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Probamos el Audi e-tron Sportback: un potente SUV eléctrico que también sorprende por su agilidad pese a sus 2,5 toneladas

En un momento de desafíos para la industria automotriz, Audi continúa con su ofensiva de electrificación y ha presentado el segundo integrante de la familia e-tron: el Audi e-tron Sportback. Si bien este SUV coupé 100 % eléctrico es muy parecido al e-tron, la versión más capaz del Sportback le supera en autonomía, llegando a los 446 km (WLTP).

La marca de los cuatro aros lo ha logrado gracias a una mejora en el sistema de recuperación y en el coeficiente aerodinámico. Hemos podido probarlo en una primera toma de contacto y estas son nuestras sensaciones al volante.

Un diseño deportivo para mejorar la aerodinámica

Audi ha puesto en marcha la maquinaria para presentar en sociedad al segundo miembro de la familia e-tron, el e-tron Sportback. Con un mercado premium en recesión en lo que llevamos de año (-29 %), la firma alemana tiene clara su hoja de ruta hacia la electrificación y prevé presentar más de 30 modelos electrificados de aquí a 2030.

De esa treintena, 20 serán eléctricos y 10 híbridos enchufables, con un objetivo de ventas de 800.000 unidades de estos vehículos para 2025. A la vuelta del la esquina, el que será el buque insignia, el e-tron GT y el e-tron GT RS.

Pero de momento, el e-tron Sportback se presenta como una alternativa deportiva de su hermano e-tron y entra a competir contra modelos como el Mercedes-Benz EQC, el Jaguar I-PACE o el Tesla Model X.

Los dos modelos e-tron comparten longitud (casi cinco metros de largo), anchura y batalla, pero el Sportback reduce sus cotas de altura.

 

 

LARGO ANCHO ALTO BATALLA
4.901 mm 1.935 (sin espejos)-2.189 (con espejos) 1.618 mm 2.928 mm

 

 

El maletero ofrece una capacidad de 615 litros, con una altura del borde de carga de 803 mm. La capacidad máxima tras la primera fila de asientos es de 1.655 litros.

En cuanto al diseño, su techo se extiende de forma casi plana sobre la carrocería y desciende de forma muy marcada en su zona posterior hasta llegar a integrarse en unos pilares D visiblemente inclinados. El borde inferior de la tercera ventanilla lateral se eleva en su parte final, una característica típica de los modelos Sportback.

En el frontal destaca la parrilla Singleframe octogonal con barras verticales; signo de que estamos ante un Audi eléctrico. También los faros Matrix LED hablan de la electrificación de este modelo, con sus cuatro segmentos horizontales que crean una firma específica en las luces diurnas.

Otros elementos llamativos son las inserciones negras en los faldones laterales, que sugieren el lugar en el que se aloja la batería (en el piso del vehículo). El equipo de diseño ha querido poner el foco también en la ausencia de salidas de escape en el difusor trasero.

Y en la zaga, una línea de luz conecta los grupos ópticos entre sí. Un total de 13 acabados de pintura están disponibles para el SUV coupé totalmente eléctrico, incluido el nuevo color metalizado azul Plasma, que es exclusivo del e-tron Sportback.

El logotipo en la tapa de carga se presenta en un color naranja que también puede aplicarse a las pinzas de freno en los acabados Advanced y S line. Este acabado incorpora de serie llantas de 20 pulgadas y suspensión neumática deportiva.

A diferencia del acabado básico, los elementos decorativos exteriores S line están pintados en el color de la carrocería, incluidas las molduras de los pasos de rueda, los umbrales de las puertas, los paragolpes y los espejos retrovisores exteriores. Audi también ofrece el paquete de diseño negro, que pone el acento en la parrilla Singleframe, las ventanillas laterales y los paragolpes.

Como hemos adelantado, una de las diferencias de este segundo integrante de la familia eléctrica es la mejora en la aerodinámica para optimizar la autonomía. El Audi e-tron Sportback con los retrovisores exteriores virtuales y el acabado S line logra un coeficiente aerodinámico de 0,25.

Esto se debe, principalmente, a la forma coupé de su carrocería y a la menor resistencia aerodinámica, y desde la marca atribuyen los 10 km extra de autonomía a la aerodinámica y a los retrovisores exteriores virtuales opcionales.

Interior tecnológico

El interior del e-tron Sportback destaca por sus líneas limpias y sobre todo por alto su nivel tecnológico. Si bien nada más sentarte te encuentras con multitud de mandos, pantallas y botones, hacerse al puesto de mando es sencillo.

El SUV eléctrico presenta el sistema MMI touch response con dos pantallas. Cuando se activa una función con el dedo, una respuesta táctil y acústica confirma la operación. Mediante la pantalla táctil superior de 30,7 centímetros (12,1 pulgadas), se controla el infotainment, el teléfono, la navegación y los ajustes específicos e-tron.

