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Irán captura un petrolero de Corea del Sur en medio de tensiones entre los dos países

David Alandete

La Guardia Revolucionaria alega motivos ambientales, aunque de fondo hay una polémica por el bloqueo de fondos iraníes en bancos surcoreanos por las sanciones de EE.UU.

Las tensiones entre Washington y Teherán se extienden ya a Asia, después de que la Guardia Revolucionaria iraní apresara el lunes un petrolero con bandera de Corea del Sur en aguas del golfo Pérsico y detuviera a su tripulación, en una maniobra de presión contra las sanciones aplicadas por Estados Unidos a su sector petrolero. A falta de apenas dos semanas para que Donald Trump abandone la Casa Blanca los iraníes dan así un paso al frente, reforzado con el reinicio del enriquecimiento de uranio al 20%, tras lo cual el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró que «Israel no permitirá que Irán produzca armas nucleares».

En los últimos meses, Irán ha intentado por todos los medios que Corea del Sur, firme aliado de EE.UU., libere unos 7.000 millones de dólares (5.700 millones de euros) en activos congelados procedentes de ventas de petróleo efectuadas antes de que la Administración Trump reimpusiera sus sanciones contra el sector petrolero del régimen islámico.

Según la prensa iraní, la Guardia Revolucionaria abordó el carguero MT Hankuk Chemi y lo redirigió a la ciudad portuaria iraní de Bandar Abbas. El barco viajaba desde una instalación petroquímica en Arabia Saudí hacia Emiratos Árabes Unidos con un cargamento de 7.200 toneladas de etanol. Irán alegó después por medio de sus medios oficiales que apresó al barco porque supuestamente contaminaba el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, la boca a través de la cual pasa el 20% del petróleo mundial. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur exigió inmediatamente la liberación del barco y dijo en un comunicado que su tripulación, que es de varios países, estaba a salvo, informa Reuters.

A la espera de la negociación entre Seúl y Teherán para la liberación del barco, los iraníes cumplieron con el anuncio realizado el fin de semana y comunicaron a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) el incremento del enriquecimiento de uranio a un nivel del 20%. El organismo internacional confirmó que el proceso ya se ha puesto en marcha en la planta de Fordo y de esta manera los iraníes dan un nuevo paso que les aleja del acuerdo nuclear firmado en 2015. Este grado de enriquecimiento sigue alejado del 90% necesario para elaborar armas, pero cuando se produjo hace una década ya encendió todas las alarmas y estuvo a punto de provocar un ataque quirúrgico de Israel. El Estado judío fue una vez más el primero en reaccionar y Netanyahu dijo que «esto es una muestra de que la intención de Irán es desarrollar un programa militar nuclear».

Los fondos en Corea del Sur

Los 7.000 millones que reclama Irán a Corea del Sur obedecen a ingresos por la venta de petróleo antes de que Trump reimpusiera sanciones en 2019. Antes, gracias al acuerdo nuclear que negoció Barack Obama con otras potencias mundiales, a Irán se le levantaron las sanciones. En mayo de aquel año, Trump anuló una serie de exenciones y permitió de nuevo que EE.UU. sancione a aquellos países que compran crudo de Irán. Desde entonces, Washington ha estado presionando a sus aliados más cercanos para que acaten su régimen de penalizaciones a la República Islámica, endurecido en los pasados meses.

El año pasado, Irán ya se apoderó de forma similar de un petrolero de bandera británica, el Stena Impero, y lo retuvo durante meses después de que uno de sus petroleros fuera detenido frente a Gibraltar por la Armada británica y a instancias de EE.UU. Aquello también fue una provocación de Irán a los aliados de EE.UU., después de que Trump se saliera del acuerdo de desnuclearización con Teherán y endureciera las sanciones económicas.

Este apresamiento coincide con el aniversario del ataque con un dron de EE.UU. que mató al comandante de las brigadas Quds de la Guardia Revolucionaria, general Qassem Soleimani, en Bagdad. Irán respondió entonces lanzando misiles balísticos a bases estadounidenses en Irak, e hirió de levedad a decenas de soldados estadounidenses.

A medida que se acercaba el aniversario de la muerte de Soleimani, Trump envió bombarderos B-52 y un submarino de propulsión nuclear al golfo Pérsico, por si Irán atacaba.

Por su parte, el secretario de Defensa en funciones de EE.UU., Christopher Miller, anunció el domingo por la noche que mantiene el portaviones USS Nimitz en la zona por las amenazas iraníes contra Trump y otros funcionarios del Gobierno de EE.UU., sin dar más detalles. La noche de fin de año, Trump se marchó de su resort en Florida y regresó a la Casa Blanca tras decir a varios allegados que temía un ataque de Irán. El diario «The Washington Post» reveló esas conversaciones privadas del presidente.

En octubre, el Gobierno estadounidense asestó un duro golpe a Irán con una nueva ronda de sanciones destinada a aislar al régimen de los ayatolás de los sistemas financieros internacionales. Fueron las penalizaciones más contundentes desde que Trump decidió retirar a EE.UU. unilateralmente del acuerdo de desnuclearización de la República Islámica, y han agravado una de las crisis económicas de mayor envergadura en años, en el contexto de la pandemia.

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