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Nutrición

Por qué tienes que evitar el pollo del súper que tenga rayas blancas

La cría intensiva de aves de corral provoca, entre otras dolencias, una enfermedad muscular en los pollos cuyos efectos son muy visibles.

La carne de pollo es la que más se consume en España, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Cada español se toma unos 12,37 kilos de este tipo de carne al año. También es la carne más consumida en el mundosegún la FAO, ya que es asequible (en nuestro país cuesta 4,33 €/kg de media, siendo la carne fresca más económica), tiene poca grasa y enfrenta pocas restricciones religiosas y culturales.

Pero según denuncia The Humane League, organización británica que defiende el bienestar animal, la cría intensiva para atender a la alta demanda está provocando una alteración muy visible en la carne de pollo.

Se trata de unas rayas blancas que atraviesan algunas pechugas, no de la franja gruesa de grasa, no, sino de unas rayas más finas, como una especie de estrías. Según esta organización su aparición se debe a una enfermedad muscular que afecta a entre el 50 y el 90% de los pollos de cría intensiva (o crecimiento rápido), aquellos que en 40 días ya están listos para ir al matadero. Los pollos ahora alcanzan el peso de mercado en un 60% menos de tiempo que los pollos de engorde hace 50 años.

Un estudio de la Universidad de Bolonia lo corrobora: “una de las consecuencias de la intensa selección genética para el crecimiento de las aves de corral es la aparición de anomalías en los músculos de la pechuga de pollo, como rayas blancas superficiales”.

 

La cría intensiva hace que el músculo de la pechuga crezca tan rápido que, en lugar de desarrollar tejido muscular normal, se formancélulas grasas. Así, la grasa aparece en forma de rayas blancas en la carne de la pechuga. Por tanto, desde The Humane League concluyen que se trata de una carne de menor valor nutricional al aumentar el contenido de grasa. “Las aves se crian selectivamente para obtener un músculo de la pechuga más grande, que ahora ha aumentado de tamaño en dos tercios respecto a un pollo tradicional”, señalan. No obstante, este defecto de la carne que cada vez es más común no pone en riesgo la salud humana.

La citada organización británica se propuso investigar qué proporción de los filetes de pollo que se encuetran en los supermercados de Reino Unido tienen rayas blancas. Pues bien, el 85% de los paquetes examinados tenían un filete de pechuga o más afectados. De hecho, algunas tiendas tenían filetes con rayas blancas en más del 90% de los paquetes muestreados. En comparación, solo el 11% de los pollo criados en buenas condiciones presentaban la enfermedad muscular.

“Los pollos para carne se han producido selectivamente durante muchos años, por lo que las razas que se utilizan hoy en día crecen demasiado rápido para que las empresas obtengan mayores ganancias”, añaden desde The Humane League. Según la FAO, Estados Unidos es el mayor productor mundial de carne avícola, con el 18%, seguido de China, Brasil y Rusia.

Estos pollos de engorde rápido (que cogen unos 100 gramos al día) sufren otras enfermedades como cojeras, patologías cardiovasculares o respiratorias. En España hay un claro predominio de este tipo de pollo frente a otros de crecimiento más lento. “El impacto de un crecimiento tan rápido y una musculación pectoral desproporcionada se refleja en la extensa lista de enfermedades que estas aves están cada vez más predispuestas a sufrir”, según explica en su web Equalia, organización dedicada a mejorar las condiciones de vida de los animales destinados a consumo.

La previsión es que la demanda de la carne de pollo siga creciendo en todo el planeta, según el informe Perspectivas agrícolas 2020-2029 de la FAO y la OCDE. Una situación que puede dar lugar a prácticas poco respetuosas con los animales, como la cría intensiva, y con el medio ambiente.

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