podemos imaginar los debates entre los editores sobre cómo manejar esta primera traducción inglesa «definitiva». El horror de lo que estaba ocurriendo entonces en Europa existe solo entre las líneas de la reseña, sabiendo que la visión genocida de Hitler se estaba haciendo plenamente realidad cuando esto se imprimió».

Y la fecha de la publicación también impacta. Solo tres días antes, en el campo de exterminio de Sobibor, hubo un levantamiento en un lugar en el que habían sido masacrados 170.000 judíos en la cámara de gas. Un día después de la publicación, mil judíos fueron detenidos en Roma y comenzaron su viaje en tren a Auschwitz. «El crítico, William S. Schlamm, un periodista austriaco-estadounidense, no podía saber nada de esto. Pero sí sabía que “The Book Review” se estaba enfrentando a los nazis con la única arma que habíamos tenido en nuestro arsenal: el interrogatorio del lenguaje».

Frases de la reseña que destaca «The Book Review»: «Aún así, lo que ha sido impreso en blanco y negro, entre portadas y protegido por derechos de autor en Washington, constituye un libro, incluso si es ‘Mi Lucha’. Así que aquí está, en ‘la nueva traducción definitiva’, que se vende por 3,50 dólares, que es bastante dinero para un libro malo, pero mucho menos de lo que les va a costar a los alemanes». También escribe: «Aquí, por primera vez, la prosa de Hitler es casi tan ilegible en inglés como en alemán».

Sigue dándole cera: «Cuando haya leído la traducción, comprenderá menos que nunca lo que les ha sucedido a los alemanes, pero comprenderá mejor lo que estaba destinado a suceder con el resto de Europa. Esto no es solo un mal estilo, ni siquiera por su ausencia. Este es el Mal Imbécil, tan desvergonzado y preespiritual que desafía la articulación. Si los infusorios hablaran, probablemente podrían usar el lenguaje de Hitler, pero tendrían que ladrar».

Y concluye Schlamm: «En el terreno literario e intelectual no puede haber diferencias de opinión sobre el ‘Mein Kampf’, ni siquiera entre los críticos cuyo negocio, como saben, es estar en desacuerdo. El único escrito que cuenta en este caso particular son los comunicados del general Eisenhower».

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