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Así volaremos en la era post-coronavirus: Filtros de aire, mascarillas y termómetros

Sandra Tobar  Miguel Elizondo

Fabricantes, líneas aéreas y operadores aeroportuarios extreman las medidas para limitar el riesgo de contagios en su vuelta a la actividad.

El sector aéreo está ansioso por volver a operar. Fabricantes aeronáuticos, líneas aéreas y operadores aeroportuarios tienen listos todos los protocolos para volver a transportar pasajeros. Una recuperación de la antigua normalidad que, por el momento, deberá esperar. Como pronto, las aerolíneas comenzarán a recuperar frecuencias a finales de junio o principios de julio en España.

Cuando llegue ese momento, la forma en la que los pasajeros volarán ya habrá cambiado por completo. El escenario de incertidumbre que domina la industria en su conjunto tiene dos retos: por un lado, reiniciar la actividad y, por otro, recuperar la confianza de los pasajeros. “Cuando comencemos a operar con cierta normalidad, no sabemos qué demanda tendremos”, señalan desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). Para ello serán muy importantes las medidas de seguridad.

Las mascarillas serán el artículo de protección de referencia en esta nueva etapa. En España, su uso en el transporte público ya es obligatorio, como en Francia, Alemania o Italia, algo que Aena lleva días recordando. Un elemento que los propios fabricantes señalan como esencial.

En un encuentro con periodistas, Jean-Brice Dumont, director de Ingeniería de Airbus, ha querido poner en valor las capacidades que la actual generación de aeronaves tiene para permitir que el sector aéreo vuelva a funcionar minimizando al máximo el riesgo a los contagios. “En el momento en el que los pasajeros y la tripulación llevan mascarilla el riesgo es mínimo. Los aviones son los medios de transporte con la renovación y el filtrado de aire más avanzado. Nuestros filtros retienen el 99,99% de las partículas de dimensiones similares a las del Covid-19“.

Además del filtrado de aire, Dumont explica que el comportamiento del aire dentro de la cabina también dificulta el contagio. “En un avión, el aire se mueve de arriba a abajo. En otros lugares tiene rachas que van de atrás a adelante. En el caso del avión esto provoca que las particular caigan al suelo, no viajen por el avión”.

Del mismo modo, el ejecutivo de Airbus señala a la experiencia asiática como guía para la nueva etapa. “Los asiáticos llevan muchos años utilizando mascarillas cuando viajan. Hay un dato muy revelador. Es muy normal verles usarlas en otros medios de transporte. En cambio, muchos no las llevan en el avión“.

Mascarillas a bordo

Desde el prisma de las aerolíneas está claro que las mascarillas han llegado para quedarse. Las tripulaciones ya van equipadas con ellas y, en casos como el de Iberia, ya las ofrecían a los pasajeros que no las llevaban durante los días que aún no eran obligatorias.

En este mismo sentido, el grupo Air France-KLM ha impuesto a partir del 11 de mayo el uso de mascarillas de forma obligatoria tanto dentro del avión como durante el embarque. “Los pasajeros tienen que responsabilizarse de llevarlas”, señalan. En el caso de la holandesa KLM hace obligatorio su uso hasta el 31 de agosto, de momento.

Pero los cambios van a ser mucho más profundos. El sueño de muchos pasajeros de que tripulaciones como las de Ryanair dejen de realizar sorteos o de vender productos de forma insistente va a a hacerse realidad. La crisis sanitaria eliminará gran parte del servicio a bordo que realizan las aerolíneas por cuestiones de higiene y seguridad, al menos al principio.

Así, Air Europa trabaja para reducir al máximo posible los objetos susceptibles de ser manipulados en cabina. Por ello, han eliminado la prensa y revistas para reducir los puntos de contacto innecesarios por parte de los clientes. Iberia también ha optado por esta solución. En el caso de Air Europa también cuenta con kits de esterilización que ya emplea desde 2003.

Los catering y comidas también sufrirán modificaciones. En este sentido, en el servicio ‘Economy’ de Air Europa se hará entrega de bolsas con el menú y una botella de agua por pasajero. El plato principal será caliente, cocinado en los hornos a muy alta temperatura durante el vuelo.

Medidas que parece que también tomará el grupo Air France-KLM. “Uno de los principios más importantes para garantizar la seguridad de los pasajeros y de las tripulaciones es minimizar los momentos de contacto entre ambos. Esto impacta en el servicio a bordo y en consecuencia se ha simplificado el servicio de catering”, apuntan.

