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Marruecos planea cambiar la ley para nacionalizar migrantes subsaharianos e incorporarlos a su ejército

Sonia Moreno 

El país vecino ha adquirido mucho armamento en los últimos años pero tiene déficit de soldados, con un ejército terrestre que quiere duplicar.

El Ejército Real, la rama terrestre de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) marroquíes, cuenta con 175.000 soldados en activo, y 150.000 en la reserva. La mayoría de estos militares están desplegados a lo largo de los 2.700 kilómetros del muro de seguridad que Marruecos construyó con el Sáhara Occidental para protegerse ante incursiones del Frente Polisario.

Actualmente, esa zona requiere de refuerzos tras la llamada a la guerra del Frente Polisario el 14 de marzo, después de que las FAR intervinieran en la zona desmilitarizada de Guerguerat para disolver una concentración de activistas saharauis que bloqueaba desde el 21 de octubre la circulación de camiones que entran por la frontera de Mauritania.

Aunque Marruecos opta por la vía diplomática para solucionar el conflicto con el Sáhara Occidental, su tropa tiene que defender las posiciones en las zonas en las que hostiga el Ejército Popular de Liberación Saharaui (EPLS) cerca del muro.

Precisamente, la falta de efectivos en el Ejército Real quedó en evidencia en 2018, cuando Marruecos tuvo que retirar su ayuda militar cedida a Arabia Saudí para combatir a los rebeldes en Yemen ante el estado de alerta por la tensión en el Sáhara Occidental. El refuerzo militar en esa zona es habitual además en la época de la renovación anual de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO).

Refuerzo militar

El país magrebí está en proceso de refuerzo militar por tierra, mar y aire con un incremento del 50% en el gasto en Defensa en los últimos diez años. Además, en el futuro contará con industria armamentística propia.

La semana pasada el parlamento aprobó una ley para la fabricación de armas en el territorio nacional con la tecnología y experiencia de Estados Unidos con quien firmó un acuerdo de cooperación militar el pasado 2 de octubre.

Marruecos ha adquirido carros de combate, aviones F-16 y fragatas, ha puesto en marcha dos satélites de vigilancia y además ha recuperado el servicio militar obligatorio.

Con una tasa de natalidad del 18,94% en 2019 y una tasa de desempleo del 26 por ciento de jóvenes entre 15 y 24 años, los jóvenes son el futuro de las FAR.

Así, el Parlamento de Rabat aprobó la Ley 44.18 relativa al servicio militar obligatorio para los jóvenes de 19 a 25 años. A cambio les ofrece un salario de entre 95 y 195 euros, cobertura médica, asistencia gratuita en los hospitales, ropa y comida.

No obstante, las personas mayores de 25 años que fueron exentas por la ley podrán ser convocadas a cumplir el servicio militar, si el motivo de su exención deja de ser válido, hasta los 40 años.

Servicio militar

Para incentivar, los ciudadanos que se alisten voluntariamente tienen facilidades para ingresar en los cuerpos administrativos de Defensa y Seguridad, como la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) y la Gendarmería Real.

Fue una orden del Rey Mohamed VI en un Consejo de Ministros que se aprobó posteriormente en el Parlamento en consonancia con el artículo 38 de la Constitución, que recoge que “todos los ciudadanos deben contribuir a la defensa del país y de su integridad territorial contra todo ataque o amenaza”.

En 2019, el ministerio de Defensa reclutó a 15.000 jóvenes de más de 133.820 que se inscribieron, incluidas 1.100 mujeres. Este año se había paralizado el proceso debido a la pandemia; sin embargo, las FAR acaban de reabrir el plazo hasta el 16 de diciembre. Además, el ministerio de Defensa tiene como objetivo ampliar a 50.000 soldados en 2021.

El servicio militar es obligatorio, y el Gobierno exige a los empleadores que cuando un ciudadano busque trabajo presente un certificado de haberlo realizado o en su defecto uno de que está exento.

El objetivo es duplicar el personal de tropa y para ello también reclutarán a civiles universitarios formados en medicina, ingeniería o derecho.

Por el momento, está dirigido solo a marroquíes de origen, sin antecedentes penales, y así lo contempla la ley de la época del rey Hassan II. Sin embargo, según ha podido saber EL ESPAÑOL, podría modificarse para ampliar el reclutamiento a residentes de origen del África Subsahariana.

Los mandos de ejércitos africanos como SenegalMali o Mauritania se han formado en las academias militares marroquíes y hasta el momento han regresado a sus países al terminar los estudios militares.

El propio rey Mohamed VI, el año pasado, por el 63 aniversario de las FAR, indicó que su ambición es “seguir avanzando constantemente, lo que exige una formación militar para desarrollar las capacidades de las FAR y fortalecer su potencial, además de desarrollar la cooperación militar con el entorno africano de Marruecos y a nivel internacional para intercambiar experiencias y pericias”.

Desde Rabat, una fuente que trabaja en migraciones explica a EL ESPAÑOL que “no se sabe nada, pero sería muy lógico por los tiempos”. Es decir, la política de migración y de asilo en Marruecos se estableció en 2013. Un año después nace la Estrategia Nacional de Migración y de Asilo (SNIA), en 2014 inician la primera campaña de regularización, en 2016 continúan con la segunda que finaliza en 2017. “Esto pondría a Marruecos cómo país líder en ocuparse de los migrantes en las actuales circunstancias”, indica la misma fuente.

En todo caso, sería después de que se celebrasen las elecciones, previstas para 2021, y se formase un nuevo Gobierno. Entre otras cosas, porque la Dirección de Asuntos de la Migración está en el aire y se desconoce si se trasladará al Ministerio de Asuntos Exteriores o permanecerá como ministerio delegado de asuntos del Interior.

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