La pantalla inferior de 21,8 centímetros (8,6 pulgadas) se usa para introducir texto y llevar a cabo otras tareas, como las relativas al control del climatizador.

El equipamiento de serie del e-tron Sportback también incluye la instrumentación Audi virtual cockpit de 31,2 cm (12,3) pulgadas. Opcionalmente, es posible ampliar estas funciones con un Head-up display.

Al volante

En esta prueba dinámica pudimos echar el guante a la versión más potente, el Audi e-tron Sportback 55 quattro. Cada eje está equipado con un motor eléctrico asíncrono alimentado con corriente trifásica por la electrónica de potencia y monta una batería de iones de litio de 95 kWh.

Con un total de 265 kW (360 CV) de potencia y 561 Nm de par, el SUV promete apenas 6,6 segundos para alcanzar los 100 km/h y su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 200 km/h.

Al cambiar el selector de D a S y pisar el pedal del acelerador a fondo, se activa el modo ‘boost’. En este momento, el sistema genera 300 kW (408 CV) de potencia y 664 Nm de par durante ocho segundos. Esto permite al nuevo Audi cubrir la aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 5,7 segundos.

Pero las características de la ruta, por la sierra madrileña, invitaban más a disfrutar del agarre en las curvas y a exprimir el SUV en alguna que otra recta.

Como adelantábamos, hacerse con los mandos del e-tron es fácil. En el habitáculo está todo diseñado para que su uso sea intuitivo: un original selector de marchas -aunque no demasiado amigable al tacto- integrado en el reposabrazos permite seleccionar la marcha con solo deslizar una pequeña pestaña metalizada.

El puesto del conductor es cómodo y la habitabilidad tanto en las plazas traseras como en las delanteras es muy buena (la batería se sitúa en el suelo), aunque la caída del techo puede dificultar la entrada y salida si eres alto.

En cuanto tocas el acelerador para iniciar la marcha te das cuenta de que estás moviendo más de 2,5 toneladas sin enterarte (2.520 kg en vacío). El habitáculo está muy bien insonorizado, lo que unido al silencio del motor eléctrico, convierte el trayecto urbano en un paseo modo ‘alfombra voladora’ (con perdón de Rolls-Royce).

En este punto de inicio de marcha toca hacerse con un elemento distintivo del Audi e-tron: los Audi Virtual Mirrors. Un punto a su favor es que son táctiles, y se pueden encuadrar a tu gusto.

Es cierto que la inercia hace que sean muchas las veces las que se tiende a mirar a las cámaras, que no nos devuelven ningún reflejo, como es de esperar.

Son necesarios algunos segundos para redirigir la mirada hacia donde debemos: el interior del vehículo. Resulta mucho más sencillo acostumbrarte a la pantalla de la derecha, por su lejanía; la pantalla de la izquierda resulta demasiado cercana al puesto del conductor, y a la hora de maniobrar surgen dudas acerca de si estamos calculando bien la distancia a través de la pantalla.

Pero Audi ha solucionado este aspecto incluyendo una guía visual que nos indica, en color verde, cuando es segura la maniobra. Josep Camós explicó muy bien el funcionamiento, y los pros y contras de este sistema en la prueba del e-tron, presentado hace más de un año.

Tal y como relató, la posición de la pantalla izquierda obliga a bajar la cabeza, algo que empeora con la altura. Lo cierto es que ofrecen una muy buena visibilidad, también en interior, y quitan de la ecuación el problema de la lluvia o que se empañen los cristales.

Nuestra ruta no duró mucho más de dos horas, y aún al final había momentos en los que la vista se iba hacia las cámaras exteriores y no hacia el interior, sobre todo si llevábamos un rato de puertos de montaña en los que la vista se dirige hacia el frente.

Al final, es una cuestión de educar al cerebro.

Una vez en marcha y fuera de la ciudad pudimos comprobar que el e-tron Sportback tiene un empuje enérgico, y a pesar de su peso el par instantáneo obra su magia. El sistema permite una potencia continua de 100 kW, que sube hasta los 265 kW de máxima.

El agarre en curva es espectacular y consigue ese toque deportivo y aplomo del que presume sin despeinarse gracias a un bajo centro de gravedad. Al acelerar, ese efecto ‘alfombra mágica’ se intensifica; no se perciben vibraciones ni sonidos más allá del de rodadura.

Hay un predominio del eje trasero, entrando el acción el delantero cuando es necesario y el trabajo de Audi en el chasis es más notable. La tracción quattro reparte el par motor de manera constante y equilibrada entre ambos ejes de manera imperceptible.