Como refuerzo a todo esto, todas las aerolíneas han extremado al máximo la limpieza dentro de los aviones. De esta forma, cada vez que un avión cambia de pasajeros se han intensificado las labores de limpieza utilizando productos que potencian la desinfección. Unos trabajos que, una vez terminada la jornada se repasan en una última limpieza más a conciencia.

¿Habrá separación entre asientos?

Actualmente, la separación entre asientos se está poniendo en marcha en algunos vuelos que se operan gracias a su baja ocupación. Por ejemplo, en los trayectos limitados que operan aerolíneas como Iberia y Ryanair se optimiza el distanciamiento social; aunque en algunos de repatriación no siempre se ha podido cumplir. En el caso de Air France, cuando no es posible mantener distancias, se ha exigido que todos los pasajeros y la tripulación usaran mascarillas.

Pero la posibilidad de que esta medida se extienda una vez retomada cierta normalidad no es factible para la viabilidad de las aerolíneas. Implicaría volar con tasas de ocupación bajas que dificultaría la rentabilidad de los vuelos, según expertos del sector aéreo consultados por este medio.

Esto ha provocado que la mayoría de la aerolíneas se muestren contrarias a las separaciones entre asientos. El CEO de Ryanair, Michael O’Leary, ya ha rechazado tajantemente esta medida. En su opinión es suficiente tomar la temperatura a los pasajeros en el aeropuerto y obligándolos a usar mascarillas.

Una visión que también se comparte desde los fabricantes de aviones. En este sentido, Dumont señala que no hay datos que demuestren que volar con un porcentaje de asientos vacíos sea más seguro que hacerlo con el avión lleno. “Si todos los usuarios cumplen las indicaciones el riesgo ya está minimizado gracias a las mascarillas y a las capacidades del avión“.

Chequeos en los aeropuertos

Además de lo que pasa dentro del avión también serán importantes los protocolos que se tomen en los aeropuertos. Muchos controles de seguridad se van a completar con acciones como tomar la temperatura. Algo que en estos momentos no está regulado pero que ya se está barajando en las conversaciones entre los responsables de los aeropuertos y las autoridades competentes.

Es probable que haya nuevas formas de operar que aún no podemos concretar, planeamos hacerlo utilizando las mejores prácticas y de acuerdo con las directrices establecidas por los reguladores”, reconocen desde EasyJet.

Dentro de sus consejos, Aena ha pedido a los usuarios que tengan que viajar ahora mismo por “razones inaplazables” que no acudan al aeropuerto con más de 90 minutos de antelación y mantengan la distancia de seguridad con cualquier persona.

En estos momentos,la compañía española está siguiendo todas las decisiones que se adopten “por parte de las autoridades sanitarias, así como del transporte en el ámbito español y europeo para que cuando llegue la fase de desescalada podamos iniciar de manera inmediata la operativa“, explican fuentes del gestor aeroportuario a Invertia.

Aprender de otras experiencias

Para ello, Aena tiene en marcha un grupo de recuperación operativa, con el objetivo de identificar medidas para que los aeropuertos de la red retomen la operatividad de una manera segura, una vez eliminadas las restricciones a la movilidad, y generen confianza en pasajeros y trabajadores. Las primeras conclusiones se han plasmado en un borrador, aún no hay nada definitivo.

Al igual que en España, cada país va a imponer sus normas y medidas a las aerolíneas con el fin de prevenir el contagio del  Covid-19. En este sentido, algunos países van más avanzados que otros.

Los requerimientos incluyen que los pasajeros se realicen un chequeo médico antes del embarque para volar a algunos países. En los vuelos que salen hacia Canadá, Singapur o Corea del Sur, ya se observa físicamente a los pasajeros. Además, las personas que viajan a estos dos últimos destinos tienen un control complementario de temperatura.

Medidas como esta ya forman parte del día a día del aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. El personal de tierra de KLM en colaboración con los servicios médicos de KLM y el personal del servicio médico del aeropuerto se encargan de esas labores. Desde el 17 de abril, la compañía aérea holandesa proporciona un formulario a los pasajeros que salen desde algunos destinos identificados por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) como de alto riesgo.

En definitiva, los distintos jugadores de la industria aérea están exprimiendo todas sus capacidades para tenerlo todo listo cuando las autoridades gubernamentales den su visto bueno para que los pasajeros vuelvan a viajar entre países. Unas medidas que, por sí solas, no serán suficientes para volver a llenar los aviones.

La labor de todos los involucrados en este negocio para devolver la confianza a los viajeros será clave. La industria lo sabe y ya se ha puesto a trabajar en ello. Su éxito marcará el ritmo con el que sectores tan esenciales como el turismo se recuperarán. El porcentaje de ocupación de los aviones será uno de los termómetros más fiables para conocer el grado de recuperación de la economía mundial.

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