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Enfermero y asesino, así mató Antonio a una pareja imitando la serie Dexter: “Eran felices, daba rabia”

Antonio de Marco, asesino confeso de Eleonora y Daniele.

Manuel Tori 

Logró esquivar las cámaras de seguridad de la zona y se conocía el recorrido “de memoria”. Siguió meticulosamente su plan, como en la serie Dexter.

Lecce, sur de Italia. El lunes de la semana pasada, por la noche, a eso de las 21.00 horas, una persona logró pasar inadvertida cruzando una calle situada en el centro de la ciudad pullesa. En esa dirección, en la segunda planta, vivía una pareja: Eleonora Manta y Daniele De Santis, de 30 y 33 años respectivamente. Ella psicóloga, él árbitro de fútbol con muchos partidos a sus espaldas, en la Segunda y la Tercera División del país transalpino. Para ellos, se trata de una noche cualquiera.

Por la calle circulaba gente. Aunque la zona no estaba particularmente iluminada, en ella había muchas cámaras de vigilancia, dado que se encontraba al lado de una residencia universitaria y cerca de una comisaría de Policía. Pero el individuo, sin embargo, consiguió mantenerse oculto hasta llegar a la vivienda de Manta y De Santis. Tras alcanzarlos y después de una gran pelea, el individuo se escapó sin más problemas. En muy pocos minutos, se convirtió en el asesino fugitivo de Eleonora y Daniele. El suceso, que tuvo lugar hace diez días, está conmocionando a la opinión pública italiana.

¿Quién es el asesino? ¿Cómo pudo fugarse sin ser identificado? ¿Cuál es el móvil del homicidio? Hasta ahora, éstas eran las principales incógnitas de los investigadores italianos. Los vecinos declararon que oyeron ruidos, sonidos de objetos rotos, gritos. Todo demasiado extraño, entre otras cosas porque el homicida consiguió entrar bien dentro de la casa de Manta y De Santis, antes de matarlos.

Así pues, primera pista: el asesino debía de conocer a uno o a ambos miembros de la pareja. Un testigo, un vecino albanés de la misma planta, pudo asomarse a tiempo para ver que el fugitivo llevaba una capucha, una mochila amarilla, con ropa motera, guantes de piel de color negro y un cuchillo de 20 centímetros, que más tarde se ha sabido que era de caza y que los había comprado unos días antes. Nada más. En cualquier caso, ninguno de estos elementos han sido hallados para que funcionen como prueba.

A lo largo de las primeras 48 horas tras el doble asesinato los investigadores esclarecen los primeros detalles. Uno de los más importantes, es el relativo a por qué el fugitivo logró camuflarse de una forma tan efectiva. La razón reside en que el homicida conocía perfectamente la existencia de cámaras de seguridad en la zona, de ahí que llevara una capucha a lo largo de todo su recorrido. Es más, había incluso dado por descontado que algún que otro fotograma procedente de las cámaras colocadas en la calle podía ser testigo de su desplazamiento.

Tal como recoge toda la prensa italiana, el asesino había “memorizado el recorrido” y lo había “apuntado en un trozo de papel”, que él mismo desmenuzó. Los restos del apunte fueron encontrados, ensangrentados, en la escena del crimen.

El punto de inflexión, que acelerará el epílogo de este crimen, llegó este lunes, cuando se conoció la detención, por parte de los investigadores, de un chico de la zona: Antonio De Marco, de 21 años, estudiante de enfermería. ¿Y qué tiene que ver un universitario con los treintañeros Eleonora y Daniele?

Eleonora Manta y Daniele De Santis, la pareja asesinada por Antonio De Marco. Twitter

El fiscal de Lecce, Leonardo Leone De Castris, explica la conexión: el sospechoso, actualmente, vive en una vivienda de alquiler; pero hasta noviembre de 2019 vivió en una distinta. De Marco, hasta hace un año, fue compañero de piso de Manta y De Santis. De hecho, todavía tenía las llaves de la vivienda.

¿Cómo ha logrado saber esto la Justicia transalpina? El trozo de papel, desmenuzado, ha sido el elemento clave. Además de las grabaciones de las cámaras de vigilancia y las escuchas telefónicas, el apunte ensangrentado y encontrado en la escena del crimen ha podido ser reconstruido por los investigadores.

De las pesquisas de la Justicia italiana emerge una gran premeditación en la ejecución del crimen. En el trozo de papel ensangrentado y desmenuzado, de hecho, aparecía el recorrido exacto para evitar las cámaras. A través de documentos del sospechoso en diferentes instituciones públicas, se ha podido descubrir que la caligrafía del presunto asesino correspondía con la de Antonio De Marco.

“He hecho una tontería. Sé que me he equivocado. Los he matado porque eran demasiado felices. Por esta razón he tenido rabia”, ha terminado confesando Antonio De Marco, cuando ya todos los medios del país hablaban de su detención. Según las reconstrucciones de la prensa italiana, De Marco es una persona muy introvertida.

En la orden de detención se menciona la “extrema peligrosidad del imputado” y la “naturaleza particularmente violenta, insensible a todo tipo de petición humanitaria”. No obstante las víctimas le pidieron una y otra vez que se detuviera. Según los investigadores, el asesino confeso Antonio De Marco ha seguido su plan “meticulosamente”: “Como en la serie de televisión americana Dexter”, escribe el conocido periódico italiano Corriere della Sera.

A pesar de la detención y la confesión del asesino de Eleonora Manta y Daniele De Santis, todavía queda por aclarar el móvil del doble homicidio. Las fuerzas policiales italianas encargadas de las investigaciones aseguran que la razón de los asesinatos está vinculada a la envidia y a la “convivencia” con la pareja.

Hay algo, explican los investigadores, “que en los últimos 10-15 días” antes del asesinato ha aumentado su rabia. Esto no ha impedido, sin embargo, que llevara a cabo su violenta ejecución. Es más, en el momento de la detención, asegura la Policía transalpina, ni siquiera mostró ningún tipo de “agitación”: “¿Desde hace cuánto tiempo me estáis siguiendo?”, preguntó simplemente.

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