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La UE y Londres reanudan la negociación del ‘brexit’ tras la pataleta de Boris

Juan Sanhermelando Bruselas

Michel Barnier asegura que el acuerdo está “al alcance de la mano” y las dos partes se comprometen a trabajar fines de semana incluidos.

La Unión Europea y Reino Unido superan su penúltima gran crisis sobre el brexit. Las negociaciones sobre el pacto comercial que debe regir la relación futura entre los excónyuges tras el divorcio –cuya ruptura escenificó Boris Johnson el pasado viernes– se reanudarán este mismo jueves en Londres. Un diálogo en formato intensivo, con fines de semana incluidos.

El objetivo es cerrar el acuerdo final como muy tarde a mediados de noviembre. Una carrera contrarreloj para evitar una salida caótica de Reino Unido el 31 de diciembre, fecha en que concluye el periodo de transición. Ni Bruselas ni Londres quieren agravar el devastador impacto económico de la Covid-19 con una cascada de aranceles y barreras administrativas que frenen el comercio entre los dos lados del Canal de la Mancha.

Es el primer ministro británico el que desencadenó esta última tormenta con unas declaraciones en las que daba por finiquitada la negociación y anunciaba ya un brexit sin acuerdoA Johnson le indignaron las conclusiones de la cumbre de líderes europeos celebrada la semana pasada. Según su interpretación, la UE se negaba a intensificar el diálogo y ponía en Londres toda la responsabilidad de hacer más concesiones. Sin un “cambio fundamental de enfoque”, no vale la pena seguir hablando.

En Bruselas, nadie se tomó en serio la amenaza de Boris Johnson. La interpretaron como pura retórica o postureo político y dieron por hecho que el diálogo se retomaría esta semana en Londres. Al final, la pataleta del primer ministro británico ha durado tres días. El lunes, el negociador de la UE, Michel Barnier, telefoneó a su homólogo británico, David Frost, para volver a hablarse. Él le contestó que no se daban las condiciones. El martes se repitió la misma escena con idénticos resultados. La reconciliación entre Barnier y Frost ha llegado con una tercera llamada este miércoles.

La soberanía británica

¿Qué es lo que ha cambiado para que Reino Unido acepte volver a la mesa de negociación? Los líderes europeos ya dijeron la semana pasada que su preferencia es un acuerdo, que quieren intensificar las negociaciones y que al final las dos partes tendrán que ceder para llegar a una solución de compromiso, aunque “no a cualquier precio”. Lo repitió incluso la canciller Angela Merkel. Todo eso no fue suficiente para Johnson.

El punto de inflexión ha sido el discurso que ha pronunciado Barnier este miércoles ante el pleno de la Eurocámara. “En tanto que negociador jefe de la UE, sus palabras tienen autoridad“, ha argumentado la oficina de Johnson en el comunicado en el que anuncia la reanudación del diálogo.

Es cierto que Barnier ha enfatizado en el Parlamento Europeo todo lo que el primer ministro británico quería oir. En particular, ha insistido en que las exigencias de la UE “son naturalmente compatibles con el respeto de la soberanía británica, que es una preocupación legítima del Gobierno de Boris Johnson”. “Cualquier acuerdo futuro se hará respetando la autonomía de decisión de la UE y respetando la soberanía británica”, ha repetido.

El negociador de la UE ha reiterado además su apertura a “intensificar las discusiones sobre todos los temas y hacerlo sobre la base de textos jurídicos“. A su juicio, el acuerdo entre Bruselas y Londres está “al alcance de la mano, si de ambos lados estamos dispuestos a trabajar de forma constructiva y con un espírituo de compromiso”. “El tiempo es limitado, muy limitado. Debemos encontrar con los británicos, si así lo desean, soluciones para los problemas más difíciles”, ha agregado.

Tres escollos finales

Barnier ha relatado que el acuerdo está prácticamente cerrado en lo que se refiere a la cooperación policial y judicial, los transportes, la participación de Londres en programas europeos como Erasmus o la colaboración en temas de interés común como la salud o la ciberseguridad. También se han acercado las posturas en temas como el comercio de mercancías, los servicios, la energía o la coordinación de la seguridad social.

Los tres grandes escollos pendientes siguen siendo los mismos: el acceso de los buques europeos a las aguas territoriales británicas tras el brexit; las condiciones para mantener una competencia justa entre las empresas británicas y las comunitarias, en particular por lo que se refiere a los subsidios públicos; y el sistema de resolución de litigios.

Incluso aquí, Barnier ha celebrado algunas concesiones por parte de los británicos, en particular el anuncio de que podrían aceptar un régimen de control de las ayudas públicas específico en el futuro acuerdo. “Pero estas intenciones todavía deben traducirse en la negociación“, ha apuntado.

Al mismo tiempo que anunciaban la reanudación del diálogo, Bruselas y Reino Unido han pactado un nuevo método de negociación para la recta final que ahora empieza. Lo más destacado es que se pone en marcha un pequeño secretariado conjunto encargado de ir poniendo sobre el papel el texto del acuerdo. No se ha fijado una nueva fecha concreta para cerrar el pacto, pero ambas partes son conscientes de que deben concluir como muy tarde a mediados de noviembre para que dé tiempo a ratificarlo.

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