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Nutrición

Las cuatro mentiras más extendidas sobre el aguacate que deberías dejar de creer

José Andrés Gómez

La fruta tropical más famosa del momento ha sido denostada no sólo por su alto precio, sino también por su alto contenido calórico. En realidad, se trata de un aspecto irrelevante desde el punto de vista nutricional.

 

La fruta de moda

Tal y como ocurriera como la cebolla caramelizada o con el vinagre de Módena, el aguacate ha irrumpido con fuerza en la gastronomía patria. Cuesta encontrar un restaurante en España que no incluya esta fruta tropical en alguna de sus preparaciones culinarias, sobre todo a través de ensaladas o populares salsas como el guacamole, que triunfa allende los mares y ha colonizado también las estanterías de los supermercados españoles.

Sin embargo, no a todas las personas les despierta la misma simpatía el aguacate, una fruta rica en grasa cuyo consumo ha sido relacionado con el aumento de peso por su alto contenido calórico. Es cierto, los aguacates son una importante fuente de energía (160 kilocalorías por cada 100 gramos) si los comparamos con una naranja (47 kilocalorías). Sin embargo, en Nutrición no importan tanto la cantidad de calorías como la procedencia y calidad de las mismas.

El aguacate engorda

El mito más extendido sobre el aguacate es que engorda. Que engorda mucho. No es cierto. Distintas investigaciones han ahondado en el efecto que tiene su consumo sobre nuestro organismo y han desmontado que favorezca el sobrepeso. Un estudio publicado el pasado año en la revista Nutrients y elaborado por investigadores norteamericanos concluyó que “los aguacates contienen nutrientes y compuestos bioactivos que pueden ayudar a reducir el riesgo de sobrepeso / obesidad”.

En realidad, los resultados del trabajo están en línea con el resto de investigaciones que han estudiado los efectos del consumo de fruta en nuestro índice de masa corporal. Ninguno de estos alimentos indispensables para nuestra dieta está relacionada con el aumento de peso. Y no sólo eso, sino que se trata además de un factor de protección frente a la obesidad porque poseen una importante cantidad de fibra.

Dejar el hueso evita que se oxide

El aguacate es una fruta cara que, una vez abierta, sufre un proceso de oxidación y acaba deteriorándose. Ocurre con las tarrinas de guacamole industrial que podemos encontrar en el supermercado y cuya vida útil una vez abiertas no sobrepasa las 24 horas. En internet podemos encontrar multitud de trucos caseros para evitar que esto suceda. Sin embargo, no todos son igual de efectivos.

Uno de los más populares dice que si dejamos el hueso del aguacate incrustado en la pulpa evitaremos su oxidación. No es cierto. Tal y como explicó a través de su cuenta de Twitter Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, “dejar el hueso en el aguacate no evita la oxidación (esta se produce por contacto con el aire y por tanto sólo se evita la oxidación de la parte bajo el hueso”. El especialista recomienda cubrir el aguacate con film o echarle un chorrito de limón para evitar su deterioro.

Los aguacates ‘light’ son mejores

Hace algún tiempo irrumpió en el mercado un aguacate que tenía un 30% menos de grasa que la variedad tradicional, conocida como Hass. De hecho, la empresa que lo comercializa realizó una ‘brillante’ campaña de marketing al promocionarlo como un aguacate ‘light’. En realidad, se trata de otra variedad habitual de Latinoamérica que, efectivamente, tiene una menor cantidad de grasa.

Sin embargo, esto es irrelevante. El aguacate es un alimento rico en grasa saludable que no engorda y cuyas propiedades nutricionales ofrecen numerosos beneficios para el organismo y no engordan, de ahí que no sea necesario que sean sometidos a ningún tipo de modificación.

La parte más nutritiva es la pulpa

Sí y no. El aguacate es una fruta cuyas propiedades son innegables. Aporta grasas saludables a nuestro organismo, contiene potasio, magnesio, ácido fólico, vitamina B9, vitaminas A, C y E, y también fibra. Sin embargo, la pulpa no es la parte más nutritiva de este alimento. Un estudio publicado en la American Chemical Society hace algunos años apunta directamente al hueso, donde se han encontrado hasta 116 compuestos distintos. Comerlo, eso sí, no es precisamente una tarea fácil.

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