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La pandemia y la edad de Trump y Biden marcan un debate civilizado entre Pence y Kamala Harris

Ángela González Rodríguez Nueva York

El vicepresidente y la aspirante demócrata prefirieron no responder sobre qué ocurrirá si sus candidatos quedaran incapacitados.

El primer y único debate electoral entre los candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos ha tenido un carácter mucho más sereno que el protagonizado por Donald Trump y Joe Biden el pasado 29 de septiembre. Mike Pence, actual vicepresidente y candidato republicano, y Kamala Harris, senadora por el estado de California y candidata demócrata a la Vicepresidencia, han respondido a las preguntas escogidas por la veterana periodista de USA Today Susan Page sobre la gestión de la pandemia de coronavirus, el papel del vicepresidente en un ejecutivo liderado por el presidente de mayor edad en la historia del país y el futuro de la castigada economía estadounidense.

La gestión del Ejecutivo de la pandemia de coronavirus fue el tema dominante en un debate más o menos predecible en el que ambos candidatos se ciñeron a sus respectivos guiones. Así pues, mientras Kamala Harris definía las actuaciones del actual equipo de gobierno como “el mayor fracaso de cualquier administración presidencial” y condenaba la constante minimización por parte de Trump de la amenaza de la Covid-19, Mike Pence defendió en repetidas ocasiones las actuaciones y decisiones del Ejecutivo, apuntando: “Quiero que el pueblo estadounidense sepa, que desde el primer día, el presidente Trump ha puesto la salud de Estados Unidos en primer lugar”.

Acto seguido, prometió millones de dosis de la vacuna –que todavía está en desarrollo- antes de fin de año. Vacuna que Harris se apresuró a dejar claro que no se pondría hasta que no cuente con el aval de los expertos pertinentes, por mucho que la patrocine Trump.

 

“Nos preocupamos por la libertad y respetamos la libertad del pueblo estadounidense”, argumentó Pence. A lo que Harris le espetó que “Respetas al pueblo estadounidense cuando les dices la verdad”.

Traspaso de poder

Lo único en lo que coincidieron los dos candidatos fue en su respuesta -cuando menos ambigua– a la pregunta de si habían hablado con sus respectivos candidatos presidenciales sobre cómo gestionar la transferencia de poder en caso de que quedaran incapacitados. Ni Pence ni Harris respondieron, yéndose por las ramas.

Mientras Pence agradeció en nombre de Trump el cariño y la preocupación de los estadounidenses por su estado de salud y recalcó la transparencia y honestidad tanto del equipo médico que ha atendido al presidente el pasado fin de semana como del propio Trump a la hora de hablar de su estado de salud, Harris aprovechó su turno de respuesta para destacar las similitudes y puntos en común de su trayectoria con la de Biden.

 

 

Este tema empieza a generar inquietud entre los estadounidenses, que vivirán la legislatura del presidente de mayor edad en toda la historia del país (Trump tiene 74 años y Biden 77) en medio de una pandemia mundial que ha hecho estragos en Estados Unidos, con más de 200.000 muertos. El hecho de que Trump acabe de recibir el alta tras pasar el fin de semana ingresado en un centro médico por coranavirus y que gran parte del actual equipo de gobierno se haya visto obligado a ponerse en cuarentena por el mismo motivo no hace más que aumentar la incertidumbre.

“Economía verde”

Desde el principio, la discusión fue mucho más civilizada que la de la semana pasada, aunque también hubo numerosas interrupciones, la mayoría por parte de Pence tanto a Harris como a la moderadora. “Estoy hablando yo, vicepresidente”, tuvo que repetir en varias ocasiones la candidata demócrata para poder hacer uso de su turno de palabra. Pence se mantuvo firme en su estrategia de interrumpir a Harris y excederse en sus tiempos, ganándose varias amonestaciones de la moderadora y un tuit de apoyo del presidente por su desempeño.

Las interrupciones se hicieron más frecuentes durante el turno de preguntas sobre la economía. Al igual que en el primer debate presidencial, el tira y afloja entre los candidatos demócrata y republicano se centró en el llamado “plan de Economía Verde” propuesto por Biden, que promueve la creación de empleos relacionados con las energías renovables y la recuperación del sector manufacturero. Pence repitió machaconamente que el plan de Biden y Harris pasa por la prohibición de los carburantes de origen fósil y la subida de impuestos generalizada, algo que Harris no dejó de repetir no se iba a producir.

Hubo otros ‘enganchones’ cuando salieron a relucir temas como la fe de Amy Coney Barrett (la candidata nominada por Trump al Tribunal Supremo), reconocida católica con un claro posicionamiento pro-vida. “Yo soy pro-vida y me enorgullezco de ello”, afirmó Pence, a lo que Harris contestó recordando que ni ella ni Biden usarían nunca la fe de nadie para atacarlo y que, en caso de ser elegido presidente en noviembre, Biden sería el segundo católico en ocupar la Casa Blanca.

El siguiente encontronazo lo protagonizaron cuando, hablando de las crecientes tensiones raciales a tenor de las muertes de Breonna Taylor y George Floyd, Pence acusó a Harris de no haber hecho nada por mejorar el sistema judicial y garantizar la justicia para todos, especialmente las minorías, como Fiscal del Estado de California. Harris contraatacó enumerando sus logros en dicho puesto y recordándole a Pence que Trump no condenó a los grupos supremacistas blancos la semana pasada, durante el primer debate presidencial.

“La senadora Harris presentó la mejor actuación en debates que ha ofrecido en todo el año. Tejió estadísticas de políticas, historias personales y comentarios puntuales, todo mientras seguía sonriendo y recordando a Pence cuando la interrumpió que estaba hablando”, dijo Lara Brown, directora de la Escuela de Graduados en Gestión Política de la Universidad George Washington. “Aún así… Pence dio sus respuestas de una manera calmada y autoritativa. La conclusión es que ambos tranquilizaron a sus respectivos partidarios de su competencia y habilidades políticas,” concluyó la experta.

La mosca

Sin duda, la anécdota de la noche fue la protagonizada por una mosca de gran tamaño que, poco antes de finalizar el debate, se posó en la cabeza del candidato republicano, donde estuvo un par de minutos. Los memes y comentarios al respecto no se hicieron esperar, tomando las redes sociales instantáneamente.

De hecho, en cuestión de minutos, la mosca tenía su propio perfil en Twitter: @MikePenceFly. Pence hizo caso omiso de la intrusa, centrando toda su atención en contestar las preguntas sobre tensión racial y brutalidad policial de la moderadora.

Las caras de Harris ante varios comentarios de su rival en el podio también han dado que hablar, dando lugar a numerosos comentarios en redes sociales.

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