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Los líderes de la UE presionan a Boris para que ceda en el ‘brexit’: “El tiempo se acaba”

Juan Sanhermelando Bruselas

La pesca, los subsidios públicos y el sistema de resolución de litigios, principales escollos para el acuerdo comercial.

“Romper no es nada fácil. Pero esa fase ya la hemos dejado atrás. Ahora tenemos que encontrar algún tipo de arreglo porque todavía nos seguimos viendo y vivimos puerta con puerta“. Así define un alto diplomático europeo el estado actual de las conversaciones entre la Unión Europea y Reino Unido para un pacto comercial post-brexit. Tras ocho meses de diálogo infructuoso, en Bruselas se siguen haciendo la misma pregunta: ¿Quiere realmente Boris Johnson un acuerdo o sólo lo finge?

El brexit constituye el plato fuerte de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete que empieza este jueves en Bruselas. Como apertivo, los presidentes del Consejo Europeo, Charles Michel, y de la Comisión, Ursula von der Leyen, han hablado este miércoles por la noche con el primer ministro británico.

“Hemos discutido sobre el brexit con Boris Johnson y Ursula von der Leyen. En vísperas del Consejo Europeo, hemos presionado de nuevo para que haya progresos en la mesa de negociación“, ha escrito Michel en su cuenta de Twitter al término de la videoconferencia, sin dar más detalles. “La UE está trabajando en un acuerdo, pero no a cualquier precio. Todavía queda mucho trabajo por delante”, agrega Von der Leyen.

La versión de Downing Street es que Johnson “señaló la conveniencia de un acuerdo, pero expresó su decepción por el hecho de que no se hayan logrado más avances en las últimas dos semanas“. Londres decidirá sobre sus próximos pasos cuando conozca las conclusiones del Consejo Europeo.

Johnson ya no está invitado a las cumbres de la UE porque el brexit político se produjo el 31 de enero. Lo que está en juego ahora es el impacto del brexit económico -la salida del Reino Unido del mercado único y la unión aduanera- en plena pandemia del coronavirus.

El primer ministro británico se había fijado este 15 de octubre como la fecha tope para cerrar el acuerdo comercial. Si para el Consejo Europeo no se logra una solución, más vale levantarse de la mesa y acelerar los preparativos para una salida caótica el 31 de diciembre, cuando concluye el periodo de transición, sostenía Johnson.

En las últimas dos semanas, las conversaciones entre Bruselas y Londres han dado un acelerón, pero los resultados no llegan. Los tres grandes escollos identificados desde el principio se mantienen inamovibles: el acceso de los buques europeos a las aguas territoriales británicas; las condiciones para mantener una competencia justa entre las empresas británicas y las comunitarias, en particular por lo que se refiere a los subsidios públicos; y el sistema de resolución de litigios.

Boris debe moverse

Esta última cuestión ha cobrado una gran importancia para la UE tras el anuncio del Gobierno británico de que pretende incumplir el acuerdo de divorcio firmado el año pasado en lo referente a Irlanda del Norte. Bruselas reclama un mecanismo potente que permita adoptar represalias rápidas contra Londres en caso de incumplimiento, que puedan dirigirse contra cualquier sector económico y no únicamente al objeto de la disputa.

Por todo ello, los líderes europeos lanzarán este jueves un nuevo ultimátum a Boris Johnson para que haga ya más concesiones. Es la precondición para sumergirse en el “modo túnel” y ponerse a redactar el acuerdo comercial, como reclama Londres. “Necesitamos garantías en estas tres cuestiones y no vemos movimiento al otro lado del Canal“, se queja otro diplomático europeo.

“La UE necesita un acuerdo que pueda estar en vigor desde el 1 de enero, así que el tiempo se acaba. Intensificar las negociaciones significa que haremos todo lo que podamos para negociar, pero necesitamos ver más movimiento (en Londres) para continuar dialogando“, añade.

“Interesa a ambas partes tener en vigor un acuerdo antes del final del periodo de transición. Sin embargo, esto no puede hacerse a cualquier precio. Los próximos días son decisivos”, sostiene Michel en su carta de invitación a los líderes europeos. “Un acuerdo debe respetar nuestras condiciones. Si no, no habrá acuerdo”, ha avisado el secretario de Estado francés para la UE, Clément Beaune, en una entrevista al periódico Le Monde. 

A Bruselas les preocupan cada vez más los intentos de Johnson de dividir a los Estados miembros, que hasta ahora han mantenido una unidad sin precendentes en el tema del brexitUna unidad que amenaza con romperse en la cuestión de la pesca. Francia mantiene una posición muy dura porque tiene muchos barcos en aguas territoriales británicas, mientras que Alemania ha adoptado una línea más pragmática al carecer de intereses en el sector.

Sánchez y Gibraltar

Además de los intereses en materia de pesca e igualdad de trato para las empresas, el Gobierno de Pedro Sánchez se juega en esta negociación la relación futura de Gibraltar con España y con la UE. Las rondas nivel técnico entre Madrid y Londres se centran en la movilidad de personas y trabajadores, el transporte, bienes y servicios, policía y aduanas, fiscalidad y medioambiente, pero de momento no han dado resultados.

“Sin renunciar a nuestros derechos de soberanía, no renunciamos tampoco a un objetivo: responsabilidad y prosperidad compartida a ambos lados de la verja. En las negociaciones con el Reino Unido sobre Gibraltar, por España no va a ser“, ha dicho la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, en una comparecencia en el Congreso esta semana.

La UE cree que todavía hay tiempo hasta el 31 de octubre para cerrar un acuerdo comercial con Reino Unido. Todo depende de las dinámicas de política interna en Londres y la voluntad de Boris Johnson. “No tiene ningún sentido que no lleguemos a un acuerdo. La única cuestión no es si habrá o no acuerdo, sino cuándo lo lograremos. Porque si no lo tenemos ahora, lo tendremos más tarde”, apunta un tercer diplomático europeo.

“Reino Unido y Europa no pueden estar sin un acuerdo, sea el que fuere. Lo que no tiene ningún sentido es a la situación grave que vivimos de crisis económica profunda, de pandemia, de inestabilidad, de inseguridad, añadirle una incertidumbre más porque sí. Porque las dos partes saben que necesitan un acuerdo: sobre todo los británicos”.

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