Por su parte, la dirección es bastante directa, aunque encuentra su punto fuerte en curva más que al inicio del giro.

Durante las deceleraciones de hasta 0,3 g, la batería de alto voltaje se carga mediante los motores eléctricos, principalmente el trasero. De esta manera, ambos propulsores se convierten en generadores de energía, tanto en modo de inercia cuando se levanta el pie del acelerador, como durante las fases de frenada.

El grado de recuperación se puede establecer en tres etapas mediante las levas del volante, haciendo casi innecesario el uso del pedal del freno debido a su eficacia.

Al frenar desde 100 km/h, el Audi e-tron Sportback puede recuperar un máximo de 300 Nm y 220 kW (300 CV). Al igual que sucede con el e-tron, esto representa más del 70 % de la potencia que es capaz de generar y más de lo que puede recuperar cualquier otro modelo de producción.

Aquí entramos en la parte de autonomía. El e-tron Sportback 55 quattro homologa hasta 446 km de autonomía según ciclo WLTP, con un consumo de 23,9 kWh/km para la variante que hemos probado, la Black Line.

Cuando nos pusimos en marcha el sistema mostraba 290 km de autonomía, y tras una ruta de unos 170 km acabamos con un remanente de 190 km de autonomía.

En nuestra prueba, donde ha habido algún que otro acelerón y han predominado las carreteras secundarias, el consumo medio ha sido de 25,3 kWh; unas cifras bastante realistas.

Cargas en media hora

En trayectos largos, el Audi e-tron Sportback 55 quattro puede cargarse con corriente continua (DC) de hasta 150 kW en estaciones de carga rápida. En poco menos de media hora, la batería promete alcanzar el 80 % de su capacidad. El Audi e-tron Sportback 50 quattro, por su parte, admite cargas de hasta 120 kW y promete el 80 % de la capacidad de su batería exactamente en el mismo tiempo.

La carga en estaciones públicas de corriente alterna (AC) se puede realizar utilizando un cable estándar (Modo 3). En este caso, hay disponibles hasta 11 kW de potencia, que pueden llegar a 22 kW con un segundo dispositivo de carga a bordo opcional, denominado connect y que ya está disponible en el mercado español.

El servicio de carga de Audi, denominado e-tron Charging Service, proporciona acceso a más de 180.000 puntos de recarga pública en 24 países europeos, un número que va en aumento. Ya sea con corriente alterna o continua, y con potencias de entre 11 y 150 kW, una sola tarjeta es todo lo que se requiere para comenzar el proceso.

Precios y equipamiento Audi e-tron Sportback

El Audi e-tron Sportback se fabrica en la planta de Bruselas. En España está disponible en dos variantes: e-tron Sportback 50, con un precio de partida de 75.340 euros y e-tron Sportback 55, que arranca en los 87.980 euros; 2.300 euros por encima del e-tron en cada uno de sus acabados.

Desde la versión de entrada, todos los Audi e-tron (tanto quattro como Sportback) incluyen de serie el sistema MMI Navegación, la suspensión neumática adaptativa, las llantas de 19 pulgadas, apertura eléctrica del maletero, control de velocidad de crucero, Audi parking system plus, radio digital y volante multifunción.

Las versiones Advanced añaden, entre otros elementos, la instrumentación Audi virtual cockpit plus, cámara trasera, llantas de 20 pulgadas, barras en el techo, airbags laterales traseros, Audi smartphone interface y el sistema emergency assist.

La nueva edición S line, que sustituye a la anterior línea Sport, añade los paquetes S line exterior e interior, asientos delanteros con ajuste eléctrico, suspensión neumática deportiva, llantas de 20 pulgadas de diseño específico y sistema de aviso de cambio de carril.

Un peldaño más arriba está el Black line, que añade el paquete de estilo negro, las barras de techo negras, cristales tintados y llantas específicas. Este acabado pasa ahora a montar llantas de 20 pulgadas de serie, que optimizan la autonomía, quedando las llantas de 21 pulgadas como equipamiento opcional.

 

 

AUDI E-TRON SPORTBACK BÁSICO PVP
50 quattro 75.340 €
55 quattro 87.980 €

 

 

 

 

AUDI E-TRON SPORTBACK ADVANCED PVP
50 quattro 81.640 €
55 quattro 94.280 €

 

 

 

 

AUDI E-TRON SPORTBACK S LINE PVP
50 quattro 85.840 €
55 quattro 98.480 €

 

 

 

 

AUDI E-TRON SPORTBACK S LINE EDITION PVP
50 quattro 87.340 €
55 quattro 99.990 €

 

 

 

 

AUDI E-TRON SPORTBACK S PVP
e-tron SB S quattro 102.650 €
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