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Literatura

Juan Muñoz, el nonagenario creador del entrañable Fray Perico, vuelve con ‘El pirata Garrapata’

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Celia Fraile GilABC

El autor de estos inolvidables personajes de la literatura infantil recibe grandes muestras de cariño en las redes sociales, que abrió durante la pandemia para seguir en contacto con sus miles de seguidores

En esta época extraña en la que la nostalgia se ha convertido en un valioso recurso para salir adelante, más pronto que tarde ‘Fray Perico y su borrico’ y ‘El pirata Garrapata’ tenían que volver a escena. Y no de cualquier manera. A punto de cumplirse cuatro décadas desde la primera aparición del inolvidable personaje de la literatura infantil, Juan Muñoz, a sus 91 años, regresará a la carga con nuevas aventuras del orondo bucanero en este 2021 a bordo de la editorial SM.

Toda una proeza para el entrañable autor, que mantiene la ilusión, las ganas y el sentido del humor intactos: «En el año 2007 publiqué con Antonio Tello en SM el cómic ‘El pirata

Garrapata en la Luna’, donde los tripulantes del ‘Salmonete’ descubrían agua en el subsuelo del satélite. El 27 de octubre de 2020 aparecía en la portada de ABC que la NASA confirmaba tal descubrimiento. En la nueva aventura de Garrapata nos vamos a Marte. Estoy encantado de poder ofrecer por adelantado descubrimientos que quizá se confirmen en el futuro, como el de agua en la luna. Es la ventaja de ser escritor, que tus personajes pueden predecir lo que va a ocurrir en el futuro y lo imaginario siempre tiene cabida y nos hará soñar», adelanta Muñoz que matiza que espera que esté listo antes de la próxima Feria del Libro.

Y es que el veterano escritor vive estos días doblemente feliz. Por el nuevo libro y porque, coronavirus mediante, por fin podrá reunirse con sus pequeños y grandes seguidores el próximo septiembre en el certamen literario madrileño, al que ha acudido para leerles, garfio en mano, puntualmente. Siempre modesto y discreto, aunque estos dos títulos son los más vendidos de la colección El Barco de Vapor en nuestro país en sus 40 años de historia, Juan Muñoz reconoce a ABC que se siente «muy orgulloso» de sus creaciones y que es justo ahora cuando más le gusta que los retoños le digan que están leyendo sus libros.

Por eso, cuando supo que durante una temporada larga le iba a ser imposible acudir, tanto a su cita con la Feria del Libro como a los colegios, se llevó un buen disgusto. Pero, acostumbrado a ir a todo centro educativo que le llamara sin dudarlo hasta antes de la pandemia, tiró de esa misma determinación y dio el salto a las nuevas tecnologías, siempre de la mano alentadora de su hija Ninfa.

Por obra y gracia de Zoom, esos encuentros se transformaron en virtuales y también abrió cuentas en Twitter e Instagram (@autorFrayPerico) para seguir manteniendo el contacto con sus lectores. «En agosto empezó a haber movimiento. Nos pusimos en la terraza a contestar y llegó un momento en el que no dábamos abasto, pero terminó por responderlos a todos», rememora Ninfa.

Él lee con cariño a sus envidiables veinte mil seguidores capítulos de ‘El pirata Garrapata’ con su garfio y también fragmentos de su última obra, «A Belén llegan Pilatos, Jesús, Herodes y el gato» (Ninfa Ediciones. Amazon). Y ellos le responden con cientos de me gusta, retuits, mensajes por privado con imágenes de niños disfrutando de lo lindo con sus títulos, vídeos en los que escenifican con muñecos de plastilina ciertos pasajes… «Me mandan de todo y más ahora con esta crisis en la que hemos estado encerrados, la gente tiene mucho tiempo», asevera Muñoz.

También lo tiene él, pero «para mí no hay problema ninguno, me pongo a escribir, me abstraigo y ya me es igual. Tengo que hacer muchas cosas, entonces a lo mejor te soliviantas por un lado, pero se te pasa pronto la cosa por tantas solicitudes pendientes. Tengo algunos seguidores que ya me están advirtiendo: Juan cuando llegues a los cien años te avisaremos para que no hagas el idiota», confiesa divertido, entre risas.

Profesor de casta

Desde su casa, a salvo del virus y con un fondo real del que manan auténticas «cataratas de libros», como él las califica, rememora sus comienzos. Muñoz es un profesor de casta, la enseñanza ha corrido por las venas de su familia: su madre «trabajaba en un colegio en la calle Amaniel y vivíamos también allí porque era una casa escuela. Era una cosa estupenda. Y encima en el centro de Madrid, anda, toma, dale», afirma.

Él mismo junto a sus hermanos fundó varios colegios: «Hacíamos cosas muy interesantes que ni siquiera se hacían en los centros educativos de postín. Allí se trabajaba mucho y se prosperaba. Éramos pujantes y vibrantes y a la gente le entusiasmaba, claro». Se licenció en la Universidad Complutense de filología francesa y continuó dando clases. Por aquel entonces, los concursos literarios estaban en boga y decidió presentarse con ‘Las tres piedras’ al Doncel en 1966: «Estaba con mi mujer y le dije: “Ninfa, mañana termina el plazo, ya no me da tiempo”. Pero yo tenía cosas por ahí escritas y nos pasamos toda la santa noche preparándolo. Lo entregué al día siguiente. Se conoce que les gustaría y la cosa es que salió premiado. El galardón me lo entregó Fraga y en el colegio hicieron una fiesta. Me dio una categoría; ya era diferente», evoca el escritor.

Origen de Fray Perico

Aunque tiene una vena garrapatera considerable, Muñoz no oculta que su ojito derecho es Fray Perico. ¿Cómo se le ocurrió? «Estaba leyendo ‘Las florecillas de san Francisco’, del siglo XIV, que pinta la vida contemplativa de los religiosos. En la tercera parte habla de Fray Junípero Serra, que tenía un poder muy grande contra el demonio. Y pensé: “Ahí va, si eso es una vena para poder escribir”. Se me ocurrió que podía hacer una cosa muy graciosa y beneficiosa para todos. Y acabó siendo premio Barco de Vapor de la editorial SM». De 1989 hasta aquí, 910.00 ejemplares vendidos testifican el éxito de esta sencilla historia de la llegada de fray Perico y su borrico Calcetín a un convento cerca de Salamanca y las disparatadas vivencias que trastornan la apacible existencia de los frailes.

Muchos son los padres que siguen rescatando el título para sus hijos y también las aulas en las que se continúa leyendo. Y no solo en España. En su día hasta hubo un método en Japón para aprender español con el libro. Fue creado por un profesor nipón al que le gustaba mucho España y llegó a diseñar una ruta por nuestro país con sus alumnos en la que la última parada era cenar con el mismísimo autor de Fray Perico. «Y venían aquí los japoneses», recuerda divertido.

Así, instalado en sus recuerdos más dulces y esperando un futuro en el que se ya se vislumbran cálidos homenajes -como el de la Cuesta de Moyano- y proyectos editoriales, entona Muñoz un pasodoble a modo de despedida: «Bejarana no me llores / porque me voy a la guerra / ya vendrán tiempos mejores».

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