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Las consecuencias que puede tener para EEUU e Israel el asesinato del científico nuclear iraní

E. Lavilla

A mediados de noviembre la Administración Trump quiso atacar la República Islámica de Irán, pero sus asesores se lo desaconsejaron.

La relación de Occidente con Irán siempre ha sido complicada porque se enfrentan a un país con dos caras: una reformista, próxima y blanda, y otra conservadora, distante y dura, muy dura. Así lo definía ya Félix Arteaga en 2018 en un análisis publicado en el Real Instituto Elcano.

En estos tiempos de inestabilidad política la relación es más complicada todavía. Y más aún teniendo en cuenta que en Estados Unidos (EEUU) Donald Trump acaba de perder las elecciones y quiere vender cara su derrota.

Curiosamente, la madrugada del viernes al sábado se producía el asesinato del científico nuclear iraní Mohsen Fajrizadeh-Mahabadi. Fajrizadeh, considerado por los servicios de inteligencia occidentales como el director del supuesto antiguo programa secreto iraní para desarrollar armas nucleares, murió en el hospital como consecuencia de las graves heridas sufridas en el suceso.

El ataque tuvo lugar en la zona de Absard, en la provincia de Teherán, por un número indeterminado de hombres armados, que abrieron fuego contra el vehículo del científico y se produjo una explosión. Se entabló un enfrentamiento con los asaltantes en el que resultaron heridos algunos guardaespaldas del científico, siempre según un comunicado del Ministerio iraní de Defensa que se difundió el sábado.

Irán clama venganza

Veinticuatro horas después de que se produjeran los hechos Irán prometió vengar el asesinato del científico nuclear Mohsen Farajzadeh, del que acusó a “mercenarios” israelíes a las ordenes de Washington, lo que exacerba la tensión en un momento crucial en el que se avecina el traspaso de poderes en la Casa Blanca.

El científico nuclear iraní Mohsen Fajrizadeh-Mahabadi (derecha). Efe

En pocas semanas acaba el mandato de la Administración Trump, que ha aplicado una política de “máxima presión” contra Irán, pero cualquier acción desestabilizadora puede dificultar los eventuales esfuerzos del presidente electo, Joe Biden, de lograr una distensión con el régimen de los ayatolás.

El comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Hosein Salamí, advirtió de que los autores del asesinato del actualmente jefe de la Organización de Investigación e Innovación del Ministerio de Defensa recibirán una “dura venganza”.

Se desconoce por el momento la autoría del ataque, pero es inevitable trazar ciertos paralelismos con los asesinatos de otros científicos vinculados con el programa nuclear iraní entre 2010 y 2012 en el país.

Cinco científicos asesinados

Con la muerte del científico iraní Mohsen Fajrizadeh, ya son cinco los expertos nucleares que han sido asesinados en una década en Irán, tras la serie de magnicidios registrados entre 2010 y 2012.

Las autoridades iraníes han responsabilizado de todos los asesinatos, incluido el de Fajrizadeh, a sus grandes enemigos Israel y EEUU, que por ahora han guardado silencio sobre el último caso.

La inteligencia iraní detuvo a decenas de personas supuestamente implicadas en los cuatro primeros asesinatos, a las que acusó de colaborar con el servicio secreto exterior israelí Mosad y con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU. Uno de los condenados, Mayid Jamali Fashi, fue ahorcado.

A continuación, presentamos un resumen de los cinco asesinatos de científicos iraníes, conocidos como “mártires nucleares” en el país persa:

Masud Alí Mohamadí

Fue el primer científico nuclear asesinado. Murió el 12 de enero de 2010, a los 50 años, en el norte de Teherán, mediante la explosión de una bomba detonada por control remoto y colocada en una motocicleta aparcada frente a la puerta de su casa.

Nacido en 1959 en Teherán, Mohamadí fue el primero en obtener un doctorado de física en Irán y estaba especializado en partículas elementales y cosmología. Ejerció como profesor de física en Universidad de Teherán.

Mayid Shahriarí

Científico y profesor de física nuclear en la importante Universidad Shahid Beheshtí de Teherán, fue asesinado en noviembre de 2010, unos días antes de cumplir los 44 años.

Este doctor en ingeniería nuclear y miembro de la Asociación Nuclear de Irán murió como consecuencia de la explosión de una bomba colocada en su vehículo por una motocicleta en la autopista Artesh de la capital. Su mujer y el conductor del coche lograron salvarse.

Ese mismo día, también hubo un intento de asesinato frente a la Universidad Shahid Beheshtí contra otro científico, Fereydun Abasí, quien sobrevivió al ataque.

Dariush Rezaineyad

Fue acribillado a disparos el 23 de julio de 2011, cuando estaba en su coche junto a su esposa y su hija frente a su casa en Teherán. De las cinco balas disparadas, una alcanzó su cuello y otra, su mano.

Rezaineyad era estudiante de doctorado de electricidad y colaboraba con el Ministerio de Defensa de Irán. A la edad de 34 años, fue vicepresidente de la Organización de la Energía Atómica de Irán y su principal especialidad era estudiar el sistema de explosión en ojivas nucleares.

Mostafa Ahmadí Roshan

Falleció en enero de 2012 en la plaza Ketabí de Teherán en un ataque similar al perpetrado contra Shahriarí. Las autoridades persas responsabilizaron tanto a Israel como a la organización opositora Muyahidin al Jalq, a la que vincularon también con algún otro de los asesinatos.

Estudió ingeniería de polímeros en la Universidad Sharif de Teherán y, en el año 2002, participó en un proyecto de fabricación de membranas poliméricas para separación de gases, que se realizaba por primera vez en el país.

Aunque murió muy joven, a los 32 años, pertenecía ya a la élite científica y universitaria del país y ostentaba un cargo de responsabilidad en la instalación nuclear de Natanz.

Mohsen Fajrizadeh

La última víctima. Fue asesinado el 27 de noviembre de 2020, en una emboscada a las afueras de Teherán. Hombres armados abrieron fuego contra el vehículo del científico y al menos explotaron otro coche.

Manifestantes protestan por el asesinato del científico Mohsen Fakhrizadeh en Teherán. Reuters

Fajrizadeh, que tenía un doctorado en física nuclear, era en la actualidad el jefe de la Organización de Investigación e Innovación del Ministerio de Defensa y, según las autoridades iraníes, en los últimos meses obtuvo buenos logros en el desarrollo de pruebas de diagnóstico de la covid-19.

Sin embargo, para los servicios secretos occidentales e Israel dirigió en el pasado el programa secreto iraní para desarrollar armas nucleares, sospechas que comparte la ONU, que lo incluyó como sancionado en una resolución de 2007.

Respuesta “apropiada”

El comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Hosein Salamí, advirtió de que los autores del asesinato del actualmente jefe de la Organización de Investigación e Innovación del Ministerio de Defensa recibirán una “dura venganza”.

“Esos crímenes no socavarán la determinación de los iraníes de continuar este glorioso y poderoso camino. Una seria revancha y el castigo de los autores ya está en nuestra agenda”, apostilló.

También el presidente, Hasan Rohaní, aseguró que su país responderá al asesinato del científico y que lo hará “en el momento apropiado y de la forma adecuada”. Con astucia, “sin caer en la trampa de los sionistas”, arguyó.

El presidente de Irán, Hasán Rohaní Brendan Mcdermid.

“Una vez más, las manos malvadas de la arrogancia mundial (EEUU) con el mercenario régimen sionista usurpador (Israel) se tiñeron con la sangre de un gran hijo de esta nación”, lamentó Rohaní en un discurso televisado.

Alerta en Israel

Israel puso este sábado en alerta a sus embajadas por temor a represalias de Irán que le acusó de estar detrás del asesinato del prominente científico nuclear iraní.

Preguntado por Efe, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí respondió que “no comentan sobre asuntos relacionados con la seguridad”, igual que el viernes la Oficina del Primer Ministro declinó manifestarse ante las acusaciones que le responsabilizan del asesinato junto a EEUU.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había señalado en 2018 al destacado científico israelí como líder de un supuesto programa nuclear secreto, una semana antes de que Washington abandonara el pacto entre Irán y seis potencias para limitar su desarrollo nuclear.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. EFE

El pacto, firmado en 2015 y conocido como JCPOA en sus siglas en inglés, preveía ciertas limitaciones del programa nuclear de Irán para que la República Islámica no pudiese hacerse con una bomba nuclear a corto plazo.

A cambio, se levantaron las sanciones internacionales contra Teherán, aunque EEUU volvió a instaurar sus medidas punitivas en 2018, incluyendo un embargo petrolero.

A estas alturas, el citado pacto está muy debilitado desde que Washington se retirara del mismo y volviera a imponer sanciones a Irán. El asesinato de Fajrizadeh no hace sino ahondar en la debilidad de ese acuerdo y demuestra la elevada tensión que existe entre EEUU e Israel con Irán.

El ataque deja en una posición delicada a Biden, que tomará posesión del cargo en enero. Un problema más en la agenda del demócrata, que deberá suavizar la situaxción según ponga un pie en la Casa Blanca.

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